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Thread: L'amour de loin

          
   
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  1. #1
    Schigolch
    Guest

    L'amour de loin


    ENO, 2009



    L'amour de loin, de Kaija Saariaho, es una de las óperas que marcará la evolución del género en las primeras décadas del siglo XXI. Estrenada con enorme éxito el año 2000, en el Festival de Szalburgo, y llevada con idéntica fortuna por medio mundo desde entonces.

    A lo largo de estos post, tendremos la ocasión de comentar el estilo compositivo de Saariaho, repasar su carrera, escuchar otras obras suyas, analizar, siquiera superficialmente, esta excelente ópera.... así como la presencia de la electrónica en la ópera moderna (Saariaho es una verdadera virtuosa de estas técnicas) o la importancia objetiva de amplificar la voz como recurso estético.



  2. #2
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    La imagen con la que empieza su exposición es una de las más espectaculares que recuerdo asociadas a la ópera. Conozco el argumento y el año pasado intenté escucharla a palo seco y de un tirón, pero me cansé antes de acabar el primer acto. A ver si ahora, poco a poco, siguiendo la exposición, me entra mejor.

  3. #3
    Schigolch
    Guest
    Poco a poco, acto a acto.

    Chi va piano va sano e va lontano.

  4. #4
    Schigolch
    Guest

    Kaija Saariaho



    Tras el estreno de L'Amour de loin, Kaija Saariaho (el apellido procede de su primer matrimonio) se ha convertido en uno de los compositores más conocidos del momento, aunque lleva en activo más de treinta años.

    Buscando inspiración temática para su primera ópera, Saariaho leyó una breve reseña sobre el trovador medieval Jaufré Rudel. Tras despertar su interés, acudió a un manucristo del siglo XIV sobre su vida, y también escuchó las canciones de Rudel que han sobrevivido al paso del tiempo. Por cierto, sigamos el camino de Saariaho, y escuchemos también nosotros Quan lo rossinhols, de Jaufré Rudel:






    Fascinada por el tema del "amor lejano" (Amor de Lonh, en occitano) que Rudel profesaba por una dama cristiana en Tierra Santa, Saariaho compuso una hermosa pieza sobre el particular, antes incluso de trabajar en la ópera, titulada Lonh.

    Lonh está escrita para soprano y electrónica. La parte electrónica acompaña y envuelve a la cantante (cuya línea vocal es la base de la composición), consta de grabaciones superpuestas de palabras cantadas y habladas en occitano, francés e inglés, junto a instrumentos de percusión y sonidos de la Naturaleza.

    La voz está amplificada.

    "En los largos días de Mayo, el dulce canto de los pájaros me arrulla. Entonces, recuerdo un amor lejano".

    Vamos a ver un extracto de Lohn, con una realización en video de Jean-Baptiste Barrière. Merece la pena.



  5. #5
    Schigolch
    Guest
    Como corresponde a una ópera estrenada recientemente, la discografía de L'Amour de loin es todavía muy limitada.

    CD



    Jaufré: Daniel Belcher
    Clémence: Ekaterina Lekhina
    Le Pèlerin: Marie-Ange Todorovitch

    Director musical: Kent Nagano
    Orquesta: Orquesta Sinfónica de Berlín

    Nagano dirigió el estreno mundial en el Festival de Salzburgo, y nos ofrece en este CD su visión de la obra. Su atención al tapiz orquestal desplegado por Saariaho es realmente magnífica. El sonido nos envuelve, nos arrulla en una sucesión de sedosas texturas, rotas aquí y allá por afiladas dagas, y mantenidas por una soberbia percusión.

    Los cantantes, en cambio, no están a un nivel similar. Belcher canta un Trovador que más parece un agente de viajes que un poeta, a Ekaterina Lekhina todavía le viene grande un papel como el de Clémence, y lo mejor que se puede decir de la Todorovitch es que pronuncia bien el francés.

    Una versión exclusivamente para los entusiastas de la ópera.


    DVD



    Jaufré: Gerald Finley
    Clémence: Dawn Upshaw
    Le Pèlerin: Monica Groop

    Director musical: Esa-Pekka Salonen
    Director escénico: Peter Sellars
    Orquesta: Opera Nacional de Finlandia

    Fascinante DVD, sin duda uno de los que justifican la existencia de este medio de presentar óperas. La producción de Sellars es un prodigio de ambientación donde el agua, la luz y la oscuridad conforman un especio escénico fascinante, y a la vez de gran hondura dramática.

    La voz de Dawn Upshaw se presta perfectamente al retrato de la dama Clémence, de ese amor lejano que impulsa a Rudel a cruzar el mar para reunirse con ella. Un timbre angelical, en una tesitura cómoda para ella. Muy convincente. Si el pobre Jaufré hubiera sobrevivido, y en un sexto acto tuvieran que pasar de las bellas palabras a la acción carnal, tal vez la soprano americana se vería mucho más exigida.

    Gerald Finley es el barítono de referencia para estos papeles. Los resuelve con suficiencia, tanto en el apartado vocal, como en su faceta como actor. Su presencia escénica hace que siempre sea más fácil que nos convenza en un DVD, que en una simple escucha de la ópera.

    Monica Groop no aporta gran cosa, pero tampoco detrae en demasía. Ni quita, ni pone Rey.

    La dirección de Pekka-Salonen, colaborador y amigo de Saariaho desde sus años de formación en la década de los 70, es sólida y sin duda fiel a las intenciones de la autora. Tal vez un pelín almibarada, para mi gusto.

    Muy recomendable para todos los aficionados.

  6. #6
    Schigolch
    Guest
    Laconisme de l'aile, escrita en 1982 cuando la compositora se instalaba en París, en el IRCAM, es la primera obra en que Saariaho encuentra, en sus propias palabras, "mi verdadero lenguaje musical".

    Escrita para flauta y electrónica, se inspira en un poema de Saint-John Perse, Oiseaux. El flautista empieza recitando el texto, para concentrarse después en los sonidos de su instrumento, y volver a recitar.

    En unos diez minutos, Saariaho juega con sonidos claros, de gran pureza, contrastados con otros más oscuros, en la frontera del ruido. La parte electrónica, apenas insinuada, se mezcla con la flauta y la voz de forma hipnótica.


  7. #7
    Schigolch
    Guest
    Szalburgo, 1992.

    Entre los espectadores de Saint François d'Assise, se encuentra la compositora Kaija Saariaho. Como Messiaen, nunca se había considerado dotada para el drama escénico. Sin embargo, esa noche comprendió que podía transitar el camino abierto por el gran músico francés, y emprender la aventura de componer su primera ópera.

    Poco después, Saariaho se interesó por las peripecias del trovador Jaufré Rudel y la Condesa Hodierna de Tripoli. Inspirado por los rumores acerca de la belleza de Hodierna que traían los peregrinos de Tierra Santa, Rudel se embarcó rumbo a Oriente, pero tras enfermar durante la travesía, expiró apenas tocar puerto. La leyenda quiere que en brazos de su amada Condesa, su amor de lonh. Estos hechos se relatan en la "Vida" del trovador, escrita probablemente un siglo después de su muerte.

    Naturalmente, una historia así encendió la imaginación de varios autores a lo largo de los tiempos, entre ellos Heine, Browning y Rostand. También inspiró a Saariaho que consiguió un encargo por parte de Gérard Mortier y, tras un fracaso inicial con el poeta Jacques Roubeaud, encontró al escritor libanés Amin Maalouf, a través de Peter Sellars.

    Encantado con la oportunidad de escribir un libreto de ópera, Maalouf se puso manos a la obra, y en unos meses tenía preparado el texto. Con la ayuda de Sellars y la propia Saariaho, se dieron los retoques finales. La colaboración de la compositora, el escritor y el director de escena fue gratificante para los tres, y colaboraron posteriormente en una nueva ópera: Adriana Mater. Maalouf ha escrito además junto a Saariaho el oratorio La Passion de Simone u la ópera Émilie, sobre la Marquesa Émilie du Châtelet, una cientifica y escritora del siglo XVIII.

  8. #8
    Schigolch
    Guest

    Manao tupapau, de Paul Gauguin



    Uno de los instrumentos favoritos de Saariaho es la flauta.

    Hemos escuchado ya una de sus primeras composiciones, ese Laconisme de l'aile. Nueve años después, Saariaho vuelve a crear una obra para flauta y electrónica, con su amiga la flautista Camilla Hoitenga.

    NoaNoa (el nombre hace referencia a un diario de viaje de Paul Gauguin, del mismo título, de donde proceden también las frases del texto usado en la obra) dura alrededor de diez minutos, y es una pieza con más aristas, más exigente, en la que se exploran los registros extremos del instrumento, que se mezcla con los susurros de la electrónica de forma realmente magistral.

    Se puede apreciar claramente la evolución de Saariaho comparando estas dos obras de pequeño formato.


  9. #9
    Schigolch
    Guest

    L'Amour de loin: producción de Daniele Finzi



    L'amour de loin

    Opera en cinco actos

    Música de Kaija Saariaho
    Libreto de Amin Maalouf

    Personajes

    Clémence, condesa de Tripoli --> Soprano
    Jaufré Rudel, trovador --> Barítono
    Le Pèlerin, peregrino --> Mezzo
    Coro de compañeros de Jaufré (8 bajos, 8 tenores) y Clémence (8 mezzos, 8 sopranos)

    Orquesta

    2 flautas, 2 piccolos
    3 óboes
    3 clarinetes
    3 fagot
    4 trompas
    2 trompetas
    3 trombones
    1 tuba
    1 arpa
    1 piano
    Percusión: tímpanos, xilófono, campanas, tambores, marimba, vibráfono
    Cuerdas: 14 primeros violines, 12 segundos violines, 10 violas, 8 violonchelos, 6 contrabajos
    Electrónica

    Como veremos, Saariaho hace un buen uso de esta orquesta de tamaño relativamente grande, con la que es capaz de crear sonidos fascinantes, mezclando la parte acústica con el coro y la electrónica.

  10. #10
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    Estimado Schigolch, los ejemplos que ha puesto hasta ahora son muy duros para mi oído. O bueno, quizá es mi oído el que es muy duro. A ver si con la ópera en sí hay más suerte.

  11. #11
    Schigolch
    Guest
    Persevere, estimado Loge. Esta es musica muy accesible, en mi opinion.


    Junto a la flauta, el violonchelo es el otro instrumento que más ha explorado Kaija Saariaho, trabajando casi siempre con su amigo el instrumentista Anssi Karttunen.

    Saariaho ha estudiado durante años las diferentes técnicas para tocar el violonchelo, y su influencia en la estructura de los armónicos emitidos por el instrumento. Como es sabido, el violonchelo tiene un enorme rango de más de cinco octavas, y para la compositora ofrece la posibilidad de, mediante el posicionamiento y la presión ejercida por el arco, controlar con cierta precisión los colores del sonido.

    Veamos como evolucionó Saariaho en su estudio sobre el violonchelo, utilizando primero una obra de 1988, Petals:



    partiendo de una transformación gradual del sonido, jugando con la microtonalidad, hasta llegar de nuevo a la frontera del ruido, donde se detiene y vuelve al inicio.

    En Sept Papillons, compuesta el año 2000, durante los ensayos de L'Amour de loin, el violonchelo trata de simular los movimientos del ala de una mariposa, y respeta el sonido natural del instrumento.



  12. #12
    Schigolch
    Guest

    Jaufré Rudel y la Condesa Hodierna



    Argumento

    La acción transcurre en el siglo XII, en Aquitania, el mar Mediterráneo y Tripoli.

    Acto I

    Jaufré Rudel, príncipe de Blaye, rechaza seguir viviendo los placeres propios de su edad y condición. Aspira a una clase diferente de amor, un amor más elevado, más puro. Un amor distante, que tal vez nunca encontrará. Un coro de sus antiguos compañeros de diversiones se burla de su pretensión. Jaufré reconoce que la mujer que busca, tal vez no exista. Sin embargo, un Peregrino recién llegado de Tierra Santa, le confirma que existe, y que él la conoce. Jaufré se obsesiona con la idea de amar a esa mujer.

    Acto II

    El Peregrino retorna a Tierra Santa, y allí se encuentra con Clémence, la Condesa de Tripoli, la dama "bella, sin la arrogancia de la beldad; noble, sin la arrogancia de la nobleza; piadosa, sin la arrogancia de la piedad" soñada por Rudel. El Peregrino relata a la Condesa que en el Oeste, un trovador, un joven príncipe, la celebra en sus canciones, la llama su amor lejano. Al principio Clémence se ofende, pero enseguida empieza a soñar sobre este extraño, este hombre que ama en la distancia, y se pregunta si será digna de semejante amor.

    Acto III

    El Peregrino, de vuelta a Blaye, informa a Jaufré que la Condesa está enterada de su devoción hacia ella. Rudel decide cruzar el mar y conocer a Clémence. La Condesa, sin embargo, prefiere que la separación se mantenga, que su amor lejano no llegue a ser causa de ansiedad, de dolor, de sufrimiento.

    Acto IV

    Jaufré se ha embarcado rumbo a las costas de Oriente, y está impaciente por encontrarse con su amor lejano, pero al mismo tiempo teme esa reunión, esa intromisión de la realidad en una relación perfecta. Lamenta haber partido, y enferma. Cada vez se siente peor, hasta que llega ya moribundo a las playas de Tripoli.

    Acto V

    Al tocar tierra, el Peregrino busca a Clémence para informarle de la llegada de Jaufré, y de su estado. En parihuelas, el trovador es llevado junto a la Condesa. La presencia de su amada, revive a Rudel, y le declara apasionadamente sus sentimientos. La pareja hace votos de amor eterno... Cuando Jaufré muere en sus brazos, Clémence se indigna contra el Cielo y, finalmente, considerándose culpable de lo sucedido, decide ingresar en un convento. En la escena final, la Condesa reza una oración a su Amor lejano... ¿o era a su amor lejano?.




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  14. #13
    Schigolch
    Guest
    Quería escribir una ópera sobre el amor y la muerte, pues son los grandes misterios que nos quedan por resolver. Vivimos en el año 2000, y hemos conseguido tantas cosas... Pero al mismo tiempo, hemos avanzado muy poco en estos dos temas que nos conciernen a todos, y que forman la base de nuestra vida.

    Kaija Saariaho



    La historia de Rudel atraía poderosamente a Saariaho, tanto como una metáfora del artista buscando algo inalcanzable, como en la distancia y el alejamiento, que representa a la propia compositora viviendo como "extranjera cultural" en Francia.

    El universo musical de la ópera es estático, de largas armonías, que se desarrollan lentamente. No hay cambios bruscos, se van disolviendo gradualmente unas en otras, creando una atmósfera de tiempo detenido.

    La elegante y bella escritura vocal, en un estilo recitativo que nos remite a Debussy y Messiaen, se desarrolla en melodías frecuentemente modales, o extraídas de las armonías. Los tres personajes se asocian con acordes, melodías y texturas orquestales. También algunas ideas, como el "amor lejano".

    La línea vocal de Rudel es modal, en homenaje a la figura histórica del trovador, de una extensión limitada, cantando casi siempre en el centro de la tesitura. Se introduce el personaje con un acorde de sabor medieval, pero perfectamente integrado en el tapiz sonoro general. Saariaho reinterpreta el estilo de canto del siglo XIII, mezclando las convenciones melódicas de la época con esa manera de construir las frases tan característica de la compositora. Los arpegios de quintas perfectas en el arpa, contribuyen a la sensación medieval.

    El Peregrino combina el canto modal con un estilo recitativo, mientras el piccolo y las flautas tocan escalas descendentes. Por su parte, Clémence, escrita teniendo en mente la vocalidad de Dawn Upshaw, canta en un recitativo similar al Peregrino, pero más virtuosista, con saltos interválicos raros en el Peregrino, y totalmente ausentes en Jaufré. Los glissandi y la ornamentación melódica, nos remiten a Oriente.

    El Coro de compañeros de Rudel y Clémence, por un lado comenta la acción en un estilo declamatorio y, en el caso de la parte masculina, modal. Por otro, refuerza la acción de la orquesta, participando en los acordes más densos.

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  16. #14
    Schigolch
    Guest
    Empezamos con el Acto I.

    FRANCES

    Un petit château médiéval dans le sud-ouest de la France.

    Assis sur un siège, Jaufré Rudel tient dans les mains un instrument de musique, une vièle, ou un luth arabe. Il est en train de composer une chanson. Il agence les paroles, les notes.


    Jaufré

    J'ai appris à parler du bonheur, à être heureux je n'ai point appris. (Il fait "non" de la tête.) A parler du bonheur j'ai appris, à être heureux point n'ai appris. (Il fait "oui" de la tête.) J'ai vu un rossignol sur la branche, ses mots appelaient sa campagne. Mes propres mots n'appellent que d'autres mots, mets vers n'appellent que d'autres vers. Me diras-tu, rossignol.. (Il s'interrompt.) Rossignol me diras-tu, rossignol. (Il fait "oui".) Rossignol me diras-tu, rossignol.

    Les Compagnons en Choeur

    Rossignol ne te dira rien!

    Jaufré

    Compagnons, laissez-moi finir!

    Les Compagnons

    Non, Jaufré, nous ne te laiserons pas, écoute-nous. Nous ne dirons que les paroles que nous sommes venus dire, Ensuite nous partirons, promis! Tu ne nous verras plus..

    Jaufré

    Je ne vous demand pas de partir, compagnons, Je vous demande seulement de me laisser terminer mon couplet, Je cherche un mot..

    Les Compagnons

    Si tu cherches un mot, Tu le trouveras parmi ceux que nous allons te dire. Ecoute-nous!

    (Jaufré hausse les épaules, boudeur, et se met à gratter sur son instrument le même air, sans les paroles, qu'il mime seulement de ses lèvres, comme s'il les composait à mi-voix. Et lorsque ses compagnons en choeur commencent à le sermonner, il s'empare de leurs mots pour les mettre en musique. Parfois même il anticipe, tant il sait d'avance ce que le sens commun voudrait lui assener.)

    Les Compagnons

    Jaufré, tu as changé, tu as perdu ta joie. Tes lèvres ne cherchent plus les goulots des bouteilles Ni les lèvres des femmes..

    Jaufré

    Jaufré, tu as changé, tu as perdu ta joie, Pourtant les tavernes d'Aquitaine Se souviennent encore de tes rires Ton nom reste gravé au couteau Dans le bois sombre de leur tables (Arrêtant de gratter son luth.) Ai-je oublié quelque chose? Ah oui.. (Recommençant à jouer.) Jaufré Rudel, rapelle-toi, Les dames te regarderaient avec terreur Et les hommes avec envie.. (Arrêtant de gratter.) Ou est-ce l'inverse que l'on disait? (Recommençant) Les hommes te regardaient avec terreur Et les dames avec envie.

    Les Compagnons

    Moque-toi, Jaufré, moque-toi tant que tu voudras, Mais tu étais heureux chaque nuit et à chaque réveil, L'aurais-tu déjà oublié?

    Jaufré

    Peut-être que j'étais heureux, compagnons, oui, peut-être Mais de toutes les nuits de ma jeunesse Il ne me reste rien, De tout ce que j'ai bu il ne me reste Qu'une immense soif De toutes les étreintes il ne me reste Que deux brats maladroits. Ce Jaufré-là qui l'on a entendu brailler dans les tavernes, On ne l'entendra plus. Ce Jaufré-là qui chaque nuit pesait son corps sur la bascule d'un corps de femme, On ne le verra plus..

    Les Compagnons

    Ainsi tu ne veux plus jamais tenir aucune femme dans tes bras!

    Jaufré

    La femme que je désire est si loin, si loin, Que Jamais mes bras ne se fermeront aoutour d'elle.

    Les Compagnons

    Ou est-elle donc, cette femme?

    Jaufré

    Elle est loin, loin, loin.

    Les Compagnons

    Qui est-elle, cette femme? Comment est-elle?

    Jaufré

    Elle est gracieuse et humble et vertueuse et douce, Courageuse et timide, endurante et fragile, Princesse à coeur de paysanne, paysanne à coeur de princesse, D'une voix ardente elle chantera mes chansons..

    (Pendant que Jaufrýé énumère ainsi les qualités supposées de la femme lointaine, un homme à l'allure imposante fait son entrée, s'appuyant sur un bâton de pèlerin, portant un long monteau sans manches. Il contemple avec bienveillance le troubadour, qui ne le voit pas encore, et qui poursuit sa litaine.)

    Jaufré

    Belle sans l'arrogance de la beauté, Noble sans l'arrogance de la noblesse, Pieuse sans l'arrogance de la piété..

    Les Compagnons

    Cette femme n'existe pas, dis-le-lui, Pèlerin, Toi qui as parcouru le monde, dis-le-lui! Cette femme n'existe pas!

    Le Pèlerin

    Peut-être bien qu'elle n'existe pas Mais peut-être bien qu'elle existe. Un jour, dans l'Outremer, j'ai vu passer une dame..

    C'était à Tripoli, près de la Citadelle. Elle passait dans la rue pour se rendre à l'église, et soudain il n'y avait plus qu'elle. Les conversations sons tombées, les regards se sont tous envolés vers elle come des papillons aux ailes poudreuses qui viennent d'apercevoir la lumière. Elle-même marchait sans regarder personne, ses yeux trainaient à terre devant elle comme â l'arrière trainait sa robe. Belle sans l'arrogance de la beauté, noble sans l'arrogance de la noblesse, Pieuse sans l'arrogance de la piété..

    Jaufré

    Parle-moi encore, l'ami, Parle-moi, Parle-moi d'elle..

    Le Pèlerin

    Que veux-tu que je dise? Je t'ai déjà tout dit, Nous étions près de la Citadelle, C'était le dimanche de Pâqes, Elle s'appelle...

    Jaufré

    Non, attends, ne me dis pas son nom! Pas encore! Dis-moi d'abord qu'elle couleur ont ses yeux.

    Le Pèlerin

    Ses yeux.. Ses Yeux... Je ne l'ai pas observée d'assez près...

    Jaufré

    Ses yeux ont la couleur de la mer lorsque le soleil vient juste de se lever, et que l'on regarde vers le couchant les ténèbres qui s'éloignent....

    Le Pèlerin

    Jaufré, mon ami...

    Les Compagnons

    Jaufré, Jaufré Rudel, Ta barque s'éloigne du rivage Ton esprit dérive...

    Jaufré

    Et ses cheveux?

    Ses cheveux sont si noirs et soyeux que la nuit on ne les voit plus, on les entend seulement comme un murmure de feuillages...

    Le Pèlerin

    Sans doute...

    Jaufré

    Et ses mains, ses mains lisses, s'écoulent comme l'eau vive Je les recueille dans mes paumes ouvertes et je me penche au-dessus d'elles Comme au-dessus d'une fontaine pour boire les yeux fermés...

    Et ses lèvres sont une autre source fraiche, Qui sourit et murmure les mots qui réconfortent

    Et qui s'offre à l'amant assoiffé... Et son corsage... Dis-moi, l'ami, comment était-elle habillée?

    Qu'as-tu fais de moi, Pèlerin? Tu m'as fait entrevoir la source à laquelle je ne boirai jamais, Jamais la dame lointaine ne sera à moi, mais je suis à elle, pour toujours, et je ne connaitrai plus aucune autre. Pèlerin, qu'as-tu fait de moi? Tu m'as donné le gout de la source lointaine,
    A laquelle jamais jamais Je ne pourrai me désaltérer.





    Español

    Un pequeño castillo medieval en el Sudoeste de Francia

    Sentado sobre un escaño, Jaufre Rudel tiene en sus manos un instrumento musical, una fídula o un laúd árabe. Está componiendo una canción, armonizando las palabras, las notas


    Jaufré

    He aprendido a hablar de la felicidad, pero no a ser feliz. A hablar de la felicidad he aprendido, pero no a ser feliz. He visto un ruiseñor sobre una rama, llamando con sus palabras a su compañero. Mis palabras sólo llaman a otras palabras, mis versos sólo llaman a otros versos. Dime, ruiseñor... Ruiseñor, dime, ruiseñor. Dime ruiseñor, ruiseñor.

    Coro Compañeros

    El ruiseñor no te dirá nada

    Jaufré

    Compañeros, dejad que termine.

    Coro Compañeros

    No, Jaufré, no te dejaremos, escucha. Diremos las palabras que hemos venido a decir. Entonces nos iremos, es una promesa. No nos verás más...

    Jaufré

    No os pido que os vayáis, compañeros. Sólo os pido que me permitáis terminar mi estrofa. Busco una palabra.

    Coro Compañeros

    Si buscas una palabra, la encontrarás entre las que vamos a decirte. Escúchanos.

    Jaufré se encoge de hombros, huraño, y comienza a rasgar la misma tonada en su instrumento, sin palabras, sólo con mímica, como si las compusiera a media voz. Y mientras sus compañeros en coro comienzan a sermonearle, se apropia de sus palabras para ponerles música. A veces incluso se anticipa, hasta tal punto sabe lo que el sentido común le dictaría.

    Coro Compañeros

    Jaufré, has cambiado, has perdido tu alegría. Tus labios ya no buscan la boca de las botellas, ni los labios de las mujeres

    Jaufré

    Jaufré, has cambiado, has perdido tu alegría, pero las tabernas de Aquitania todavía recuerdan tus risas. Tu nombre sigue grabado en la oscura madera de sus mesas. ¿He olvidado algo?. Ah, sí. Jaufré Rudel, recuerda, las damas te miraban con terror, y los hombres con envidia. ¿O era al revés?. Los hombres te miraban con terror y las damas con envidia.

    Coro Compañeros

    Búrlate, Jaufré, búrlate tanto como quieras, pero eras feliz cada noche, y feliz al despertarte. ¿Lo has olvidado?

    Jaufré

    Tal vez fuera feliz, compañeros, sí, tal vez. Pero de todas las noches de mi juventud, no me queda nada. De todo lo que he bebido, sólo me queda una inmensa sed. De todos los abrazos, sólo me quedan dos torpes brazos. A ese Jaufré a quien se oía chillar en las tabernas, no se le volverá a oir. A ese Jaufré que cada noche pesaba su cuerpo en la balanza de un cuerpo de mujer, no se le verá más.

    Coro Compañeros

    No deseas entonces volver a tener el cuerpo de una mujer en tus brazos

    Jaufré

    La mujer que deseo está tan lejos, tan lejos, que nunca se cerrarán mis brazos a su alrededor.

    Coro Compañeros

    ¿Donde se encuentra, esta mujer?

    Jaufré

    Está lejos, lejos, lejos

    Coro Compañeros

    ¿Quién es?, ¿Cómo es?

    Jaufré

    Es graciosa y humilde y virtuosa y dulce. Valiente y timida, fuerte y frágil, una Princesa con el corazón de una campesina, una campesina con el corazón de una princesa. Con voz ardiente cantará mis canciones.

    (Mientras Jaufré enumera las supuestas virtudes de la mujer lejana, un hombre de imponente aspecto hace su entrada, apoyado sobre un bastón de peregrino, llevando un largo manto sin mangas. Contempla con benevolencia al trovador, que no le ve, y continua su letanía)

    Jaufré

    Bella sin la arrogancia de la bealdad, noble sin la arrogancia de la nobleza, piadosa sin la arrogancia de la piedad.

    Coro Compañeros

    Esta mujer no existe, díselo, Peregrino, tú que has recorrido el mundo, díselo. Esta mujer no existe.

    El Peregrino

    Puede que no exista, pero también puede que exista. Un día, en Ultramar, ví pasar una dama

    Era en Tripoli, junto a la Ciudadela. Pasaba por la calle camino de la Iglesia, y de repente sólo existía ella. Las conversaciones se detenían, atraía las miradas de todos como si fueran mariposas de alas polvorientas que acaban de ver la luz. Caminaba sin mirar a nadie, sus ojos enfocados en el camino, mientras su vestido se derramaba a su espalda. Bella sin la arrogancia de la bealdad, noble sin la arrogancia de la nobleza, piadosa sin la arrogancia de la piedad

    Jaufré

    Sigue hablando de ella, amigo, Hablame, hablame de ella

    El Peregrino

    ¿Qué puedo decirte?. Ya he dicho todo. Estábamos cerca de la Ciudadela, era el Domingo de Pascua, su nombre es...

    Jaufré

    Espera, no me digas su nombre. Todavía no. Dime primero el color de sus ojos

    El Peregrino

    Sus ojos... Sus ojos... No los he visto de cerca...

    Jaufré

    Sus ojos son del color del mar cuando el sol apenas se levanta sobre el horizonte, y se acuesta sobre las tinieblas que se alejan...

    El Peregrino

    Jaufré, amigo mío....

    Coro Compañeros

    Jaufré, Jaufré Rudel, tu barca se aleja de la costa, tu espíritu va a la deriva

    Jaufré

    ¿Y sus cabellos?

    Sus cabellos son tan negros y sedosos, que no se pueden ver en la noche, se les escucha solamente como un murmullo de hojas...

    El Peregrino

    Sin duda....

    Jaufré

    Y sus manos, sus suaves manos, que fluyen como agua saltarina. Las recojo en mis manos abiertas y me inclino sobre ellas, como si fueran una fuentel, para beber, con mis ojos cerrados...

    Y sus labios son otro fresco manantial, que sonrie y susurra palabras de consuelo

    Y se ofrece al amante sediento... Y su blusa.... Díme, amigo, ¿como iba vestida?

    ¿Qué has hecho conmigo, Peregrino?. Me has hecho entrever la fuente de la que no beberé jamás. Jamás la dama lejana será mía, pero yo soy suyo, para siempre, y no conoceré ninguna otra. Peregrino, ¿qué has hecho conmigo?. Me has dado a probar el sabor de la fuente en la que jamás, jamás, podré saciar mi sed





    El Acto I tiene una duración aproximada de 18 minutos. Nos introduce perfectamente en el desarrollo lento, pausado, de la acción y en las largas armonías que forman su base.

    En primer lugar, tenemos la introducción instrumental, Traversée, que durante cuatro minutos trata de describir el movimiento del mar, el mar que separa y acabará uniendo a los dos amantes. El efecto lo consigue Saariaho superponiendo diferentes arpegios en varios grupos orquestales, y con distintas dinámicas. Este esquema se va haciendo más complejo a medida que avanza la pieza. En la introducción, Saariaho presenta también los tres acordes básicos del primer acto: el "Amour de loin", el que escuchamos cuando Jaufré habla con el Coro, y el asociado al Peregrino.

    Al acabar la Traversée, nos encontramos sin ninguna transición aparente con Rudel, que está componiendo su canción "Quan lo rossinhols el follos", que hemos escuchado en el hilo. Si nos fijamos, la melodía de Saariaho y la canción de Rudel, ambas modales, tienen un innegable parecido. El arpa, al fondo, nos remite a la vihuela que toca Rudel. Los Compañeros intervienen, también en quintas perfectas, que nos recuerdan a la polifonía, al ambiente medieval. Mientras Jaufré dice adiós a su antiguo yo (Ce Jaufré-là qui chaque nuit pesait son corps sur la bascule d'un corps de femme, On ne le verra plus), vuelve a sonar el acorde del Peregrino, que tras la apasionada descripción que hace Rudel de su amada ideal (Elle est gracieuse et humble et vertueuse et douce, Courageuse et timide, endurante et fragile, Princesse à coeur de paysanne, paysanne à coeur de princesse, D'une voix ardente elle chantera mes chansons), aparece en escena y se cierra el cuadro con la afirmación airada del Coro: Cette femme n'existe pas, dis-le-lui, Pèlerin, Toi qui as parcouru le monde, dis-le-lui! Cette femme n'existe pas!

    El segundo cuadro empieza de nuevo con el acorde del Peregrino subiendo en las cuerdas, mientras las maderas trazan una línea melódica asociada. El objetivo es dar una sensación de solemnidad, de fiabilidad, al personaje. Mientras el Peregrino informa a Jaufré de la existencia de Clémence (C'était à Tripoli, près de la Citadelle...) se desarrolla este material. A continuación Jaufré sigue enumerando las virtudes de su dama, y el Coro vuelve a la carga, con la misma base del primer cuadro, sin hacer mella en el trovador. Un acorde en fortissimo de la orquesta, introduce la ensoñación de Rudel que cierra el cuadro, donde escuchamos de nuevo los acordes "Amour de Loin" y "Peregrino", que se disuelven en el asociado a Clémence, (Tu m'as fait entrevoir la source à laquelle je ne boirai jamais), en pianissimo terminando el cuadro lentamente, con una sensación de calma, y el Coro casi susurrando el nombre de Jaufré.

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    Schigolch
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    La idea de un jardín de piedras es combinar estas piedras con arena que se rastrilla formando ondas. En mi mente, las ondas se transformaban en ritmo y las piedras en percusión.

    Kaija Saariaho



    Durante un viaje a Tokio, en 1993, Kaija Saariaho escribió Six Japanese Gardens, en memoria de Tore Takemitsu.

    Saariaho no conocía apenas nada de la cultura japonesa, pero se sintió atraída por el diseño de los jardines en Kyoto, que le parecía estar relacionado con el arte de componer música.

    Escrita para percusión y electrónica, la obra no llega a veinte minutos de duración. Saariaho se limitó a señalar los materiales para los instrumentos de percusión (madera, piedra y metal), dejando libertad al percusionista para que toque en cada momento el que le parezca más apropiado.

    La parte electrónica incluye sonidos de la naturaleza, cantos de monjes budistas e instrumentos de percusión tradicionales japoneses.

    Escuchemos estos Six Japanese Gardens:


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