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Thread: Gemas ocultas: Edgar

          
   
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    Gemas ocultas: Edgar


    “Edgar” forma, junto con “Le Villy”, la pareja de obras “desconocidas” de Puccini, y es sin duda su ópera más desafortunada desde el punto de vista personal, profesional, del estreno, de las revisiones y de las representaciones.


    Como veremos, hubo cuatro versiones de esta ópera. Kareol ofrece, traducido al español, el libreto de la versión definitiva, en tres actos (Edgar IV):
    http://www.kareol.es/obras/edgar/acto1.htm
    http://www.kareol.es/obras/edgar/acto2.htm
    http://www.kareol.es/obras/edgar/acto3.htm


    Los libretos de las cuatro versiones están en italiano en el sitio web de la Universidad de Pisa, publicación a cargo de Federica Di Girolamo:

    Edgar I: Milán, 1889. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...edgar1889.html
    Edgar II: Lucca, 1991. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...gar1891lu.html
    Edgar III: Turín, 1892. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...gar1891to.html
    Edgar IV: Buenos Aires, 1905. La versión considerada definitiva. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...edgar1905.html


    En youtube hay vídeo de la ópera completa en su primera versión:



    Nuestra agenda para conocer esta ópera será la siguiente:
    1.- Fontana, el destripador.
    2.- Años de galeote.
    3.- Acto I: Pasiones, navajazos y sangre caliente en pleno Flandes.
    4.- Acto II: Entre “La traviata” y “Tannhauser”.
    5.- El acto de Fidelia.
    6.- Acto IV: Poco duró la alegría.
    7.- Puccini y las tijeras de podar: de Edgar I a Edgar IV.
    8.- Galería de personajes.
    9.- ¡Edgar vive!
    10.- Conclusiones. Fuentes.

    Creo que una buena manera de empezar la audición es escuchar a Renata Scotto (y muy brevemente, a Vicente Sardinero) en:

    "D'ogni dolor - Nel villaggio d'Edgar" (Renata Scotto)

    FIDELIA
    (fra sé)
    D'ogni dolor
    Questo è il più gran dolor:
    Insultato veder chi si adorò!
    No, puro Edgar tu sei,
    mio solo amor... Puro tu sei.
    Edgar, mio solo amor,
    Puro tu sei
    Io ti difenderò!

    (con molta semplicità)

    Nel villaggio d'Edgar
    Son nata anch'io
    E lo conobbi.
    Errò... Che importa!
    Pio era il suo cuor,
    Se ardente il suo pensier...
    E della giovinezza
    Il breve error
    Il breve error scontò
    Col sangue suo, col suo valor!

    CORO
    (fissando Fidelia, fra loro)
    Bella e gentile! Bella e gentile!

    FRANK
    Gentil ell'è davver!

    FIDELIA
    (indicando la chiesa)
    Or là attender io vo'
    Che spunti il giorno.
    Con me al villaggio ancor
    Ei tornerà!
    Nel nostro cimiter riposerà,
    Finchè con lui nell'ideal soggiorno
    A me, a me la pace
    A me la pace eterna
    La pace eterna
    Il ciel darà!
    FIDELIA
    (aparte)
    De todos los dolores,
    éste es el más grande:
    ¡Ver insultado a quien se adoró!
    No, Edgar, tú eres puro,
    mi único amor, tú eres puro,
    Edgar, mi único amor.
    Tú eres puro.
    ¡Yo te defenderé!

    (con gran sencillez)

    También yo nací
    en el pueblo de Edgar.
    Y lo conocí.
    Se equivocó, ¡qué importa!
    Su corazón era bueno
    aunque de carácter ardiente...
    El breve error,
    aquel breve error de su juventud
    expió con su sangre
    ¡y con su valor!

    CORO
    (mirando a Fidelia, aparte)
    ¡Hermosa y gentil! ¡Hermosa y gentil!

    FRANK
    En verdad que es gentil.

    FIDELIA
    (señalando la iglesia)
    Allí quiero aguardar
    la llegada del amanecer.
    Con él volveré
    al pueblo
    donde reposará en nuestro cementerio,
    hasta que con él, en la morada eterna,
    el cielo me conceda
    la paz,
    la paz eterna
    ¡la paz eterna!

  2. #2
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    1.- Fontana, el destripador.

    Tras el éxito de “Le Villi”, Puccini aparecía en el horizonte de la ópera italiana como la promesa que desde hacía tiempo se buscaba para el relevo de Verdi. Puccini había participado con “Le Villi” en la primera edición del célebre concurso organizado por la editorial Sonzogno sin obtener premio, ni siquiera una mención. Ricordi aprovechó la ocasión y, apostando por el joven compositor, lo ligó a su casa editorial y le encargó una segunda ópera, imponiéndole el libretista, que, como en la primera, sería Ferdinando Fontana. Sin duda Ricordi se atenía al sabio dicho de que si algo funciona no lo cambies, y por eso quiso repetir el tándem.

    Había que buscar un tema para la nueva ópera, y Fontana propuso uno basado en un drama de Alfred de Musset titulado “La copa y los labios”. Musset (1810-1857), dramaturgo fuertemente influido por Schiller y Shakespeare, había escrito su drama medio siglo antes como vehículo para sus reflexiones acerca del amor y el sentido de la vida, presentando a un protagonista bastante confundido, de nombre Frank, que se hacía a sí mismo preguntas sobre la esencia del alma y la satisfacción espiritual.


    En la obra de Musset, el joven Frank, tirolés, confía a su amigo Gunther su decisión de partir en busca de la gloria y la riqueza. Para cortar con su pasado quema su casa. Por el camino mata en duelo a Stranio y se amanceba durante un tiempo con la viuda de éste, Monna Belcolore. Pero cuando se cansa de la vida disipada deja a Monna para alistarse en el ejército. Vuelve después de vencer en numerosas batallas, pero sigue sin estar satisfecho. Ahora, sus dudas existenciales recaen sobre la fidelidad de sus amigos. Para saber quiénes lo son de verdad y quiénes no, se hace pasar por muerto, a ver qué dicen... y descubre que la mayoría abomina de él. Finalmente, regresa a su pueblo natal, donde reencuentra a su primer amor, Deidamia. Sin embargo, la prevista boda se ve truncada cuando Deidamia es asesinada por la vengativa Monna Belcolore.

    El drama de Musset aparece en 1832. Ahora estamos en 1884. Fontana interviene a fin de convertirlo en un libreto apto para los requerimientos operísticos y, aplicando lo que podríamos denominar “cirugía sin complejos”, termina ensañándose con la obra literaria. Los cinco actos se quedan en cuatro. El aspecto introspectivo del protagonista, con sus líricos, interminables y retóricos monólogos es extirpado, dejando tan sólo los elementos más melodramáticos, como la quema de su propia casa por parte de Edgar, la fiesta del segundo acto o el funeral fingido.

    El lugar de la acción se desplaza del Tirol a Flandes. Los personajes reciben nombres nuevos, en el caso de las mujeres con la obvia (y casi diría naif) intención de convertirlos en trasunto de su carácter: Belcolore pasa a ser Tigrana, Deidamia muta en Fidelia y, por su parte, Frank se convierte en Edgar, nombre con mucha más tradición a sus espaldas en la escena italiana. No obstante, el nombre de Frank pervive en la ópera, sólo que pasa al hermano de Fidelia. Todos los personajes, en general, quedan poco delineados, básicos, privados del aura de misticismo y complejidad que les había conferido Musset.

    Cuando Puccini lee este libreto, no se lo puede creer. ¿A esto tengo que ponerle música yo? Ricordi se levanta. Su sombra se cierne sobre el joven músico. Y por qué no. Hay ambiente flamenco, época histórica —siglo XIV—, pasiones devastadoras que ni pintadas para ser expresadas a fuerza de himnos «sublimes», un marco fastuoso y de vivos colores… Total, en esencia, lo mismo que en “La Gioconda” de tu maestro Ponchielli, y a él bien que le va.

    Himno a Flandes (Final del Acto II), por José Cura y el Coro del Teatro de Turín (2008)

    EDGAR
    Giorno di battaglia
    Sarà il domani!... Io pugnerò con voi!
    Di Filippo di Francia sotto il giogo
    Fiandra non passerà!

    CORO
    Della Fiandra alla santa libertà!

    EDGAR e CORO
    Della Fiandra alla gloria,
    Alla morte o alla vittoria!
    Del doman la memoria
    In eterno resterà!
    Vivrà in ogni età,
    Vivrá sempre chi domani morirà!
    EDGAR
    ¡Día de batalla
    será mañana! ¡Lucharé con vosotros!
    ¡Flandes no continuará
    bajo el yugo de Felipe de Francia!

    CORO
    ¡Por la santa libertad de Flandes!

    EDGAR y CORO
    ¡Por la gloria de Flandes
    muerte o victoria!
    ¡El recuerdo del mañana
    permanecerá para siempre!
    ¡Quien muera mañana
    vivirá eternamente!

  3. #3
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    2.- Años de galeote.

    Así que Puccini, sin creer en aquel trabajo, tiene que aceptarlo ante la presión de su mentor. Que es su único apoyo, pues el compositor se halla en sus “años de galeote”, no en el sentido de excesivo trabajo sino en el de ser el momento más bajo de su vida a todos los niveles. En octubre de 1884, Puccini, “olvidando” su amistad con Narciso Gemignani, comerciante de Lucca, inicia una relación con su mujer, Elvira, a la que daba clases de piano. En 1886 se establece en Milán con ella y con su hija (de Elvira) Fosca. Semejante inmoralidad no sólo le granjea la enemistad de su familia; también los socios de Ricordi tienen a Puccini entre ceja y ceja, y cuando se produzca el fracaso de “Edgar”, exigirán al editor que se deshaga de él (comercialmente, se entiende) Pero Ricordi va a muerte con Puccini, hasta el punto de que le asignará una pensión de su propio bolsillo, confiando en la siguiente ópera. Esto ocurre en 1889.

    Volvamos al 84. Pese al éxito de “Le Villi”, Puccini pasa por dificultades financieras. Eso, junto a sus infidelidades, provoca constantes estallidos de Elvira que a veces llegan hasta la histeria. El 17 de julio de ese año fallece la madre de Puccini. El 23 de diciembre de 1886 nace su hijo Tonio.

    Una obra en la que su autor no cree, una pareja con la que sale a discusión diaria, una depresión por el fallecimiento de la madre, un lugar de trabajo ocupado a todas horas por berrinches infantiles… Resumiendo: “una serie de catastróficas desdichas”. Con ese ambiente no hay quien se inspire. Y la composición avanza a paso de tortuga.

    Ricordi, con paciencia bíblica, ve pasar 1885 y 1886 sin resultados. Puccini sube renqueante su particular Himalaya. Elvira, todo dulzura, se ocupa de hacer notar a su amante que el abuelo Verdi compuso nada menos que “Rigoletto”, “Il trovatore” y “La traviata” en poco más de dos años. El compositor, a veces, propone cambios en el libreto, pero Fontana, convencido de haber escrito algo perfecto, se niega en redondo. Su actitud intransigente en lo profesional contrasta con la ayuda que presta en esos años a Puccini en lo personal. Tras el estreno de “Edgar” llegará el distanciamiento.


    Gregorio Gabrielesco como Otello en 1890
    1887: “Edgar”, terminado al fin. Pero falta la orquestación. Esta se come todo 1888. ¡Ahora sí! ¡Ya está! Me imagino a Puccini, en el último momento del último día, cerrando la partitura y desplomándose sobre ella.

    Bien, pues a estrenar. 21 de abril de 1889. La joven promesa de la ópera italiana, aquél que triunfó con "Le Villi" hace cinco años (¡cinco años!), presenta su segundo trabajo.

    El público milanés que acude a La Scala escucha en los papeles protagonistas a
    Gregorio Gabrielesco (Edgar, tenor)
    Aurelia Cattaneo (Fidelia, soprano)
    Romilda Pantaleoni (Tigrana, soprano)
    Antonio Magini-Coletti (Frank, barítono)
    Pio Marini (Gualtiero, bajo)
    con Franco Faccio dirigiendo.

    Nótese que el rol de Tigrana lo interpreta una soprano. No era ésa la idea inicial de Puccini, pero, tal y como sabemos por una carta de Ricordi a Mancinelli (de 29 de agosto de 1890, cuando estaban preparando el estreno en Madrid), su parte fue retocada para que la pudiese estrenar Pantaleoni: "La parte ha sido subida, aquí y allá, para esa artista (Romilda Pantaleoni), que la canta muy bien. Originalmente se escribió para mezzo-soprano."


    Romilda Pantaleoni

    El público escalígero se acomoda en sus asientos, las luces y los murmullos se apagan, y se alza el telón.

    Comienzo del Acto I

    CONTADINI
    (lontanissimi)
    Qual voce lontana
    Squillò la campana
    E l'ultima stella
    Fulgor più non ha!
    CAMPESINOS
    (Desde muy lejos)
    Como una voz lejana
    resonó la campana
    y la última estrella
    su brillo perdió.

  4. #4
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    3.- Acto I: Pasiones, navajazos y sangre caliente en pleno Flandes. (1)

    1302. Una aldea de Courtray, en Flandes. A la derecha, la casa de Edgar. Cerca de ésta, un banco de piedra. Más allá, una iglesia cuyas campanas llaman al Angelus. A la izquierda, una taberna con mesa y bancos fuera. Por detrás, una colina y enmedio de ésta, un almendro en flor. Mientras Edgar duerme ante la taberna, campesinos y pastores medievales cruzan la escena, encaminándose a sus trabajos cotidianos.


    Acto I de “Edgar” (Turín 2008)

    El coro tiene una breve página introductoria, tras la cual entra Fidelia y se presenta con una canción pastoral, “O fior del giorno”, que, básicamente cumple tres funciones: mostrar el carácter dulce del personaje, situarnos en el mes de abril, y despertar a Edgar, cosa que no habían logrado hasta el momento las campanas de la iglesia. Hay un pequeño coqueteo entre los jóvenes, en el curso del cual Fidelia regala una rama de almendro a Edgar y desaparece. Tigrana ha visto la escena y viene a reírse de Edgar: “¿Ahora te van las ramitas de almendro y el amor puro? Conmigo era de todo menos puro”. Edgar ha decidido poner fin a su ardorosa relación con Tigrana, pero no es capaz de hacer frente a las pertinaces burlas de ésta. Para no oírla más, se mete en su casa.

    Llega Frank, hermano de Fidelia. También a él le consume su pasión por Tigrana, pero a diferencia de Edgar, Frank es rechazado por la arrebatadora mujer, que entra a la taberna dejándole solo. El barítono reconoce abiertamente que se ve arrastrado hacia ese torbellino de mujer.

    “Questo amor, vergogna mia”. Canta Terence Sharpe (1972)

    FRANK
    Questo amor, vergogna mia,
    Io spezzar, scordar vorrei;
    Ma d'un' orrida malìa
    Sono schiavi i sensi miei...
    Mille volte al ciel giurai
    Di fuggirla!...
    E a lei tornai!
    Di fuggirla!...
    E a lei tornai!
    Ella ride del mio pianto,
    Ed io, vil, col cuore infranto,
    Ai suoi piedi mi prosterno...
    Ai suoi piedi mi prosterno...
    E lei sola io sogno, io bramo!
    Ah sventura!...
    Io l'amo!... Io l'amo!
    FRANK
    Este amor es mi vergüenza,
    quisiera despreciarlo y olvidarlo,
    pero mis sentidos son presa
    de un horrible encantamiento.
    Mil veces juré al cielo
    alejarme de ella...
    ¡Y a ella volví!
    ¡Alejarme de ella!
    ¡Y a ella volví!
    Ella se ríe de mi llanto,
    y yo, miserable, con el corazón roto,
    a sus pies quedo postrado,
    a sus pies quedo postrado...
    ¡Sólo con ella sueño y a ella deseo!
    ¡Ah, qué infortunio!
    ¡La amo! ¡La amo!

  5. #5
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    3.- Acto I: Pasiones, navajazos y sangre caliente en pleno Flandes. (y 2)

    Frank sale y reaparecen los campesinos formando un coro que me recuerda mucho al Te Deum de “Tosca”; sólo falta que, como van a la iglesia, suena el órgano. El coro es un autopréstamo que se hace Puccini del Kyrie de su propia “Misa”. Tigrana, con una potente canción de aire gitano, se burla de su mojigatería. Los campesinos empiezan a molestarse.

    ”Iddio non benedice” (Tigrana y Coro) Leandra Overmann y el Coro de la Generalitat Valenciana. Orq de Valencia. Director: Miguel Angel Gómez Martínez

    CONTADINI
    (uscendo processionalmente dalla chiesuola
    e avanzandosi con pio entusiasmo)
    Iddio non benedice
    Che gli umili quaggiù...
    Viver può sol felice
    Chi segue la virtù...
    Ave, Signor! Ave!

    TIGRANA
    (accompagnandosi col dembal)
    Tu il cuor mi strazii,
    Io muoio!
    Che feci a te, crudel?
    Belava all'avvoltoio
    Nell'agonia l'agnel...
    Agnellin, fai pietà,
    Fai pietà! Ah! Ah! Ah!

    CONTADINI
    (a Tigrana, con indignazione)
    Dal bieco canto cessa!

    TIGRANA
    (arrogante)
    Evvia... Perché?

    CONTADINI
    (minacciosi, avanzandosi)
    Di qui ten va!
    Lontana di qui ten va!

    TIGRANA
    Sia per voi l'orazion,
    È per me la canzon!
    Vo' cantar, vo' trillar!
    Chi non vuole ascoltar
    Torni in chiesa a pregar!

    CONTADINI
    Vanne, sciagurata!
    Serpe, t'allontana!
    Sciagurata!
    Va, scomunicata!
    Vile cortigiana!
    T'allontana! T'allontana!
    Serpe! Serpe, t'allontana!
    Non vogliam la canzon
    Che lo scherno ha nel suon!
    Non trillar, non cantar
    Dove, chini all'altar
    Noi veniamo a pregar!
    Vattene! Va! Va!

    TIGRANA
    L'ira vostra o il perdon
    Io del par sprezzerò!
    L’aborrita canzon
    Sempre qui canterò!
    Vo' cantar... Vo' trillar!
    Chi non vuole ascoltar
    Torni in chiesa a pregar!

    CONTADINI
    Cortigiana! Via di qui! Va!
    Vattene! Vattene! Vattene!
    Vil cortigiana, t'allontana!
    Va! Va! Va!
    Via di qui!
    D'ogni sozzura simbolo,
    Fra noi perchè torva la sorte
    Bella e fatal così giunger ti fe'?
    Dei tuoi sorrisi il fascino
    Sol può recar sciagura e morte!
    Pietà, perdon non puoi sperar!
    Pietà, perdon da noi non puoi sperare.
    CAMPESINOS
    (saliendo en procesión de la iglesia y avanzando
    con entusiasmo religioso)
    Dios sólo bendice
    a los humildes aquí abajo.
    Sólo puede vivir feliz
    quien busca la virtud.
    ¡Ave, Señor! ¡Ave!

    TIGRANA
    (acompañándose con el dembal)
    ¡Me has destrozado el corazón!
    ¡Me muero!
    ¿Qué te hecho, cruel?
    Los balidos del cordero en la agonía
    atraen al buitre.
    ¡Ten compasión del corderito,
    ten compasión! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

    CAMPESINOS
    (a Tigrana, con indignación)
    ¡Deja tu canto infame!

    TIGRANA
    (arrogante)
    ¡Vaya! ¿Por qué?

    CAMPESINOS
    (avanzando amenazantes)
    ¡Vete de aquí!
    ¡Vete lejos de aquí!

    TIGRANA
    Quedaos con vuestras oraciones.
    ¡Para mí es canción!
    ¡Quiero cantar, quiero gorjear!
    ¡Quien no quiera escuchar,
    que vuelva a la iglesia a orar!

    CAMPESINOS
    ¡Vete, desgraciada!
    ¡Aléjate, víbora!
    ¡Desgraciada!
    ¡Vete, excomulgada!
    ¡Vete, mala pécora!
    ¡Aléjate! ¡Aléjate!
    ¡Víbora! ¡Víbora, aléjate!
    ¡No queremos canciones
    que transmiten afrentas!
    Nada de gorjeos, nada de cantar donde,
    inclinados ante el altar,
    venimos a rezar.
    ¡Vete! ¡Fuera! ¡Fuera!

    TIGRANA
    ¡Vuestra ira o vuestro perdón
    por igual despreciaré!
    Cantaré esa canción
    que aborrecéis.
    ¡Quiero cantar! ¡Quiero gorjear!
    ¡Quien no quiera escuchar
    que vuelva a la iglesia a orar!

    CAMPESINOS
    ¡Mala pécora! ¡Fuera de aquí! ¡Vete!
    ¡Lárgate! ¡Fuera! ¡Fuera!
    ¡Aléjate, miserable, mala pécora!
    ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete!
    ¡Fuera de aquí!
    ¡Símbolo de toda bajeza!
    ¿Por qué la suerte torva
    te trajo aquí, bella y fatal?
    ¡La sola fascinación de tu sonrisa
    basta para atraer la desgracia y la muerte!
    ¡Piedad o perdón no puedes esperar!
    ¡De nosotros perdón no puedes esperar!


    Tigrana persiste en sus provocaciones y, al final, los aldeanos se convierten en una muchedumbre amenazante contra la cual poco puede hacer el puñal que esgrime ella. Viéndose perdida, llama a casa de Edgar y éste, ante la sorpresa general, la defiende. Tras insultar a sus conciudadanos, toma la primera de una larga serie de decisiones equivocadas que va a adoptar durante la obra: así, sin más, le pega fuego a su casa. Podemos suponer que es una forma drástica de romper con su pasado, de dejar claro que no hay marcha atrás, como cuando los griegos quemaban sus naves, pero se echa de menos alguno de esos monólogos del protagonista de la obra teatral, que Fontana arrancó de cuajo. Sin ello, no vemos en escena otra cosa que un personaje caprichoso y medio enajenado.

    Marcharse con Tigrana es su segunda mala idea, y tampoco aquí se explica el cambio de actitud hacia la mujer de la que abominaba al principio. Edgar y Tigrana están a punto de irse cuando Frank les corta el paso. El atormentado joven no pone objeción a que Edgar se marche (en realidad, mejor) pero no piensa permitir que se marche Tigrana. De inmediato, tenor y barítono empuñan relucientes cuchillos. En ese momento, Fidelia y su padre Gualtiero salen de la iglesia. El anciano les reconviene y durante el espectacular concertante que sigue, con los cinco personajes y el coro cantando a la vez, parecen aplacarse los ánimos. Pero ambas partes creen que quien ha cedido ha sido el otro, y cuando Edgar hace amago de irse con Tigrana, Frank vuelve a interponerse y la emprenden de nuevo a navajazos, sin que esta vez sirvan de nada los exhortos pacifistas de todos los presentes, excepto Tigrana, que anima a Edgar. Este hiere a Frank y huye, por fin, con Tigrana, pero el hermano de Fidelia está muy lejos de exhalar el último aliento, y aún hemos de verle en los tres actos que quedan. “Abbietta creatura, Maledizion! Maledizione a te!” grita mientras el humo y las llamas procedentes de la casa de Edgar se adueñan del escenario.

  6. #6
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    4.- Acto II: Entre “La traviata” y “Tannhauser” (1)

    La pareja de amantes ha ido a parar a un castillo, que mediado el acto Edgar dirá ser suyo, aunque también Tigrana dirá que Edgar lo ha perdido todo con el incendio de la casa paterna, y que “Un mendico sarai lungi da me” (“si te alejas de mí serás un mendigo”) Así que no está muy clara la propiedad del edificio; podría ser de ella. Como fuere, en el castillo nunca se apagan las luces: es una orgía perpetua. De hecho, ahora mismo están inmersos en una, que en la producción turinesa se plasma en una escenografía que bien podrían reutilizar en “La traviata”.


    Acto II de “Edgar” (Turín, 2008)

    Edgar ya está cansado de esa vida de beber mucho y dormir poco. Aquí tenemos a Carlo Bergonzi renegando primero de la orgía y evocando después la vida sencilla y el amor de Fidelia:

    ”Orgia, chimera dall occhio vitreo”. Carlo Bergonzi (1977)

    EDGAR
    Orgia,
    Chimera dall'occhio vitreo,
    Dal soffio ardente
    Che i sensi incendia,
    Tu a me, dell'alta notte
    Nel glauco mister silente,
    Invan ritorni.

    Non più dai tuoi sguardi,
    Ammaliato sarà il mio cor!
    Nè più m'avvince
    A te la voluttà.
    Ma ho terror,
    Del domani, del domani;
    Un vigliacco terror,
    Che l'onor mio
    Combattere non sa!

    O soave vision
    Di quell'alba d'april,
    O vision, vision gentil
    D'amore e di splendor!
    Nell'abisso fatal,
    Dove caduto io son,
    Rimpianta vision, ah!
    Te il mio pensiero
    Evoca sempre ancor,
    Sempre, sempre ancor!

    (come rammentando)

    Sovra un sereno cielo
    Si disegna il profil,
    Dolcissimo,
    Dell'angiol che mi amò...
    Dell'angiol che mi amò!
    EDGAR
    ¡Orgía!
    Quimera de ojos vítreos,
    que con un soplo ardiente
    incendia los sentidos.
    A mí regresas en vano,
    de la profunda noche,
    en el glauco misterio silencioso.

    Nunca más tus miradas
    hechizarán mi corazón.
    Ya no me liga a ti
    la voluptuosidad.
    Pero tengo terror
    del mañana, del mañana.
    Un terror cobarde
    que mi honor
    no sabe combatir.

    ¡Oh, suave visión
    de aquel alba de abril!
    ¡Oh visión, visión gentil
    de amor y de esplendor!
    En el abismo fatal
    en el que estoy sumido,
    visión añorada ¡ah!
    mi pensamiento
    no cesa de evocarte
    siempre sin cesar.

    (como rememorando)

    Sobre un cielo sereno
    se dibuja el perfil,
    dulcísimo,
    del ángel que me amó...
    ¡Del ángel que me amó!

  7. #7
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    4.- Acto II: Entre “La traviata” y “Tannhauser” (y 2)

    Tigrana, al contrario que Edgar, sigue fiel a sí misma. Jaleada por los cortesanos y demás invitados, entona una alabanza a la copa y a la bebida que podemos escuchar a Julia Gertseva (2008):

    ”La coppa è immagin della vita” Julia Gertseva (2008)

    TIGRANA
    La coppa è immagin della vita
    Essa all'ebbrezza, al gaudio invita!
    Ecco, la stringe già la man
    La coppa è immagin della vita
    Ecco, la stringe già la man
    Ecco, non è il labbro lontan!

    CORTIGIANE e CONVITATI
    Godiam! Beviam!

    TIGRANA
    Ma sta il destino in mezzo a lor;
    E forse pria che nel licor
    Si bagni il labbro, quella man
    Coglie di morte il gelo arcan!
    Essa all'ebbrezza, al gaudio invita!

    CORTIGIANE e CONVITATI
    Godiam! Beviam!

    TIGRANA
    Pallida morte, bieca sorte,
    Fantasmi orrendi del dolor,
    Stringendo in man la coppa d'ôr,
    Fantasmi orrendi del dolor,
    Voi non ci fate
    Voi non ci fate più terror!
    Pallida morte, fantasmi orrendi
    del dolor,
    Al varco, o sorte, tu invan ci attendi!
    Non ti temiam!

    (indicando la coppa)

    Per te soltanto l'anima è forte!
    Per te la vita ferve nel cuor!
    Con te nel pugno venga la morte!

    CORTIGIANE
    Alle procaci labbra tu insegni
    Languori e baci!
    Tu sei la magica arte che dà
    La voluttà

    TIGRANA
    D'amor tu additi nei vasti regni
    Sogni infiniti!

    TUTTI
    Coppa, risponder tu non puoi!
    Dell'avvenir che importa a noi?
    Dell'avvenir più non chiediam
    Se a te libar oggi possiam!
    Suvvia! Godiam! Beviam!
    L'avvenire sfidiam!
    TIGRANA
    La copa es como la vida:
    ¡Invita a la ebriedad y a la alegría!
    Ya la coge la mano.
    La copa es como la vida.
    Ya la coge la mano,
    ¡y los labios no están lejos!

    CORTESANOS E INVITADOS
    ¡Gocemos! ¡Bebamos!

    TIGRANA
    Pero el destino se cruza;
    y tal vez antes de que en el licor
    se bañen los labios, aquella mano
    reciba el arcano hielo de la muerte.
    ¡La copa invita a la ebriedad y a la alegría!

    CORTESANOS E INVITADOS
    ¡Gocemos! ¡Bebamos!

    TIGRANA
    Pálida muerte, torva suerte,
    horrendos fantasmas del dolor,
    sosteniendo en la mano la copa de oro,
    horrendos fantasmas del dolor,
    aquí no causáis
    ¡aquí no causáis ningún temor!
    Pálida muerte, horrendos fantasmas
    del dolor,
    Al pasar, oh suerte, en vano esperas aquí!
    ¡No te tememos!

    (Señalando la copa)

    ¡Sólo gracias a ti el alma es fuerte!
    ¡Gracias a ti la vida hierve en el corazón!
    ¡Contigo en la mano, venga la muerte!

    CORTESANOS
    ¡A los labios procaces enseñas
    languidez y besos!
    ¡Eres el mágico arte que da
    la voluptuosidad!

    TIGRANA
    Tú enseñas los vastos reinos del amor
    ¡Sueños infinitos!

    TODOS
    ¡Copa, no puedes responder!
    ¿Qué nos importa el futuro?
    ¡No nos preocupa el futuro
    si podemos beberte hoy!
    ¡Vamos! ¡Gocemos! ¡Bebamos!
    ¡Desafiemos al porvenir!

    Cuando los juerguistas se van, se repite la situación del acto anterior: exhibiendo encantos, Tigrana intenta arrastrar a su amante a la pasión, pero Edgar la rechaza. Es moneda corriente comparar esta ópera con la “Carmen” de Bizet, explicando que en ambas tenemos a un hombre confundido que no sabe a qué carta quedarse: si a la del amor puro de una muchacha de su pueblo, o a la del amor voluptuoso con una mujer ardorosa. Pero Carmen no tiene que suplicar nunca el amor de don José; al contrario, es éste el que se humilla. Mientras que en “Edgar” es al revés. Viendo cómo Julia Gerteza trata de reconquistar a José Cura en esta escena del acto II, a mí me recuerda más a otro precedente que también se cita, el de Venus intentando infructuosamente retener a Tannhausser, que parte en busca de la gloria (canora, en ese caso) y del amor espiritual (Elisabeth) En todo caso, son parecidos relativos, pues ni Tigrana posee la fuerza y la astucia de Carmen, ni Edgar libra en su interior una lucha tan intensa como la de Tannhauser.

    Suenan trompetas. Una compañía de soldados flamencos pasa ante el castillo para ir a guerrear contra Francia:


    Acto II de “Edgar” (Turín, 2008)

    Una idea cruza como el rayo por la mente de Edgar (supongo que en el drama original, aquí habría otro monólogo aclaratorio de ésos que suprimió Fontana): se unirá a los soldados y así, entre la vida militar y las guerras, tal vez olvide a Tigrana. Les invita a entrar (éste es el momento en el que nos enteramos de que el castillo es suyo), y cuando lo hacen se encuentra con que su capitán es Frank. Este reconoce a Edgar y a Tigrana, y en vez de abalanzarse sobre ellos buscando venganza, lo que hace es perdonar a Edgar y aceptarle en su regimiento. Así, por segunda vez, Edgar abandona su residencia (esta vez sin quemarla) y se va con Frank en busca de gloria, dejando a Tigrana algo más que enfadada.

  8. #8
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    5.- El Acto de Fidelia (1)

    Una explanada cerca de Courtray. Suena una introducción orquestal, a modo de marcha fúnebre que se interpretó, por decisión de Toscanini, en el funeral de Puccini celebrado en la Catedral de Milán. En estos dos cortitos vídeos tenemos imágenes de la ceremonia previa en Bruselas, donde falleció, antes de trasladar su cuerpo a Italia. Impresionante la multitud, y eso que no era en Italia.

    http://www.youtube.com/watch?v=oFtF2...layer_embedded
    http://www.youtube.com/watch?v=LzKva...layer_embedded


    Y aquí está esa hermosa página sinfónica que es el Preludio al Acto III, en la interpretación de la Orquesta de la Academia de Santa Cecilia, dirigida por Alberto Veronesi:

    Preludio al Acto III

    Unos soldados traen una camilla sobre la que reposa un caballero muerto con su armadura completa. Frank y un monje van tras la camilla. Y detrás, Fidelia, Gualtiero y los ciudadanos de Courtray. Según los soldados, el caballero muerto es Edgar, que ha luchado como un león por la libertad de Flandes. (*)

    En realidad, el entierro es una farsa. El homenajeado héroe está bien vivo: es el monje que camina junto a Frank. Pues ésta no es sino otra de las extrañas ideas de Edgar: hacerse pasar por muerto con la complicidad de Frank para poner a prueba la fidelidad de sus amigos. Los soldados alaban el valor de Edgar y juran tenerle como ejemplo. Fidelia canta, quizá, el aria más bella de la ópera, que no desmerece en nada a las que Puccini compuso para obras mucho más famosas: “Addio, mio dolce amor”.

    ”Addio, mio dolce amor”. Raina Kabaivanska

    FIDELIA
    Addio, mio dolce amore...
    Nell'ombra ove discendi,
    Solenne ed infinita
    Anch'io verrò...
    M'attendi!
    Dove tu regni, dolor,
    La gioventù non ha più fior!
    Addio, ancora, addio, o Edgar,
    La tua memoria sarà
    Il mio sol pensiero!
    Lassù, nella tua gloria,
    M'attendi, Edgar, lassù!
    FIDELIA
    ¡Adiós, adiós, mi dulce amor!
    Yo también iré
    a las tinieblas insondables e infinitas
    a las que desciendes.
    ¡Espérame!
    ¡Donde tú, dolor, reinas,
    la juventud ya no florece!
    ¡Adiós, adiós, oh Edgar,
    tu memoria será
    mi único pensamiento!
    ¡Allá arriba, en tu gloria,
    espérame, Edgar, allá arriba!

    Mientras Frank realiza un panegírico de Edgar, éste, bajo su disfraz de monje, recuerda a los allí presentes que Edgar incendió su casa, les insultó y llevó una vida inmoral de orgias y juego. Incluso les hace creer que asesinaba a la gente que pasaba cerca de su castillo. Y así consigue que los que hace un momento le tenían por santo, ahora abominen de él. Todos, excepto Fidelia, que se mantiene firme en la defensa del difunto: se equivocó, pero su corazón era bueno. Esto lo dice en otra espléndida aria, “D’ogni dolor”, que, sumada a la anterior, hace que, en mi opinión, éste sea el Acto de Fidelia desde el punto de vista vocal.


    (*)Se supone que este acto tercero tiene lugar dos días después de la Batalla de Courtray (11 de julio de 1302), conocida como “la batalla de las espuelas” y también como “el día de las joyas”. En esa batalla, el pueblo flamenco, armado con palos, hoces, etc, destrozó al brillante ejército francés, integrado por la flor y nata de la caballería, con su rey al frente. Los caballeros franceses se presentaron a la batalla cargados de joyas, espuelas de oro y todo tipo de lujos -por no hablar de las cortesanas que también iban con ellos-. También los caballos iban ricamente enjaezados. Y caballos y caballeros, con todo el peso de las joyas encima, quedaron atascados en el lodo, momento que aprovecharon los flamencos para hacer una auténtica escabechina.

  9. #9
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    5.- El Acto de Fidelia (y 2)

    Al igual que sucediera en el primer acto con la intervención de Gualtiero, tras la de Fidelia todos se calman y se retiran. Quedan a solas Edgar y Frank, comentando la bondad de la joven. Llega Tigrana, que se ha enterado de las exequias. Su actitud es bastante convincente: siente que Edgar haya muerto pero es joven y sabe que le queda mucho que disfrutar por delante. Pese a que el aria no es muy larga, tiene tres partes bien diferenciadas por la música: dramática al principio, cuando llora por la pérdida; en la parte central, rápida y enérgica, como cuando en el castillo alababa los placeres (no en vano aquí le dice al cadáver que volvería a hacerle gozar de los mismos si resucitara); lírica y doliente al final, acompañando la despedida del amado.

    “Ah, se scuoter della morte”. Julia Gertseva

    TIGRANA
    Fu idea stolta la mia
    Di qui venir! Pensai la mia bellezza
    Con un raggio adornar della sua gloria
    Ma tardi io giunsi! Ed or son sola...
    e invano
    Di vincer tento il terror che mi afferra
    E di volger lo sguardo a quella bara!
    Sian per me i baci tuoi,
    Sia per te il mio rimpianto!

    Ah, se scuoter della morte
    Tu potessi il sonno, Edgar,
    Io vorrei, glorioso e forte,
    Forse te soltanto amar!
    Forse, vinta, a te soltanto
    Io vorrei chiedere ancor
    Quell'ebbrezza,quell'incanto
    Che cercato ho invan finor!
    Ma tu sei spento! Ed io,
    Io vivo!... Vivo!... E pria
    che della vita mia
    Il soffio abbia a svanir,
    Vo' d'ogni labbro il riso,
    Vo' d'ogni fior l'olir!
    Edgar, per sempre
    Per sempre addio...
    Addio, Edgar!
    Vivo ancor! Ah!
    Io vivo ancor!
    TIGRANA
    ¡Ha sido mala idea
    la de venir aquí! Pensé adornar mi belleza
    con un rayo de su gloria
    ¡Pero he llegado tarde! Y ahora estoy sola,
    y en vano
    intento vencer el terror que se apodera de mí
    y retirar la mirada de aquella camilla.
    ¡Sean para mi tus besos,
    sea para ti mi llanto!

    ¡Ah, si pudieras sacudirte
    el sueño de la muerte, Edgar,
    yo quería, glorioso y fuerte,
    amarte a ti solo!
    Sólo a ti, vencida,
    querría llamar de nuevo.
    ¡Qué ebriedad, qué hechizo
    he buscado en vano hasta ahora!
    ¡Pero tú estás muerto! Y yo,
    ¡Yo vivo! ¡Vivo! Y antes
    de que se desvanezca
    el soplo de mi vida,
    ¡quiero la risa de todos los labios,
    ¡quiero el aroma de todas las flores!
    Edgar, para siempre,
    adiós para siempre...
    ¡Adiós, Edgar!
    ¡Vivo aún! ¡Ah!
    ¡Yo vivo aún!

    Edgar, pese a ver llorando a Tigrana, cree que son lágrimas falsas y decide dejar al descubierto su hipocresía. Primero se le insinúa y luego, ayudado por Frank, la tienta con joyas. El galanteo del fraile y la aparición de las joyas convierte en ligera y desenfadada a la música. Lo que, en mi opinión, produce un efecto bastante irreal, tanto por el ambiente luctuoso en que están como por lo siniestro de los motivos de Edgar. ¿Cuáles son estos? Pues ni más ni menos, que Tigrana dé falso testimonio contra el propio Edgar. La mujer resiste mucho, pero acaba cediendo ante la insistencia, casi acoso, del fraile.

    Frank hace sonar las trompetas para que vuelvan a acudir los soldados y el pueblo. Cuando están todos reunidos (pero faltan Fidelia y Gualtiero), el fraile vuelve a las acusaciones contra Edgar, a las que ahora añade una aún peor: el supuesto héroe estaba dispuesto a traicionar a la patria. Tigrana, con las joyas brillando ante ella, lo confirma. Ahora sí que el furor de los soldados es imparable. Arremeten contra la camilla, cogen la armadura decididos a arrojar el cadáver a los cuervos, y... ¡horror! ¡Está vacía!


    Acto III de "Edgar" (Turín, 2008)

    Golpe de efecto: el fraile se quita la capucha y grita a todo pulmón: “¡Sí! ¡Porque Edgar vive!” Y a continuación empieza a cubrir de improperios a Tigrana (“O lebbra, o sozzura del mondo!”) amenazando incluso con matarla. En cuanto a los soldados, que, avergonzados, le piden perdón, Edgar los maldice: “Para vosotros estoy muerto; me vuelvo a mi pueblo. Además, me doy por redimido”. Tigrana, otra vez, termina pisoteada, humillada y jurando venganza.

  10. #10
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    6.- Acto IV: Poco duró la alegría (1)

    Otro bellísimo preludio precede a la acción. Combina la melodía de ‘Qual voce lontana’ que canta el coro en el inicio del acto primero y repite en el cuarto, la frase ‘Taci demonio, taci’ que se repite varias veces en contra de Tigrana, y fragmentos del dúo de Edgar y Tigrana del acto II.

    Una habitación de aspecto patriarcal en la casa de Gualtiero en Courtray, con una cama, una mesa sobre la que se ve una ramita de almendro, y una ventana a la derecha por la que se ve un camino. A la izquierda, la alcoba de Fidelia y una puerta que da salida al jardín.


    Acto IV de “Edgar” (Turín, 2008)


    Es de noche, aunque está a punto de amanecer. Fidelia recuerda la imagen de su amado, muerto y encerrado en aquella armadura. Ya lo habrán enterrado. Gualtiero la encuentra hecha un mar de lágrimas. Aquí le concede Puccini a este personaje una intervención algo mayor que las frases sueltas que dice en los actos primero y tercero. Una oración, tampoco muy larga, en la que pide a Dios que, puesto que él es ya viejo, se lo lleve cuando quiera, pero que ella viva. Porque Fidelia ha decidido acompañar a Edgar y casarse con él en el cielo. Nueva aria de Fidelia, y ya van cuatro.

    ”Un ora almen” Amarilli Nizza y coro (2008)

    FIDELIA
    Grazie...
    Or ben... lieta son io!...
    Egli in sogno m'apparve
    E così mi parlò:
    Nel regno delle larve
    Oggi t'attenderò!
    Vien, tu sei mia sposa.
    Se un destino crudel
    A me in terra ti tolse
    Uniti saremo in ciel!
    Fanciulle, a me recate
    Il nuzial velo e i fiori
    Prima che il sol tramonti
    Sposa sarò di Edgar
    L'inno santo intonate,
    L'inno santo d'amor
    Lassù... guardate...
    Splende il celeste altar!

    (alcune fanciulle vanno nell'alcôva
    e ne tornano col velo e colla corona nuziale, che Fidelia mostra al padre prendendolo per mano)

    O mio buon padre, ascolta:
    Quand'io morta sarò,
    In questo velo avvolta
    Esser sepolta io vo'!
    Così in mezzo alle larve
    Ei tosto mi vedrà
    Del ciel sovra le soglie
    Incontro a me verrà.

    GUALTIERO
    Il mesto tuo desio
    Il padre adempirà.

    FIDELIA
    Un'ora almen a te rapir,
    O eternità, allor potrò!
    Sogno ideal, ogni martir
    Per te lassù benedirò!

    ALCUNE FANCIULLE
    (fra loro mentre altre mettono il velo e la corona nuziale a Fidelia)
    Lugubre imen!... Per canto
    Il miserere avrà
    Talamo il camposanto,
    Incenso la pietà.
    Tributo di fior
    Ognun le darà,
    Ma olezzi e color
    Goder non potrà

    (un raggio di sole entra per la finestra del fondo)

    FIDELIA
    Ecco il sole... Ecco il sol!
    FIDELIA
    Gracias...
    ¡Ahora estoy contenta!
    El se me apareció en el sueño
    y me habló así:
    “En el reino de los espíritus
    hoy te esperaré.
    ¡Ven, sé mi esposa!
    Si un destino cruel
    te me llevó de la tierra,
    estaremos unidos en el cielo.”
    Chicas, traedme
    el velo nupcial y las flores.
    Antes de que decline el sol
    seré la esposa de Edgar
    Entonad el himno santo,
    el himno santo de amor
    ¡Allí… mirad…
    brilla el altar celeste!

    (Varias muchachas van a la alcoba
    y vuelven con el velo y la corona nupcial, que Fidelia muestra al padre asiéndolo por la mano)

    Oh, mi buen padre, escucha:
    cuando haya muerto,
    quiero ser enterrada
    envuelta en este velo.
    Así, entre los espíritus,
    él me reconocerá enseguida
    y en el umbral del cielo
    vendrá a mi encuentro.

    GUALTIERO
    Tu triste deseo
    cumplirá tu padre.

    FIDELIA
    ¡Pero al menos una hora
    voy a robarte, oh, eternidad!
    ¡Sueño ideal, el martirio
    bendeciré gracias a ti!

    ALGUNAS MUCHACHAS
    (Entre sí, mientras otras colocan el velo y corona nupcial a Fidelia)
    ¡Lúgubre himeneo! Por canción
    tendrá el miserere,
    por tálamo el cementerio,
    por incienso la piedad.
    Alguien
    le llevará flores,
    pero ni del olor ni del color
    podrá gozar.

    (Entra un rayo de sol por la ventana del fondo)

    FIDELIA
    ¡El sol ! ¡Sale el sol!

  11. #11
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    6.- Acto IV: Poco duró la alegría (y 2)

    Fidelia se asoma a la ventana para contemplar el sol por última vez y ¿qué ve? ¡A Edgar, viniendo por el camino con Frank y unos cuantos aldeanos! Y se desmaya, claro, hasta que Edgar se acerca a ella y la reanima de la mejor manera: hoy mismo nos casamos. Pero el rito exige que, ante una boda, se celebre una batalla de flores en la que los chicos del lugar intentarán raptar a la novia y las chicas la defenderán. Así que todo el mundo sale al jardín a proveerse del armamento floral, dejando a los novios a solas.

    Dúo de Edgar y Fidelia – Comienzo. José Cura y Amarilli Nizza (2008)

    EDGAR
    Sia benedetto il giorno in cui sei nata,
    O mio tesor!... Sia benedetto il fior
    Che in quell'alba d'aprile profumata
    Mi rivelò il tuo amor...

    FIDELIA
    Tu vivi... M'ami... Io ti rivedo ancora...
    O realtà ch'era follia sperar!...
    Ah! questo giorno benedir, quest'ora
    Io so soltanto, Edgar!

    EDGAR
    Il poter dell'amor vince la morte,
    Tu lo vedi, mio ben... Quando non desta
    Che ribrezzo il piacer; quando la gloria
    Più non appar che fatuo fuoco; quando
    In abbiezione ogni illusion si muta;
    Più non si vive ormai! su quella bara
    Ove mi difendesti, io non giacea!
    Per conoscer la vita
    Io simulai la morte!

    FIDELIA
    Io del passato solo rammento
    D'aprile un'alba pura, soave...
    D'immensa gioia soltanto io sento,
    Edgar, quest'oggi battermi il cuor...
    Per sempre uniti ora noi siamo...
    Ogni dolore oggi scorderai...
    Come lontano, spento, ti amai,
    Giuro d'amarti d'eterno amor!

    EDGAR
    Santa, ingenua parola... Essa discende
    Qual pia rugiada in me!... Come risplende
    Di luce celestial la tua pupilla!
    Dal tuo sublime amor redento io sono!
    EDGAR
    ¡Bendito el día en que naciste,
    tesoro mío! Y bendita la flor
    que aquella perfumada mañana de abril
    me reveló tu amor...

    FIDELIA
    Vives... Me amas... Vuelvo a verte...
    ¡Oh, realidad que era locura esperar!
    ¡Ah! ¡Sólo puedo bendecir
    este día y esta hora, Edgar!

    EDGAR
    El poder del amor vence a la muerte.
    Lo estás viendo, bien mío… Cuando el placer
    no causa sino repugnancia, cuando la gloria
    no es sino un fuego fatuo, cuando
    toda ilusión se transforma en abyección,
    ¡ya no se vive más! ¡Yo no estaba
    en aquella camilla en la que me defendiste!
    ¡Para conocer la vida
    fingí la muerte!

    FIDELIA
    Yo, del pasado, sólo recuerdo
    una mañana de abril pura, suave…
    De inmensa alegría. Sólo siento,
    Edgar, que hoy el corazón late con fuerza...
    Ahora estamos unidos para siempre.
    Todo dolor será olvidado hoy.
    ¡Igual que te amé antes, caído,
    juro amarte con un amor eterno!

    EDGAR
    ¡Santas, inocentes palabras, que caen
    como el rocío sobre mí! ¡Cómo resplandecen
    con luz celestial tus pupilas!
    ¡Por tu sublime amor he sido redimido!


    Durante un corto instante, Tigrana se deja ver por la puerta del fondo. A Fidelia le parece haber notado el movimiento de una sombra, pero cuando Edgar sale a mirar no encuentra a nadie. Vuelve a la habitación y terminan el dúo:

    Dúo de Edgar y Fidelia –Final. José Cura y Amarilli Nizza (2008)

    EDGAR
    O mia Fidelia amata,
    O tenera mia sposa,
    Sopra il mio cuor riposa,
    Io vico sol per te!...

    FIDELIA
    Spesso l'ho un dì sognata
    Lungi da te quest'ora...
    Parmi sognare ancora
    E sogno il mio non è!
    EDGAR
    ¡Oh, mi amada Fidelia,
    oh, mi tierna esposa,
    reposa sobre mi corazón,
    yo vivo sólo para ti!

    FIDELIA
    A menudo había soñado
    estar lejos de ti.
    Aún me parece estar soñando,
    ¡pero no es mi sueño!


    Edgar se dirige a la puerta acompañado por una música cada vez más suave y sale de la casa. Entonces aparece Tigrana con un puñal que descarga a traición sobre el pecho de Fidelia dejándola malherida. Cuando va a huir, ve que se acerca el cortejo nupcial. No pudiendo utilizar la puerta principal, decide irse por el jardín. Pero aquí también tiene el paso cortado: los jóvenes están recogiendo flores para la batalla. Frenética, y viéndose atrapada, intenta entrar en la habitación de Gualtiero: cerrada a cal y canto. ¡La alcoba! Esta está abierta, y en ella se esconde la homicida. Mientras tanto, Fidelia ha seguido con la mirada sus evoluciones.

    Entran los chicos y chicas, dispuestos a librar la batalla de las flores, pero Edgar ve a su novia ensangrentada en el suelo. Con sus últimas fuerzas, Fidelia señala la alcoba y se despide de Edgar. Frank y otros aldeanos sacan a rastras a Tigrana. “¡Dadme un arma, que la mato aquí mismo!”, grita Edgar. “No, al hacha”, replica Frank. Y con la gente llevándose a Tigrana al verdugo, y Frank y Edgar hermanados en el dolor, termina la ópera.

  12. #12
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    7.- Puccini y las tijeras de podar: de Edgar I a Edgar IV (1)

    Al caer el telón, los asistentes al estreno se miraban unos a otros, indecisos, como si no se atrevieran a aplaudir mientras no lo hiciera antes el de al lado. Porque mal, lo que se dice mal, no había estado. Pero bien, lo que se dice bien, como para justificar cinco años de espera, tampoco. Los críticos reconocieron avances técnicos sobre “Le Villi” y dedicaron algún que otro elogio a la orquestación, al aria de Edgar y a algunas de las de Fidelia. Pero declararon que la obra, en general, era un fracaso. En un periódico milanés, Ricordi defendió la capacidad de Puccini como compositor, pero “Edgar” sólo fue representada dos veces más tal como había sido concebida originalmente.

    Porque si Fontana había arrancado grandes pasajes de la obra teatral para obtener el libreto, Puccini empezó tras la tercera representación una tarea de poda, casi de tala, de su propia música que duró hasta 1905, y que dio lugar a cuatro versiones de “Edgar”, cuyos libretos están disponibles en el sitio web de la Universidad de Pisa, publicación a cargo de Federica Di Girolamo.

    Edgar I: Milán, 1889. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...edgar1889.html
    Edgar II: Lucca, 1991. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...gar1891lu.html
    Edgar III: Turín, 1892. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...gar1891to.html
    Edgar IV: Buenos Aires, 1905. La versión considerada definitiva. Libreto: http://dante.di.unipi.it/ricerca/lib...edgar1905.html

    Si comparamos el número de páginas de cada libreto, veremos que (descontadas en todos ellos las 7 primeras, que no son texto de la ópera) la obra fue sometida a una severa dieta de adelgazamiento:
    - Edgar I: 54 páginas
    - Edgar II: 45 páginas
    - Edgar III: 37 páginas
    - Edgar IV: 30 páginas.

    La última versión casi se queda en la mitad que la primera.

    Uno de los problemas que, al parecer, presentaba la versión original era la duración de la obra, con un último acto de 40 minutos que la hacía un poco insoportable para el público. Por ello, en el verano de 1889 Puccini decide reducir los actos a tres, cambiando el final del tercero por el final del cuarto. Es decir: cuando Frank hace sonar las trompetas en el acto III, Fidelia y Gualtiero, que en la versión original se quedan en casa y ya no se les ve en lo que queda de ese acto, en la revisada vuelven a escena en el momento en que los soldados descubren el engaño de la armadura, de modo que se enteran al mismo tiempo que ellos de que Edgar vive. Este, tras increpar a Tigrana, se va abrazado a Fidelia (que no canta ni una nota más), pero Tigrana les sigue y apuñala a la novia. La obra concluye con el coro cantando “¡Está muerta!” y la homicida retenida por los soldados.

    Escuchemos ese veloz final, desde el momento en que los soldados, tras oir a Tigrana, se abalanzan sobre la armadura. Es una transmisión de la BBC de una representación efectuada en Manchester el 30-1-72, con Ronald Dowd, Pauline Tinsley, Terence Sharpe y Marjorie Biggar, dirigidos por Bryan Balkwill.

    Final. Dowd, Tinsley, Sharpe, Biggar

    SOLDATI
    (volgendosi verso la bara)
    Maledizion! Maledizion!
    Ai corvi il suo cadavere!
    Maledizione a lui!

    (i soldati vanno verso la bara, afferrano il corpo
    che vi giace, ma nelle loro mani non restano
    che dei pezzi di armatura. Con terrore).

    Gran Dio!

    (Lasciando cadere i pezzi d'armatura. Fidelia
    seguita da Gualtiero, ricompare sulla porta
    della chiesa e sì avvicina al gruppo dei
    soldati)

    EDGAR
    (ironico)
    Che fu?

    SOLDATI
    Non vedi? non vedi?
    Vuota è l'armatura!

    EDGAR
    (buttando via la veste da monaco e
    comparendo nel costume di guerriero)
    Sì! poichè vive Edgar!

    FIDELIA
    (riconoscendo Edgar)
    Ah!

    SOLDATI
    (ritraendosi)
    Onta su noi!

    EDGAR
    (con impeto terribile a Tigrana)
    Si!
    Perchè Edgar vive!

    (Edgar, scioltosi dall'amplesso di Fidelia,
    investe con violenza Tigrana che indietreggia
    spaventata)

    O lebbra, o sozzura del mondo,
    O fronte di bronzo,
    O fronte di bronzo e di fango,
    Tortura e gingillo giocondo...
    Va... fuggi o t'infrango!
    Va... fuggi o t'infrango!

    (Edgar fa per afferrare Tigrana che gli sfugge
    e si rifugia presso i soldati,
    presso la bara)

    TIGRANA
    (gridando ai soldati)
    Oh il vil!
    Mi difendete!

    SOLDATI
    (sciando Tigrana)
    Va, t'allontana
    Abbietta cortigiana!

    (i soldati fanno timidamente qualche passo
    verso Edgar come per chieder gli perdono).

    EDGAR
    (ai soldati)
    Maledizione a voi!
    Redento io son!

    (abbracciando Fidelia)

    Io ritorno alla vita!
    O gloria, o voluttà,
    bieche illusion,
    Addio per sempre,
    Per sempre addio!
    Io ritorno alla vita!
    Per sempre addio!

    (Edgar strappa alcuni rami d'alloro alla bara,
    li sfronda, li butta a terra e li calpesta Edgar
    s'avvinto a Fidelia, mentre la folla si retrae.
    Tigrana, con moti felini, quasi strisciando, si
    avvicina inosservata e violentemente colpisce
    con un pugnale Fidelia, que cade fulminata.
    Edgar e Frank si slanciano su Tigrana, lacuale
    cerca sfuggire perdendosi tra la folla, ma essa è
    afferrata da alcuni soldati mentre tutti, inorriditi,
    gridano)

    CORO, I SOLDATI
    Orror! Orror!

    FRANK
    A morte!

    CORO, I SOLDATI
    A morte!
    A morte! Orror!

    (Edgar si abbandona sul corpo di Fidelia
    singhiozzando, mentre Gualtiero si getta
    nelle braccia di Frank; alcuni soldati
    trascinano via Tigrana, mentre alcune
    giovanette fanno cerchio pietoso intorno
    al corpo di Fidelia, ed i frati ed il popolo
    si inginocchiano pregando)
    SOLDADOS
    (volviéndose hacia el féretro)
    ¡Maldición! ¡Maldición!
    ¡A los cuervos con su cadáver!
    ¡Maldito sea!

    (los soldados van hacia el féretro, cogen el
    cuerpo de su interior, pero en sus manos no
    hay mas que los trozos de la armadura. Con terror)

    ¡Dios santo!

    (Dejan caer las piezas de la armadura. Fidelia,
    seguida de Gualtiero, reaparece en la puerta
    de la iglesia y se acerca al grupo de
    soldados)

    EDGAR
    (irónico)
    ¿Qué pasa?

    SOLDADOS
    ¿No lo ves? ¿No lo ves?
    ¡La armadura está vacía!

    EDGAR
    (quitándose el hábito de monje,
    mostrando sus ropas de guerrero)
    ¡Sí! ¡Porque ¡Edgar vive!

    FIDELIA
    (reconociendo a Edgar)
    ¡Ah!

    SOLDADOS
    (apartándose)
    ¡Qué vergüenza para nosotros!

    EDGAR
    (con ímpetu terrible, a Tigrana )
    ¡Sí!
    ¡Porque Edgar vive!

    (Edgar, tras soltarse del abrazo de Fidelia,
    arremete con violencia contra Tigrana, que
    retrocede aterrorizada)

    ¡Oh, lepra, inmundicia del mundo!
    ¡Oh frente de bronce,
    de bronce y fango!
    ¡Tortura y baratija jovial!
    ¡Vete, largo, o te destrozo!
    ¡Vete, largo, o te destrozo!

    (Edgar hace el gesto de agarrar a Tigrana,
    que huye y se refugia junto a los soldados,
    cerca del féretro)

    TIGRANA
    (gritando a los soldados)
    ¡Oh, el traidor!
    ¡Defendedme!

    SOLDADOS
    (rechazando a Tigrana)
    ¡Fuera! ¡Aléjate,
    abyecta cortesana!

    (Los soldados dan, tímidamente, algunos
    pasos hacia Edgar como para pedirle perdón)

    EDGAR
    (a los soldados)
    ¡Malditos seáis!
    ¡Estoy redimido!

    (abrazando a Fidelia)

    ¡Regreso a la vida!
    ¡Oh gloria, oh voluptuosidad,
    ilusiones siniestras,
    adiós para siempre!
    ¡Adiós para siempre!
    ¡Regreso a la vida!
    ¡Adiós para siempre!

    (Edgar coge algunas hojas de laurel del féretro
    y las arroja a tierra, pisándolas. Edgar se va
    abrazado a Fidelia mientras la multitud se
    retira. Tigrana, con movimientos felinos, se
    acerca sin que la vean y clava, por la espalda,
    un puñal a Fidelia, que cae desplomada. Edgar
    y Frank se lanzan sobre Tigrana, que intenta
    huir perdiéndose entre la gente, pero la sujetan
    alguno soldados mientras todos, horrorizados
    gritan)

    CORO, SOLDADOS
    ¡Horror! ¡Horror!

    FRANK
    ¡Está muerta!

    CORO, SOLDADOS
    ¡Está muerta!
    ¡Está muerta! ¡Horror!

    (Edgar se deja caer sobre el cuerpo de
    Fidelia, sollozando; Frank abraza y sostiene
    a Gualtiero. Algunos soldados se llevan a
    Tigrana. Unas jóvenes forman un círculo
    devoto en torno al cuerpo de Fidelia y los
    monjes y la gente se arrodillan
    rezando)

    Curiosamente, Fontana, que mientras Puccini componía la primera versión y era amigo personal suyo se había opuesto duramente a cambiar ni una coma del libreto, acató obedientemente, ahora que se había enemistado con el compositor, las órdenes para fusionar los dos últimos actos. El estreno de esta versión estaba previsto para la primavera de 1890 en La Scala, pero la enfermedad del tenor De Negri frustró el proyecto. También se preparó el estreno en Madrid para el Carnaval de 1891, pero cuando ya casi estaba todo listo, se suspendió la temporada.

  13. #13
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    7.- Puccini y las tijeras de podar: de Edgar I a Edgar IV (2)

    En espera de algún teatro de importancia para estrenar esta reelaboración de su obra, Puccini logró presentarla el 5 de septiembre de 1891 en Lucca con la estructura original. Están los cuatro actos, sí, pero no la ópera entera, por lo que ésta se considera la primera revisión (si no la primera realizada, sí la primera estrenada) y, en consecuencia, se conoce como Edgar II. Bajo la dirección de Vittorio María Vanzo, la cantan Eugenio Durot (Edgar), Luisa Gilboni (Fidelia), Emma Zilli (Tigrana), Cesare Cioni (Frank) y nuevamente Pio Marini (Gualtiero)

    Veamos las diferencias más importantes con la versión del estreno:
    - El Acto I se mantiene casi igual que en Edgar I. Cambia el concertante de la escena final.
    - En el 2º acto se suprime el coro inicial y un concertante de la Escena Quinta, pero al final se añaden unas intervenciones del coro, una reprise abreviada del himno a Flandes y una escena final para Tigrana: “Ah, maledetto!”.
    - Los cortes van a más en el Acto III, donde Tigrana pierde una escena entera (la Cuarta, donde cantaba “Ah, se scuoter della morte”, así como el terceto que canta con Edgar y Frank en la Escena Quinta (“Fulgor simil non vidi mai”)
    - Y donde se ceba Puccini es en el acto IV, que se conserva pero notablemente disminuido: el aria de Gualtiero “Tutta la notte ella vegliò” pierde la mitad de su contenido, el dúo de amor entre Edgar y Fidelia queda reducido a la mínima expresión, a Tigrana se le quitan varias frases y no hay batalla de flores.


    Para ir comparando entre las sucesivas revisiones he preparado unos cuadros. Cuando en la columna de la derecha una escena lleve el espacio en blanco, significará que esa escena no ha sido modificada con respecto a la versión anterior.

    EDGAR I
    (Milán, 1889)


    ACTO I

    Escena 1
    “Qual voce lontana” (Coro)
    “O fior del giorno” (Fidelia)
    Diálogo (Edgar y Fidelia)
    “Gia il mandorlo vicino” (Fidelia)

    Escena 2
    Diálogo (Edgar y Tigrana)

    Escena 3
    Kyrie (Organo)
    “Tu voluttà di fuoco” (Tigrana)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana), que repetirá después ante el coro de aldeanos.

    Escena 4
    Diálogo (Tigrana y Frank)
    Comentarios de los aldeanos.
    “O mia sventura! Io l’amo!” (Frank)

    Escena 5
    “Questo amor, vergogna mia” (Frank), precedida por “Chi detto a me”.

    Escena 6
    “Iddio non benedice” (Coro)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana)
    “Vanne, sciagurata” (Coro)
    “L’ira vostra” (Tigrana)

    Escena 7
    Defensa de Tigrana (Edgar)
    Quema de la casa: Introducción “Non or...” y dos estrofas.
    Breve intervención del coro.

    Escena 8
    Frank se interpone. Edgar y él se disponen a luchar.

    Escena 9
    Concertante (Edgar, Tigrana, Frank, Fidelia, Gualtiero y Coro)

    Lucha y fin del acto.



    ACTO II

    Escena 1
    “Splendida notte!” (Coro)

    Escena 2
    “Orgia, chimera dall’occhio vitreo” (Edgar)

    Escena 3
    “La coppa è immagin della vita” (Tigrana y coro)

    Escena 4
    Discusión de Edgar y Tigrana.


    Escena 5
    “Colla fronte lieta e altera” (Coro)
    “Capitan, questa coppa” (Edgar y otros)
    Concertante: “Ultima speme” – “Io la mano di macchiai”
    (Edgar, Frank, Tigrana y coro)
    “A me temermi t’insegnerò!” (Tigrana)
    Himno a Flandes.





    .



    ACTO III

    Preludio

    Escena 1
    Aldeanos y soldados.
    Empieza el Réquiem.

    Escena 2
    Termina el Réquiem.
    “Addio, mio dolce amore” (Fidelia)
    Acusaciones del monje, exclamaciones
    de Fidelia y coro: “Onta su lui!”
    “D’ogni dolor” (Fidelia) precedida de
    “La prece, o frate”
    Marcha de Fidelia, que habla antes
    con el fraile y con Frank.
    Reprise de “Addio, mio dolce amore!”
    (Fidelia)

    Escena 3
    Llegada de Tigrana. Hablan Edgar y Frank.

    Escena 4
    “Ah, se scuoter della morte” (Tigrana)

    Escena 5
    “Pregar mi vedram!” – “T’amai siccome
    il fior” (Tigrana)
    Edgar y Frank tientan a Tigrana.
    Terceto “Fulgor simil non vidi mai”
    Tigrana cede a la tentación.

    Escena 6
    Falso testimonio de Tigrana.
    Edgar revela que vive, maldice a sus
    excompañeros y a Tigrana “O lebbra,
    o sozzura del mondo”.



    ACTO IV

    Preludio

    Escena 1
    “Edgar! Edgar!” (Fidelia)
    “Qual voce lontana” (Reprise del coro con el que empezó la ópera)

    Escena 2
    “Tutta la notte ella vegliò” (Gualtiero y coro)

    “Un’ora almen” (Fidelia)

    Escena 3
    Reencuentro Edgar-Fidelia.

    Escena 4
    Dúo de amor Edgar-Fidelia.

    Cuando Edgar vuelve de la inspección se reanuda el dúo.


    Escena 5
    Tigrana apuñala a Fidelia, que queda malherida, e intenta escapar.

    Escena 6
    Batalla de flores.
    Edgar encuentra a Fidelia, que muere.
    Tigrana es descubierta.

    Escena 7
    Tigrana es sacada de su escondrijo y sentenciada a muerte.
    EDGAR II
    (Lucca, 1891)


    ACTO I

    Escena 1





    Escena 2


    Escena 3





    Escena 4

    No intervienen los aldeanos.
    Se añade una frase a Frank.

    Escena 5



    Escena 6





    Escena 7




    Escena 8


    Escena 9
    En el concertante cambia el texto de Fidelia,
    Gualtiero pierde media estrofa, Frank pierde media estrofa y le cambia el texto, el coro gana media estrofa.




    ACTO II

    Se suprime.


    Escena 1
    Cambia el texto de la 3ª estrofa.

    Escena 2
    Tigrana y el coro pierden una estrofa.

    Escena 3
    Pequeño cambio en el texto de Tigrana.
    Se suprimen varias frases de ambos.

    Escena 4


    Se suprime el concertante.



    Se añaden intervenciones del coro, Tigrana, Edgar, Frank y soldados.
    Reprise abreviada del himno a Flandes.

    Escena 5
    “Ah, maledetto!” (Tigrana)
    .



    ACTO III

    Preludio

    Escena 1

    El Réquiem empieza en la escena siguiente.

    Escena 2
    Réquiem entero.










    Escena 3


    Se suprime.


    Escena 4
    Tigrana pierde las dos frases iniciales.


    Se suprime el terceto.


    Escena 5







    ACTO IV

    Preludio

    Escena 1

    Se suprime la reprise del coro.


    Escena 2
    El aria de Gualtiero se reduce a la mitad
    y el coro no interviene.


    Escena 3


    Escena 4
    El dúo prácticamente desaparece, pues tras
    la 2ª estrofa de Edgar, Fidelia ya ve a Tigrana
    Edgar pierde una estrofa y se acorta el final del dúo quitando frases a ambos.

    Escena 5
    Durante el intento de escapar, Tigrana pierde varias
    frases.

    Escena 6
    Se suprime la batalla de flores.
    Se suprimen frases en el encuentro.


    Escena 7

  14. #14
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    7.- Puccini y las tijeras de podar: de Edgar I a Edgar IV. (3)

    Aunque la obra consigue en Lucca cierto éxito, a nadie se le escapa que ésta es la ciudad natal del compositor. Ni éste ni el editor se llaman a engaño: “Edgar” debe reducirse a los tres actos. Como dice Ricordi en una carta de diciembre de 1891 dirigida a Mancinelli, para un nuevo intento de estreno en Madrid:

    .............................. “Le he enviado a usted algunas variantes necesarias para que “Edgar” termine en el
    tercer acto. Estoy seguro de que con ello la ópera no sólo gana en concisión, sino
    que termina con una escena nueva de gran efecto dramático.”

    En concisión claro que gana. Y aún más cuando el propio Puccini planea realizar cortes adicionales. Por ejemplo, en el acto segundo:

    .............................. “...quisiera hacer algunas correcciones al final del Acto III, que ahora es el último,
    y también en el final del Acto II, donde quitaría el himno flamenco para concluir
    el acto más rápidamente.”

    Sin duda, ésta es la revisión más importante, la más radical, la que hace desaparecer el cuarto acto, que no volverá a oirse hasta 2008. Por lo demás, no hay muchos más cambios de importancia respecto a Edgar II. En el Acto I no se toca nada, en el II se quita algunas frases (en efecto, tal y como Puccini preveía, se acorta el himno flamenco, y en el III se suprimen frases y se añade una escena para terminar la ópera. Veamos esos cambios:

    EDGAR II
    (Lucca, 1891)


    ACTO I



    Escena 1
    “Qual voce lontana” (Coro)
    “O fior del giorno” (Fidelia)
    Diálogo (Edgar y Fidelia)
    “Gia il mandorlo vicino” (Fidelia)

    Escena 2
    Diálogo (Edgar y Tigrana)

    Escena 3
    Kyrie (Organo)
    “Tu voluttà di fuoco” (Tigrana)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana), que
    repetirá después ante el coro de
    aldeanos.

    Escena 4
    Diálogo (Tigrana y Frank)
    No intervienen los aldeanos.
    “O mia sventura! Io l’amo!” (Frank),
    con una frase más que en Edgar I.

    Escena 5
    “Questo amor, vergogna mia” (Frank),
    precedida por “Chi detto a me”.

    Escena 6
    “Iddio non benedice” (Coro)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana)
    “Vanne, sciagurata” (Coro)
    “L’ira vostra” (Tigrana)

    Escena 7
    Defensa de Tigrana (Edgar)
    Quema de la casa: Introducción
    "Non or...” y dos estrofas.
    Breve intervención del coro.

    Escena 8
    Frank se interpone. Edgar y él se
    disponen a luchar.

    Escena 9
    Concertante con cambios respecto a
    Edgar I: cambia el texto de Fidelia,
    Gualtiero pierde media estrofa, Frank
    pierde media estrofa y le cambia el
    texto, el coro gana media estrofa.
    Lucha y fin del acto.



    ACTO II

    Escena 1
    “Orgia, chimera dall’occhio vitreo”
    (Edgar), con el texto de la 3ª estrofa
    cambiado respecto a Edgar I.

    Escena 2
    “La coppa è immagin della vita” con
    una estrofa menos para Tigrana y el
    coro que en en Edgar I.

    Escena 3
    Discusión de Edgar y Tigrana, con
    algunas frases menos que en Edgar I

    Escena 4
    “Colla fronte lieta e altera” (Coro)
    “Capitan, questa coppa” (Edgar y
    otros)
    No hay concertante.
    “A me temermi t’insegnerò!” (Tigrana)
    Himno a Flandes.
    Intervenciones del coro, Tigrana,
    Edgar, Frank y soldados.
    Reprise abreviada del himno a
    Flandes.

    Escena 5
    “Ah, maledetto!” (Tigrana)


    ACTO III

    Preludio

    Escena 1
    Aldeanos y soldados.

    Escena 2
    Réquiem.
    “Addio, mio dolce amore” (Fidelia)
    Acusaciones del monje,
    exclamaciones de Fidelia y coro:
    “Onta su lui!”
    “D’ogni dolor” (Fidelia) precedida de
    “La prece, o frate”
    Marcha de Fidelia, que habla antes con
    el fraile y con Frank.

    Reprise de “Addio, mio dolce amore!”
    (Fidelia)

    Escena 3
    Llegada de Tigrana. Hablan Edgar y
    Frank.

    Escena 4
    “T’amai siccome il fior” (Tigrana)
    Edgar y Frank tientan a Tigrana.
    No hay terceto.
    Tigrana cede a la tentación.

    Escena 5
    Falso testimonio de Tigrana.
    Edgar revela que vive, maldice a sus
    excompañeros y a Tigrana “O lebbra, o
    sozzura del mondo”.








    ACTO IV

    Preludio

    Escena 1
    “Edgar! Edgar!” (Fidelia)
    Se suprime la reprise del coro.

    Escena 2
    “Tutta la notte ella vegliò” (Gualtiero)
    reducida a la mitad respecto a Edgar I,
    y sin coro.

    Escena 3
    Reencuentro Edgar-Fidelia.

    Escena 4
    Dúo de amor Edgar-Fidelia, muy
    recortado respecto a Edgar I

    Escena 5
    Tigrana apuñala a Fidelia, que queda
    malherida. Tigrana pierde varias frases
    respecto a Edgar I.

    Escena 6
    No hay batalla de flores.
    Edgar encuentra a Fidelia, que muere.
    Menos frases que en Edgar I
    Tigrana es descubierta.

    Escena 7
    Tigrana es sacada de su escondrijo y sentenciada
    a muerte.
    EDGAR III
    (Turín, 1892)


    ACTO I

    Preludio (En el estreno en Madrid)

    Escena 1





    Escena 2


    Escena 3






    Escena 4





    Escena 5



    Escena 6





    Escena 7





    Escena 8



    Escena 9









    ACTO II

    Escena 1
    Desaparece la 3ª estrofa.



    Escena 2
    El coro pierde una frase.



    Escena 3
    Nuevos cambios en el texto, tanto de
    Edgar como de Tigrana.

    Escena 4

    Reduce dos frases a Edgar y Tigrana.



    Se acorta el himno.
    Breve intervención del coro.

    Se suprime la reprise del himno.


    Se suprime esta breve escena.



    ACTO III

    Preludio

    Escena 1


    Escena 2


    Durante las acusaciones, pierden texto
    Fidelia, Gualtiero y, sobre todo, el
    coro.


    Cambia el texto de la despedida y se
    suprimen las frases dirigidas al fraile y
    a Frank, quien pierde una.



    Escena 3



    Escena 4





    Escena 5





    Escena 6
    Tigrana apuñala a Fidelia, que muere
    en el acto. Intenta escapar, pero es
    apresada por Frank.
    La ópera termina con “Orror! Alla mannaia!”


    Desaparece todo el Acto IV



























    Al final, el estreno de la versión en tres actos no se produjo en el Teatro Real de Madrid, sino en el Comunal de Ferrara el 28 de febrero de 1892, con dirección de Carlo Carignani y la participación de Oreste Emiliani (Edgar), Teresa Maragliano (Fidelia), Amadea Santarelli (Tigrana) e Inocente De Anna (Frank). Seguidamente se ofreció en Turín (Teatro Regio, 6 representaciones a partir del 5 de marzo de 1892), que, por ser más importante que el anterior, es el que se identifica con Edgar III. Los artífices fueron nuevamente Oreste Emiliani y Teresa Maragliano, con Rosina Voenna (Tigrana), Mario Ancona (Frank) y Luigi Broglio (Gualtiero), todos bajo la dirección de Vittorio María Vanza. Ni Ferrara ni Turín trajeron el éxito anhelado.

    Ahora, las esperanzas de Puccini se cifraban en el tenor Francesco Tamagno, quien, efectivamente, participó en el estreno en Madrid el 19 de marzo de 1892, en la que sería la primera producción fuera de Italia. Junto a éste, cantaron Eva Tetrazzini (Fidelia) y Giuseppina Pasqua (Tigrana), dirigidos por Mancinelli. En esta ocasión, al comienzo de la ópera sonó un bello preludio, que como tal se publicó por Elkan and Vogel en 1978 y que se creyó había sido compuesto para el estreno madrileño.

    Preludio

    Pero... no. En realidad, esa página orquestal no es sino el preludio al acto cuarto que ya se había oído en el estreno milanés. Al fusionarse éste con el tercero, el preludio que había enmedio desaparecía, y para evitar su pérdida fue trasladado al principio de la obra.

    Madrid tampoco supuso el espaldarazo buscado, y como al año siguiente ya se produjo el éxito de “Manon Lescaut”, “Edgar” cayó momentaneamente en el olvido. Digo momentáneamente porque su autor se acordó de ella en 1899, cuando, a la hora de componer el tercer acto de “Tosca”, echó mano de ese cuarto acto de “Edgar” que había suprimido casi por entero. Concretamente, el dúo entre Edgar y Fidelia le vino muy bien para aderezar el dúo final entre Tosca y Mario Cavaradossi (“O dolci mani” y “Amaro sol per te”)

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    7.- Puccini y las tijeras de podar: de Edgar I a Edgar IV (y 4)

    Con todo, “Edgar” no se le iba de la cabeza a Puccini. Hacia 1901 seguía con ánimo de revisarla, y la oportunidad surgió en 1905, cuando fue invitado a Buenos Aires, donde el Teatro de la Opera había programado para los meses de junio y julio “Edgar”, “Manon Lescaut”, “La Bohème”, “Tosca” y “Madama Butterfly”. Aceptada la invitación, Puccini encara una nueva revisión entre febrero y marzo de 1905, a fin de que sea estrenada en la capital argentina. Nace Edgar IV.

    Esta nueva revisión consiste en seguir arrancando cosas a la partitura de la ya muy aligerada Edgar III. Las más importantes son:

    - Supresión definitiva del preludio “viajero” que en Madrid había sonado al comienzo.
    - Eliminación en el segundo acto de la seña de identidad de Tigrana, la canción “La coppa è immagin della vita”, que, tras resistir los dos primeros tijeretazos, acaba siendo sacrificada en éste. Además, el enrabietado juramento de venganza en la escena final se queda en casi nada.
    - Eliminación de algunas frases de Frank antes de su aria del Acto primero.
    - Introducción de un diálogo entre Edgar y Frank cuando éste entra al castillo con los soldados en el Acto segundo.
    - Supresión de la primera escena del Acto tercero, en la que se cruzaban tres o cuatro frases entre los soldados y los aldeanos, para empezar directamente con el Réquiem.
    - Modificaciones tras el aria de Fidelia “Nel villagio d’Edgar”.
    - También hay modificaciones en las indicaciones escénicas y en el texto del final de la obra.


    EDGAR III
    (Turín, 1892)


    ACTO I

    Preludio (En el estreno en Madrid)

    Escena 1
    “Qual voce lontana” (Coro)
    “O fior del giorno” (Fidelia)
    Diálogo (Edgar y Fidelia)
    “Gia il mandorlo vicino” (Fidelia)


    Escena 2
    Diálogo (Edgar y Tigrana)

    Escena 3
    Kyrie (Organo)
    “Tu voluttà di fuoco” (Tigrana)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana), que repetirá
    después ante el coro de aldeanos.


    Escena 4
    Diálogo (Tigrana y Frank)

    No intervienen los aldeanos.


    “O mia sventura! Io l’amo!” (Frank), con
    una frase más que en Edgar I.

    Escena 5
    “Questo amor, vergogna mia” (Frank),
    precedida por “Chi detto a me”.

    Escena 6
    “Iddio non benedice” (Coro)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana)

    “Vanne, sciagurata” (Coro)
    “L’ira vostra” (Tigrana)

    Escena 7
    Defensa de Tigrana (Edgar)
    Quema de la casa: Introducción “Non or...” y
    dos estrofas.
    Breve intervención del coro.

    Escena 8
    Frank se interpone. Edgar y él se disponen
    a luchar.

    Escena 9
    Concertante con cambios respecto a Edgar I:
    cambia el texto de Fidelia, Gualtiero pierde
    media estrofa, Frank pierde media estrofa y
    le cambia el texto, el coro gana media
    estrofa.
    Lucha y fin del acto.



    ACTO II

    Escena 1
    “Orgia, chimera dall’occhio vitreo” (Edgar),
    sin la 3ª estrofa que tenía en Edgar II.


    Escena 2
    “La coppa è immagin della vita” (Tigrana y
    coro), con una frase menos para el coro que
    en Edgar II.

    Escena 3
    Discusión de Edgar y Tigrana, con cambios
    en el texto respecto a Edgar II.

    Escena 4
    “Colla fronte lieta e altera” (Coro)
    “Capitan, questa coppa” (Edgar y otros),
    reducida respecto a Edgar II.
    No hay concertante.
    “A me temermi t’insegnerò!” (Tigrana)
    Himno a Flandes acortado.
    Breve intervención del coro.

    Escena 5
    “Ah, maledetto!” (Tigrana)




    ACTO III

    Preludio

    Escena 1
    Aldeanos y soldados.

    Escena 2
    Réquiem.
    “Addio, mio dolce amore” (Fidelia)
    Acusaciones del monje, exclamaciones de
    Fidelia y coro, con texto reducido respecto
    a Edgar II.
    “D’ogni dolor” (Fidelia) precedida de
    “La prece, o frate”.
    Marcha de Fidelia, que habla antes con el
    fraile y con Frank. Texto cambiado respecto
    a Edgar II y supresión de frases.
    Reprise de “Addio, mio dolce amore!”
    (Fidelia)

    Escena 3
    Llegada de Tigrana. Hablan Edgar y Frank.

    Escena 4
    “T’amai siccome il fior” (Tigrana)
    Edgar y Frank tientan a Tigrana.
    No hay terceto.
    Tigrana cede a la tentación.

    Escena 5
    Falso testimonio de Tigrana.
    Edgar revela que vive, maldice a sus
    excompañeros y a Tigrana “O lebbra,
    o sozzura del mondo”.

    Escena 6
    Tigrana apuñala a Fidelia, que muere en el
    acto. Intenta escapar, pero es apresada
    por Frank.
    La ópera termina con “Orror! Alla mannaia!”
    EDGAR IV
    (Buenos Aires, 1905)


    ACTO I

    Se suprime.

    Escena 1



    “Gia il mandorlo vicino” (Fidelia) pierde
    2 estrofas, la mitad de su extensión.

    Escena 2


    Escena 3


    Desaparece “Tu il cuor mi strazzi” que,
    por tanto, Tigrana sólo cantará una vez, en
    la Escena 6ª, ante el coro.

    Escena 4
    Tigrana pierde su última frase: “Tigrana
    ama la gioia ed il piacer”.

    Se revela que Tigrana fue abandonada en
    el pueblo 15 años antes.
    Se suprime la frase final de Frank.


    Escena 5
    Se suprime la introducción “Chi detto a me”


    Escena 6

    “Tu il cuor mi strazzi” se reduce a una sola
    estrofa.



    Escena 7

    Desaparece la introducción y la primera
    estrofa. Frases de unión: “A te la lama...”
    No hay intervención del coro.

    Escena 8



    Escena 9









    ACTO II

    Escena 1
    “Orgia, chimera dall’occhio vitreo” (Edgar)
    recupera la 3ª estrofa con el texto de
    Edgar II.

    Se suprime toda la escena.




    Escena 2
    Se añaden indicaciones escénicas y se acorta
    un párrafo de Edgar.

    Escena 3
    Se reelabora por completo.







    Escena 4
    “Ah, maledetto! (Tigrana) se reduce,
    dejándola en sólo 2 líneas.



    ACTO III

    Preludio

    Se suprime toda la escena.


    Escena 1





    Se suprime la introducción “La prece,
    o frate”.






    Escena 2


    Escena 3





    Escena 4

    Fidelia aparece entre la revelación de que
    Edgar vive y las maldiciones que lanza éste.


    Escena 5
    Tigrana apuñala a Fidelia, que muere en el
    acto. Intenta escapar, pero es apresada por
    los soldados.
    La ópera termina con “A morte! A morte!”


    Tal y como estaba previsto, esta versión se estrenó en la capital argentina el 8 de julio de 1905 en presencia de su autor. El elenco estuvo compuesto por Giovanni Zenatello (Edgar), Rina Giacchetti (Fidelia), Giannina Russ (Tigrana), Ernrico Nani (Frank) y Remo Ercolani (Gualtiero). La dirección musical corrió por cuenta de Leopoldo Mugnone. La obra obtuvo esta vez una recepción algo más cálida, pero la categoría de éxito volvió a quedarse lejos. Parece ser que, a pesar de las celebridades involucradas en la representación, ésta no debió ser de mucha calidad debido a que sólo hubo un ensayo de conjunto previo. “Queste cose si vedono solo in America", dicen que exclamó Puccini.



    Ahora ya podemos comparar las cuatro versiones:

    EDGAR I
    (Milán, 1889)


    ACTO I



    Escena 1
    “Qual voce lontana” (Coro)
    “O fior del giorno” (Fidelia)
    Diálogo (Edgar y Fidelia)
    “Gia il mandorlo vicino” (Fidelia)
    con 4 estrofas

    Escena 2
    Diálogo (Edgar y Tigrana)

    Escena 3
    Kyrie (Organo)
    “Tu voluttà di fuoco” (Tigrana)
    Tigrana termina la discusión con “Tu il cuor mi strazzi”, que repetirá después ante el coro de aldeanos.

    Escena 4
    Diálogo (Tigrana y Frank)


    Comentarios de los aldeanos



    Frase final de Frank: “O mia
    sventura! Io l’amo!”

    Escena 5
    “Questo amor, vergogna mia” (Frank)
    Va precedida por la introducción
    “Chi detto a me”

    Escena 6
    “Iddio non benedice” (Coro)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana)
    tiene 4 estrofas.
    “Vanne, sciagurata” (Coro)
    “L’ira vostra” (Tigrana)

    Escena 7
    Defensa de Tigrana (Edgar)
    La quema de la casa consta de introducción (“Non or…”) y dos estrofas (“O valle uggioso” y “O maledetto paterno tetto”
    Breve intervención del coro.

    Escena 8
    Frank se interpone. Edgar y él se disponen a luchar.

    Escena 9
    Concertante (Edgar, Fidelia, Frank, Fidelia, Gualtiero y Coro




    Lucha y fin del acto.




    ACTO II

    Escena 1
    “Splendida notte!” (Coro)

    Escena 2
    “Orgia, chimera dall’occhio vitreo” (Edgar)

    Escena 3
    “La coppa é immagin della vita” (Tigrana y coro)

    Escena 4
    Discusión de Edgar y Tigrana




    Escena 5
    “Colla fronte lieta e altera” (Coro)
    “Capitan, questa coppa” (Edgar y otros)
    Concertante: “Ultima speme” -
    “Io la mano di macchiai” (Edgar,
    Frank, Tigrana y coro)
    “A me temermi t’insegnerò!” (Tigrana)
    Himno a Flandes.













    ACTO III

    Preludio

    Escena 1
    Aldeanos y soldados.
    Empieza el Réquiem


    Escena 2
    Termina el Réquiem
    “Addio, mio dolce
    amore” (Fidelia)
    Acusaciones del monje, exclamaciones
    de Fidelia y coro: “Onta su lui!”
    “D’ogni dolor” (Fidelia) precedida de “La prece, o frate”
    Marcha de Fidelia, que habla antes
    con el fraile y con Frank.


    Reprise de “Addio, mio
    dolce amor!” (Fidelia)

    Escena 3
    Llegada de Tigrana. Hablan Edgar y Frank.

    Escena 4
    “Ah, se scuoter della morte” (Tigrana)

    Escena 5
    “Pregar mi vedram!” – “T’amai
    siccome il fior” (Tigrana)
    Edgar y Frank tientan a Tigrana.
    Terceto “Fulgor simil non vidi mai”
    Tigrana cede a la tentación.

    Escena 6
    Falso testimonio de Tigrana. Edgar revela que vive, maldice a sus excompañeros y a Tigrana (“O lebbra,
    o sozzura del mondo”











    ACTO IV

    Preludio

    Escena 1
    “Edgar! Edgar!” (Fidelia)
    “Qual voce lontana”, reprise del coro con el que empezó la ópera.

    Escena 2
    “Tutta la notte ella vegliò” (Gualt y coro)
    “Un’ora almen” (Fidelia)

    Escena 3
    Reencuentro Edgar-Fidelia.

    Escena 4
    Dúo de amor Edgar-Fidelia


    Cuando Edgar vuelve de la inspección se reanuda el dúo.


    Escena 5
    Tigrana apuñala a Fidelia, que queda malherida, e intenta escapar por varios sitios.

    Escena 6
    Batalla de flores.
    Edgar encuentra a Fidelia, que muere.
    Tigrana es descubierta.

    Escena 7
    Tigrana es sacada de su escondrijo y sentenciada a muerte.
    EDGAR II
    (Lucca, 1891)


    ACTO I



    Escena 1
    “Qual voce lontana” (Coro)
    “O fior del giorno” (Fidelia)
    Diálogo (Edgar y Fidelia)
    “Gia il mandorlo vicino” (Fidelia)
    con 4 estrofas

    Escena 2
    Diálogo (Edgar y Tigrana)

    Escena 3
    Kyrie (Organo)
    “Tu voluttà di fuoco” (Tigrana)
    Tigrana termina la discusión con “Tu il cuor mi strazzi”, que repetirá después ante el coro de aldeanos.

    Escena 4
    Diálogo (Tigrana y Frank)


    No intervienen los aldeanos.
    Se añade una frase a Frank:
    “Deriso io son!, etc”

    Frase final de Frank: “O mia
    sventura! Io l’amo!”

    Escena 5
    “Questo amor, vergogna mia” (Frank)
    Va precedida por la introducción
    “Chi detto a me”

    Escena 6
    “Iddio non benedice” (Coro)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana)
    tiene 4 estrofas.
    “Vanne, sciagurata” (Coro)
    “L’ira vostra” (Tigrana)

    Escena 7
    Defensa de Tigrana (Edgar)
    La quema de la casa consta de introducción (“Non or…”) y dos estrofas (“O valle uggioso” y “O maledetto paterno tetto”,
    Breve intervención del coro.

    Escena 8
    Frank se interpone. Edgar y él se disponen a luchar.

    Escena 9
    Edgar y Tigrana quedan igual.
    Fidelia cambia el texto
    Frank pierde media estrofa y le
    cambia el texto
    Gualtiero pierde media estrofa
    El coro gana media estrofa.
    Lucha y fin del acto.




    ACTO II

    Desaparece


    Escena 1
    Cambia el texto de la 3ª estrofa


    Escena 2
    Se reduce una estrofa a Tigrana
    y al coro

    Escena 3
    Pequeño cambio en el texto de Tigrana
    Desaparecen varias frases de ambos.

    Escena 4
    “Colla fronte lieta e altera” (Coro)
    “Capitan, questa coppa” (Edgar y otros)
    No hay concertante.


    “A me temermi t’insegnerò!” (Tigrana)
    Himno a Flandes.
    Intervenciones del coro, Tigrana, Edgar,
    Frank y soldados. Reprise del himno,
    acortándolo.

    Escena 5
    “Ah, maledetto!” (Tigrana jura
    venganza)




    ACTO III

    Preludio

    Escena 1
    Aldeanos y soldados.
    El Réquiem empieza en la escena siguiente.

    Escena 2
    Réquiem
    “Addio, mio dolce
    amore” (Fidelia)
    Acusaciones del monje, exclamaciones de Fidelia y coro: “Onta su lui!”
    “D’ogni dolor” (Fidelia) precedida de “La prece, o frate”
    Marcha de Fidelia, que habla antes
    con el fraile y con Frank.


    Reprise de “Addio, mio dolce
    amor!” (Fidelia)

    Escena 3
    Llegada de Tigrana. Hablan Edgar y Frank.

    Se suprime.



    Escena 4
    Tigrana pierde las dos frases
    iniciales.
    Edgar y Frank tientan a Tigrana.
    Se suprime el terceto.
    Tigrana cede a la tentación.

    Escena 5
    Falso testimonio de Tigrana. Edgar revela que vive, maldice a sus excompañeros y a Tigrana (“O lebbra,
    o sozzura del mondo”











    ACTO IV

    Preludio

    Escena 1
    “Edgar! Edgar!” (Fidelia).
    Se suprime la reprise del coro.


    Escena 2
    El aria de Gualtiero se reduce a la mitad y el coro no interviene.
    “Un’ora almen” (Fidelia)

    Escena 3
    Reencuentro Edgar-Fidelia.

    Escena 4
    El dúo prácticamente desaparece, pues tras la 2ª estrofa de Edgar, Fidelia ya ve la sombra de Tigrana.
    En la reanudación del dúo, Edgar pierde una estrofa y se abrevia el final quitando frases a ambos.

    Escena 5
    En su intento de escapar,
    Tigrana pierde varias
    frases.

    Escena 6
    No hay batalla de flores.
    Se suprimen frases.

    Tigrana es descubierta.

    Escena 7
    Tigrana es sacada de su escondrijo y sentenciada a muerte.
    EDGAR III
    (Turín, 1892)


    ACTO I

    Preludio (En Madrid)

    Escena 1
    “Qual voce lontana” (Coro)
    “O fior del giorno” (Fidelia)
    Diálogo (Edgar y Fidelia)
    “Gia il mandorlo vicino” (Fidelia)
    con 4 estrofas

    Escena 2
    Diálogo (Edgar y Tigrana)

    Escena 3
    Kyrie (Organo)
    “Tu voluttà di fuoco” (Tigrana)
    Tigrana termina la discusión con “Tu il cuor mi strazzi”, que repetirá después ante el coro de aldeanos.

    Escena 4
    Diálogo (Tigrana y Frank)


    No intervienen los aldeanos.
    Se añade una frase a Frank:
    Deriso io son!, etc

    Frase final de Frank: “O mia
    sventura! Io l’amo!”

    Escena 5
    “Questo amor, vergogna mia” (Frank)
    Va precedida por la introducción
    “Chi detto a me”

    Escena 6
    “Iddio non benedice” (Coro)
    “Tu il cuor mi strazzi” (Tigrana)
    tiene 4 estrofas.
    “Vanne, sciagurata” (Coro)
    “L’ira vostra” (Tigrana)

    Escena 7
    Defensa de Tigrana (Edgar)
    La quema de la casa consta de introducción (“Non or…”) y dos estrofas (“O valle uggioso” y “O maledetto paterno tetto”,
    Breve intervención del coro.

    Escena 8
    Frank se interpone. Edgar y él se disponen a luchar.

    Escena 9
    Edgar y Tigrana quedan igual.
    Fidelia cambia el texto
    Frank pierde media estrofa y le
    cambia el texto
    Gualtiero pierde media estrofa
    El coro gana media estrofa.
    Lucha y fin del acto.




    ACTO II

    Desaparece


    Escena 1
    Desaparece la 3ª estrofa


    Escena 2
    El coro pierde una estrofa respecto a Edgar II

    Escena 3
    Nuevos cambios en el texto tanto de Edgar como de Tigrana.



    Escena 4
    “Colla fronte lieta e altera” (Coro)
    Reduce dos frases a Edgar y Tigrana.
    No hay concertante


    “A me temermi t’insegnerò!” (Tigrana)
    Se acorta el himno.
    Breve intervención del coro.





    Escena 5
    “Ah, maledetto!” (Tigrana jura
    venganza)




    ACTO III

    Preludio

    Escena 1
    Aldeanos y soldados.
    El Réquiem empieza en la escena siguiente.

    Escena 2
    Réquiem
    “Addio, mio dolce
    amore” (Fidelia)
    Se pierde texto de Fidelia, Gualtiero y, sobre todo, del coro.

    “D’ogni dolor” (Fidelia) precedida de “La prece, o frate”
    Cambia el texto de la despedida y desaparecen las frases dirigidas al
    fraile y a Frank.
    Frank pierde una frase.
    Reprise de “Addio, mio dolce
    amor!” (Fidelia)

    Escena 3
    Llegada de Tigrana. Hablan Edgar y Frank.

    Se suprime.



    Escena 4
    Tigrana pierde las dos frases
    iniciales.
    Edgar y Frank tientan a Tigrana.
    Se suprime el terceto.
    Tigrana cede a la tentación.

    Escena 5
    Falso testimonio de Tigrana. Edgar revela que vive, maldice a sus excompañeros y a Tigrana (“O lebbra,
    o sozzura del mondo”

    Escena 6
    Tigrana apuñala a Fidelia, que
    muere en el acto. Intenta
    escapar, pero es apresada por
    Frank.
    La ópera termina con “Orror! Alla mannaia!”




































    EDGAR IV
    (Buenos Aires, 1905)


    ACTO I



    Escena 1
    “Qual voce lontana” (Coro)
    “O fior del giorno” (Fidelia)
    Diálogo (Edgar y Fidelia)
    “Gia il mandorlo vicino” se reduce a 2 estrofas.

    Escena 2
    Diálogo (Edgar y Tigrana)

    Escena 3
    Kyrie (Organo)
    “Tu voluttà di fuoco”
    Desaparece “Tu il cuor mi strazzi”; así, Tigrana sólo lo canta una vez, ante el coro.

    Escena 4
    Diálogo: Se suprime la frase final de Tigrana “Tigrana ama la gioia ed il piacer”

    Tigrana y Frank revelan que ella fue abandonada 15 años antes por moros errantes.
    Desaparece la frase final de Frank.

    Escena 5


    Desaparece la introducción “Chi detto a me”

    Escena 6
    “Iddio non benedice” (Coro)
    “Tu il cuor mi strazzi” se reduce a una sola estrofa.
    “Vanne, sciagurata” (Coro)
    “L’ira vostra” (Tigrana)

    Escena 7
    Defensa de Tigrana (Edgar)
    Desaparece la introducción y la 1ª estrofa. Se crea unas frases de unión: “A te la lama…”
    El coro no interviene.

    Escena 8
    Frank se interpone. Edgar y él se disponen a luchar.

    Escena 9
    Edgar y Tigr quedan igual.
    Fidelia cambia el texto
    Frank pierde media estrofa y le cambia el texto
    Gualt pierde media estrofa
    El coro gana media estrofa.
    Lucha y fin del acto.




    ACTO II

    Desaparece


    Escena 1
    Reaparece la 3ª estrofa, con el texto de Edgar II

    Se suprime toda la escena.



    Escena 2
    Se añaden indicaciones escénicas y se acorta un párrafo de Edgar.


    Escena 3
    Se reelabora totalmente.














    Escena 4
    “Ah, maledetto!” se reduce
    hasta dejarla en sólo 2 líneas.



    ACTO III

    Preludio

    Desaparece




    Escena 1
    Réquiem
    “Addio, mio dolce amore” (Fidelia)
    Igual que en Edgar III


    Desaparece la introducción “La prece, o frate”
    Cambia el texto de la despedida y desaparecen las frases dirigidas al fraile y a Frank.
    Frank pierde una frase.
    Se suprime la reprise.

    Escena 2
    Llegada de Tigrana. Hablan Edgar y Frank.

    Se suprime.



    Escena 3
    Tigrana pierde las dos frases
    iniciales.
    Edgar y Frank tientan a Tigr.
    Se suprime el terceto.
    Tigrana cede a la tentación.

    Escena 4
    Fidelia aparece entre la revelación de que Edgar vive y las maldiciones que lanza éste.


    Escena 5
    Tigrana apuñala a Fidelia, que muere en el acto. Intenta escapar, pero es apresada por los soldados.
    La ópera termina con “A morte! A morte!”






































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