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Thread: Grandes obras del siglo XX

          
   
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  1. #1
    Schigolch
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    Grandes obras del siglo XX

    Una de las obras que han marcado a fuego la música del siglo XX es la sinfonía Turangalîla, de Olivier Messiaen.

    Para abrir el asunto, aporto una pequeña introducción sobre Messiaen y su obra, antes de entrar en materia con la sinfonía en sí.

    Olivier Messiaen

    nacido en Avignon, 10 Diciembre 1908
    Fallecido en Clichy, 27 Abril 1992

    Hijo de un profesor de literatura y una poetisa, Messiaen entró en el conservatorio a los 11 años. Allí pasó una década, estudiando órgano y composición. A los 22 años de edad, obtuvo el puesto de organista en la iglesia de La Trinité, donde estuvo más de cuarenta años. A partir de 1947 enseñó también música en París, donde fue maestro de Boulez y Stockhausen, entre otros. Era un hombre de profundas creencias, católicas en su caso, que también se traducen en su obra, con gran presencia de temática religiosa.

    En 1944 publica una obra teórica de gran interés, "Technique de mon langage musical", cuya lectura recomiendo encarecidamente.

    En esta obra Messiaen, un gran admirador de Debussy, identifica su propio estilo basado en lo que denomina “modos de transposición limitada”. Usa la escala cromática dividiendo las 12 notas en grupos simétricos. Por transposiciones (subir o bajar un semitono) van variando los modos, hasta volver al modo inicial. Los modos se pueden aplicar a la armonía, la melodía,…El primer modo identificado por Messiaen, con 6 grupos de 2 notas, surge directamente de su admiración por Debussy, en cuya música se encuentra a menudo. Este sistema permitió a Messiaen prescindir del sistema tonal tradicional, sin necesidad de emplear por ello las técnicas dodecafonistas.

    Otro concepto fundamental para él son los “ritmos no retrogradables”, que me confieso incapaz de explicar con claridad, así que dejaré hablar al propio Messiaen: “imaginemos un ritmo a nuestra izquierda y a nuestra derecha, una imagen especular exacta. En el centro, la combinación de ambos ritmos produce un ritmo constante”.

    Además Messiaen integra muchas más influencias en su amplia obra: el canto de los pájaros, la música hindú, el gamelán indonesio, el canto gregoriano,… Incluso experimentó con el serialismo durante una breve etapa (hasta hay una serie dodecafónica oculta en Turangalila). Estaba muy interesado en los aspectos rítmicos y tímbricos, de especial relevancia en Turangalila. Por ejemplo, con el famoso instrumento conocido como Ondas Martenot.



    Este instrumento consta básicamente de teclado, altavoz y generador de frecuencias. Cuando se pulsa una tecla, se produce un sónido monofónico, pero es capaz de generar efectos de glissandi extraordinarios.


    Obras más interesantes (en mi opinión, claro está):


    1933
    L'Ascension, para órgano

    1941
    Quatuor pour la fin du temps, para violin, clarinete, violonchelo y piano. Escrita en un campo de concentración alemán en Polonia.

    1944
    Vingt regards sur l'enfant Jésus, para piano

    1947
    Turangalila, sinfonía para orquesta, piano y Ondas Martenot

    1953
    Reveil des oiseaux, para piano y orquesta

    1965
    La Transfiguration de notre Seigneur Jésus-Christ, para coro y orquesta

    1970-74
    Des canyons aux etoiles, para piano, trompa y orquesta

    1974-83
    Saint Francois d'Assise, ópera

    Turangalîla

    El nombre de la sinfonía viene del sánscrito, de las palabras turanga y lila, y significa algo así como “himno de amor” o “himno de alegría”; al menos eso decía Messiaen y mis conocimientos de sánscrito no me permiten confirmar o desmentir su traducción. Una especie de "Himno a la Alegría” del siglo XX.

    Los instrumentos previstos por Messiaen para Turangalila son:

    1 piccolo, 2 flautas, 2 oboes, 1 corno inglés , 2 clarinetes,1 clarinete bajo, 3 fagots, 4 trompas, 5 trompetas, 3 trombones, 1 tuba, 1 piano, 1 celesta, 5 percusionistas y las cuerdas (violines, violas, violonchelos y contrabajos), además del Martenot

    Consta de 10 movimientos, a saber:

    1. Turangalila-Symphonie: I. Introduction - Modere, un peu vif
    2. Turangalila-Symphonie: II: Chant d'amour 1 - Modere, lourd
    3. Turangalila-Symphonie: III. Turangalila 1 - Presque lent, reveur
    4. Turangalila-Symphonie: IV. Chant d'amour 2 - Bien modere
    5. Turangalila-Symphonie: V. Joie du sang des etoiles - Vif, passionne, avec joie
    6. Turangalila-Symphonie: VI. Jardin du sommeil d'amour - Tres modere, tres tendre
    7. Turangalila-Symphonie: VII. Turangalila 2 - Un peu vif - Bien modere
    8. Turangalila-Symphonie: VIII. Diveloppement de l'amour - Bien modere
    9. Turangalila-Symphonie: IX. Turangalila 3 - Bien modere
    10. Turangalila-Symphonie: X. Final - Modere, presque vif, avec une grande joie

    La duración de Turangalila es cercana a los 80 minutos. En una obra tan larga, podemos encontrar desde momentos de una dulzura casi celestial hasta pasajes de gran fuerza y agresividad. Reconociendo que presenta armonías extraordinarias e invenciones melódicas muy notables (hay temas silbables y todo, algunos de ellos actuando como leit-motifs; y el ingenio con que usa el contrapunto es admirable), el gran tesoro de Turangalila para mí es su invención rítmica casi inagotable y la orquestación donde pasamos de momentos que literalmente envuelven al oyente en un universo que parece estar compuesto únicamente de música y volumen, a otros de una sutileza y tranquilidad que te transportan a algo muy parecido al jardín de las delicias.

    Especialmente, claro, en el movimiento “Jardin du sommeil d’amour”, que además llega justo después de la dinámica tocata “Joie du sang des étoiles”, que reclama una vitalidad tremenda de la orquesta, terminando en un acorde sostenido por el Martenot que es uno de los momentos que más me emocionan en toda la música que he escuchado.

    Los dos chant d’amour son también piezas notabílisimas, especialmente el primero. El resto de la obra, sin alcanzar las alturas celestiales de las que hemos hablado, es de una gran calidad. Por poner un pequeño pero, el final de la obra no alcanza a transmitir la intensidad de las emociones a que hemos estado sometidos durante más de una hora, y salvo que se ejecute con gran precisión tiende a funcionar como anticlimax, dejando un poco la sensación de “anda, ¿pero esto termina así?”.

    Existen varias grabaciones de Turangalila, las tres que recomiendo sin reservas, son:

    Olivier MESSIAEN (1908-1992)
    Turangalîla (1946-8) [76:59]
    Yvonne Loriod (piano); Jeanne Loriod (ondas martenot);
    Toronto Symphony Orchestra/Seiji Ozawa
    Diciembre 1967 ADD


    Se trata de una de las primeras grabaciones de la obra. Al piano, la mujer de Messiaen y a las ondas Martenot, su cuñada. En muchos sentidos, sea tal vez la más interesante, aunque la calidad de sonido sea mejorable.

    Olivier MESSIAEN (1908-1992)
    Turangalîla (1946-8) [78:31]
    Yvonne Loriod (piano); Jeanne Loriod (ondas martenot);
    Bastille Opéra orchestre/Seiji Ozawa
    Octubre 1991 DDD


    Otra vez con las hermanas Loriod y una revisión hecha el año anterior por Messiaen. La otra versión de referencia. A mí me desilusionó un poco, sobre todo desde el sexto movimiento hasta el final. Una lectura formalmente impecable, pero un tanto blandengue y premiosa. El sonido, esta vez es perfecto.


    Olivier MESSIAEN (1908-1992)
    Turangalîla (1946-8) [75:55]
    Paul Crossley(piano); Tristan Murall (ondas martenot);
    Philarmonia Orchestra/Esa-Pekka Salonen
    Enero 2003 DDD


    Mi favorita. Aunque advierto que es una visión hetedoroxa y las otras dos son las versiones de “referencia”. La atmósfera que consigue crear Salonen con su orquesta creo que es la más apropiada para la obra.

    Una versión con la Orchestre Philharmonique de Radio France, dirigida por Myung-Whun Chung el año 2008:


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  3. #2
    Schigolch
    Guest
    Sin incluir ópera, estas son mis 10 piezas favoritas del siglo XX, siempre tomando el gusto personal como guía:

    Des Canyons aux Etoiles (Messiaen)
    Different Trains (Reich)
    Dem Andenken eines Engels (Berg)
    Serenade for Tenor, Horn and Strings (Britten)
    Litanies à la Vierge noire (Poulenc)
    Infinito Nero (Sciarrino)
    Cassandra's dream (Ferneyhough)
    Gondwana (Murail)
    Uaxuctum (Scelsi)
    Sinfonía número 2 (Ustvolskaya)

  4. #3
    Schigolch
    Guest
    Entre 1989 y 1991, Toshio Hosokawa compuso el Hiroshima Requiem.

    Constaba de tres movimientos. En el primero, Night, se narraba instrumentalmente la víspera del estallido de Little Boy, la noche antes que el mundo cambiara para siempre. En el segundo, Death and Resurrection, se mezclaba la música con las voces de los niños de Hiroshima, extraídas de este libro:



    donde muchachos que tenían entre 5 y 15 años en 1945 nos relatan, de forma ingenua y conmovedora, sus recuerdos de la vida en Hiroshima inmediatamente antes y después del 6 de Agosto.

    El tercer y último movimiento, Dawn, nos relata como Hiroshima vuelve a la vida, desde las cenizas radioactivas.

    Para Hosokawa, nacido en 1955, la bomba no fue una experiencia personal, aunque sí afectó a su familia, que estaba pasando el verano en una casa en el campo, a unos 20 kilómetros del centro de la ciudad. La madre de Hosokawa atendió personalmente a muchos heridos huidos de Hiroshima, mientras que su padre estaba alistado en el ejército y a su vuelta se encontró la ciudad totalmente destruida.

    La niñez de Hosokawa transcurrió placidamente, en la orilla de un lago cercano a la ciudad. Aunque el joven Hosokawa preguntaba a sus padres por el gran número de personas desfiguradas que había en Hiroshima, y que había supuesto para ellos la bomba, se negaban a contestar, hasta que un Hosokawa ya adulto pudo un dia escuchar a su madre que, entre llantos, le contó las terribles experiencias vividas más de treinta años atrás.

    En ese momento decidió que algún día haría algo en memoria de las víctimas de la tragedia, y así nació el Requiem.

    Sin embargo, Hosokawa no estaba satisfecho de su obra, le parecía que le faltaba introducir la Hiroshima contemporánea, una ciudad de 1 millón de habitantes, que ha superado el recuerdo de la bomba y es virtualmente indistinguible de otras ciudades japonesas de similar población, pero que, en opinión de Hosokawa, ha dado la espalda a la antigua comunión que había entre Hiroshima y su entorno natural.

    Así, un encargo de la Radio de Baviera le permitió revisitar el Requiem, y completarlo, creando en su lugar ya en el 2001, Voiceless Voice in Hiroshima.

    El primer movimiento, Prelude-Night, es una versión casi idéntica al antiguo, con un cambio en la instrumentación, reforzando los metales, las cuerdas y la percusión, e introduciendo una celesta.


    En el segundo movimiento, Death and Resurrection, escuchamos las experiencias de los niños que sufrieron el holocausto atómico en japonés y en inglés, una Misa de Requiem, emisiones radiofónicas con discursos de Hitler y Tojo, sonidos de explosiones,... Se precisan tres narradores, cuatro voces solistas, coro mixto, coro infantil, orquesta y música pregrabada.

    Winter Voice, para coro y orquesta, es el Tercer movimiento, basado en un poema de Paul Celan. Realmente nos parece encontrarnos perdidos, aislados, en un frio paisaje invernal. Las intervenciones del coro refuerzan la sensación de soledad, interrumpidas por interludios orquestales que rompen el oceano del silencio y mueren otra vez sumergidos en sus aguas. Percibimos el oleaje, un sonido suave, pulsante.

    Ese cierto mecanicismo, esa indiferencia, representa para Hosokawa el espíritu de la reconstrucción industrial de Japón, a la que se sacrifica parte del alma tradicional de la civilización japonesa.

    El cuarto movimiento, Signs of Spring, se trata de una composición para contralto, coro y orquesta. El texto es un haiku de uno de los autores más famosos del género, Matsuo Basho.

    Si miro con atención
    Una bolsa de pastor florece
    bajo el seto

    Una flor pequeña, casi discreta, que si nos fijamos podemos encontrar en nuestro camino. Esta experiencia, para Hosokawa, está tan presente en el siglo XX como lo estaba para Basho en el XVII.

    Y eso quiere representar Signs of Spring, música para una esperanza, que su autor cifra en encontrar de nuevo una comunión entre el hombre y la Naturaleza, que considera perdida.

    El quinto y último movimiento es Temple Bells Voice, para coro y orquesta, de nuevo basada en un haiku de Basho. En los templos budistas de Japon, la campana más grande del templo se tañe lentamente en la víspera del Año Nuevo, un total de 108 veces, que se corresponden con los 108 deseos que provocan sufrimiento a un hombre. Las campanas tañen por la eliminación de esos deseos.



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  6. #4
    Schigolch
    Guest
    Steve Reich es uno de los compositores fundamentales de la segunda mitad del siglo XX, un auténtico precursor. Tal vez el mayor vanguardista musical vivo. Nacido en 1936 en Nueva York, se educa en la Universidad de Cornell y la Juilliard Music School. En el año 64 oye el “In C”, de Terry Riley, y queda muy impresionado. Inspirado por éste, grabará en 1.965 una de sus piezas más famosas “It´s gonna rain”, en donde lo único que se oye durante largos minutos es la voz del predicador Brother Walter repitiendo insistentemente estas tres palabras. En los años 70 estudia el gamelan balinés, del que queda absolutamente prendado y le inspira una de sus obras maestras: “Music for 18 musicians”.

    Pero desde luego mi preferida es "Different Trains", de 1988, inspirado en el Holocausto y que constituye un convincente retrato de esa inmensa tragedia sin la menor concesión a un fácil sentimentalismo, o una banalización de los sentimientos que provoca semejante atrocidad. Es realmente increíble como se mezclan la música y los diálogos, creando un nuevo concepto de melodía. Escogió cinco personas para las voces: Virginia, su niñera que le acompañaba en sus largos viajes en tren cuando era un niño, y visitaba a su padre, que vivía en Los Angeles; Lawrence Davis, un conductor de trenes que cubría la línea Nueva York - Los Angeles; Rachella, Paul y Rachel, supervivientes del Holocausto y después residentes en América.

    Junto a las voces, el sonido de los trenes americanos de los años 40, y la música imitando las líneas de diálogo, un conjunto bizarro, pero que proporciona un resultado extraordinario. Se divide en tres movimientos:

    AMERICA-BEFORE THE WAR: un sampler del violín con en el que se acompañan las voces de l Virginia y Lawrence Davis, mientras desgranan la infancia de Reich. (mi movimiento preferido). Before the War

    EUROPE-DURING THE WAR: con las tres víctimas del Holocausto narrando sus vicisitudes bajo el Regimén Nazi, con un sonido envolvente más denso, más agobiante que en el movimiento anterior. During the War

    AMERICA-AFTER THE WAR: con todos los protagonistas reunidos en América, y un sonido más ecléctico, no se sabe muy bien si de un mundo que apenas nace, o de otro que acaba de morir para siempre. After the War

  7. #5
    Schigolch
    Guest
    Uaxuctum de Giacinto Scelsi, merece el calificativo de 'desoladora'.

    Es una obra breve, de tan sólo 20 minutos de duración, dividida en 5 movimientos. Utiliza en la parte vocal dos sopranos, dos tenores y coro, mientras que en la parte instrumental es viento, contrabajos, ondas Martenot y una espléndida percusión.

    Scelsi quiso retratar en esta obra vocal el final de una ciudad maya, Uaxuctum, abandonada por sus propios habitantes debido a motivos religiosos. Naturalmente, esos mayas sólo existían en la imaginación del propio Scelsi, pero no por ello deja de ser un retrato magnífico de la desolación, de la destrucción, del final de la existencia.

    El primer movimiento, la obertura, es el más místico y relajado, contrastando con un segundo movimiento de un fuerte dramatismo. El tercero es muy breve y da paso al protagonismo del coro en el cuarto, y más impresionante. El final es una vuelta a los principios.

    Recomiendo seguir la obra entera, es una experiencia realmente interesante y, para los que no conozcan la música de Scelsi, angustiosa.


  8. #6
    Schigolch
    Guest
    En 1935, Alban Berg tiene ya dos actos de Lulu totalmente terminados y mientras trabaja en la orquestación del tercero y último acto, muere Manon Gropius, una muchacha de dieciocho años de edad, hija de sus amigos Walter Gropius y Alma Mahler. Berg, que profesaba un gran cariño a la joven Manon, interrumpe el trabajo en Lulu y escribe en su memoria una pieza de extraordinaria belleza, el concierto para violín y orquesta "Dem Andenken eines Engels" (A la memoria de un ángel), cumpliendo a la vez un encargo que habia postergado, del violinista americano Louis Krasner.

    Berg trabajo como un poseso en la obra, escrita usando el sistema dodecafonico, pero a la manera tardo-Romantica de Berg. El propio Krasner temia que no fuera capaz de ejecutar los pasajes mas dificiles, pero Berg no cambio la partitura, y finalmente se estreno el 19 de abril de 1936, en el Palacio de la Musica Catalana deBarcelona, en el marco del XIV Festival de Musica Contemporanea de la Sociedad Internacional, bajo la direccion de Hermann Scherchen.

    Para entonces, Berg ya estaba muerto, de una septicemia, y la obra se habia convertido en su propio Requiem.

    La serie madre de la que partio Berg es:

    Sol, Si bemol, Re, Fa sostenido, La, Do, Mi, Sol sostenido, Si, Do sostenido, Mi bemol, Fa

    y Berg introdujo citas a melodias populares y el coral de Bach, "Es ist Genug!", piezas amadas por Manon. La orquesta requiere:

    2 flautas, 2 oboes, 1 saxofon alto, 2 clarinetes, 1 clarinete bajo, 2 fagotes, 1 contrafagot;
    4 trompas, 2 trompetas, 2 trombones, 1 tuba;
    Timbales, percusión y arpa;
    Violines I y II, violas, violonchelos, contrabajos.

    Y consta de dos movimientos, con dos secciones cada uno. I. Andante, Allegretto; II. Allegro, Adagio.


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  10. #7
    Schigolch
    Guest
    Mysterium, de Scriabin, seria la obra mas grande del siglo XX, en realidad, la obra mas grande de todos los siglos, si hubiera sido terminada, y cumpliera las expectativas de su autor:

    No habria espectadorse, sino participantes. Gente especial, artistas especiales, una nueva cultura... Se tocaria a los pies del Himalaya, en la India, duraria siete dias, y tras la funcion, ocurriria el Fin del Mundo, siendo la raza humana sustituida por seres mas nobles.

    Comprensiblemente, Scriabin murio sin terminar la obra, dejando simplemente un esquema que ocupaba unas 72 paginas. Alexander Nemtin trabajo durante 28 años en ese esquema, hasta publicar tres horas de musica:


  11. #8
    Schigolch
    Guest



    Karl Amaedus Hartmann, uno de los grandes sinfonistas de la historia de la música, nació en Munich en 1905. En plena juventud, la ascensión de Hitler cortó su carrera, pues durante los doce años siguientes se encerró en sí mismo, y dejó de publicar o permitir que se interpretasen sus obras en todo el territorio del Reich. Fue su exilio interior.

    Tras acabar la guerra, y debido a su historial de opositor al gobierno nazi, fue nombrado para ocupar diversos puestos en Alemania, aunque su principal contribución fue volver a abrir al mundo la música alemana, patrocinando conciertos de compositores contemporáneos, y condenados al ostracismo por el nazismo.

    Curiosamente, ese ostracismo, aunque no provocado en esta ocasión por los nacionalsocialistas, sino por una curiosa falta de interés sobre su obra, fue lo que recibió la música de Hartmann tras su muerte, en 1963.

    Karl Amadeus Hartmann escribió ocho sinfonias.



    Una de las características de Hartmann es que volvió sobre sus propios pasos durante los años de auto-impuesto silencio (entre 1933 y 1945), para retomar muchas de las obras compuestas en ese periodo, y construir nuevas piezas. Así ocurrió con sus primeras seis sinfonías.

    Su última sinfonía, la Octava, presenta tal vez su mayor inspiración melódica, así como la culminación de sus ideas y su búsqueda de la forma, de la estructura, de encontrar si en el siglo XX, en el mundo heredado de las dos guerras mundiales, existía todavía espacio donde desarrollar música sinfónica.

    La larga melodía que se desarrolla en el Primer Movimiento, introducida por la viola en un pasaje de gran belleza, contrasta después con la visión un tanto irónica del Segundo, una especie de marcha aíipica, donde más que proponer una unidad de movimiento hacia delante, parecemos encontrarnos ante una disolución, la fragmentación y liberación de sus componentes.

    Es una audición muy interesante, y que les llevará menos de media hora.



    Tal vez, la sinfonía más conocida sea la numero seis. El primer movimiento, con un desarrollo lento, deliberado, prácticamente "escanciado", con esas pequeños detalles en la melodía y la orquestación, que van apareciendo con timidez, y se ocultan antes casi que podamos reparar en ellos.

    El segundo, mucho más enérgico, de un desarrollo que parece suspenderse, que reclama una resolución, que se va ofreciendo y negando, hasta llegar a una muy satisfactoria conclusión final.

    Estamos ante una de las piezas fundamentales para la orquesta del siglo XX:


  12. #9
    Schigolch
    Guest
    Francis Poulenc nace en París en 1899. De su madre, Jenny Royer, recibe el amor a la música y sus primeras clases de piano. Su padre, Emile Poulenc, dirige un negocio familiar de productos químicos que se convertirá en la famosa empresa Rhône-Poulenc. Era Emile Poulenc hombre de profundas creencias religiosas, rasgo que con el tiempo aflorará también en su hijo Francis.

    Hasta los 15 años la formación musical de Poulenc tiene lugar en su casa, con profesores particulares. A esa edad conoce al pianista español Ricardo Viñes, intérprete y gran amigo de Ravel, Debussy y Manuel de Falla. Se convierte en su maestro y será una influencia decisiva en su vida. Además de perfeccionar su técnica al piano le presenta a compositores como Erik Satie. Durante esta época, hace también amistad con Georges Auric ( el autor de la maravillosa banda sonora de “La Bella y la Bestia” ), miembro más adelante junto al propio Poulenc, Milhaud, Honegger, Tailleferre y Durey del llamado “Grupo de los Seis”, bautizado así por el crítico Henri Collet en 1920. Además, el joven Poulenc se interesa vivamente por el mundo literario y artístico de un París recién salido de la Gran Guerra. El gusto por la poesía no le abandonará nunca y será admirador de la obra de Cocteau, Eluard, Apollinaire,…

    Movilizado en 1917, no terminará su servicio militar hasta 1921. En ese momento, Poulenc toma la decisión de adquirir una formación musical en toda regla. Durante varios años, compagina el estudio con su carrera como compositor. Sus primeras composiciones empiezan a ser conocidas por el público.

    Ya en 1934 Poulenc forma con el barítono francés Pierre Bernac, quien ya había cantado composiciones suyas y de Auric, una asociación que durará más de 25 años, componiendo y dando recitales conjuntos como pianista y cantante.

    Tras la muerte de su padre, acaecida en 1917, Poulenc mostraba una amable indiferencia hacia la religión. Sin embargo en 1936, tras la muerte de su intimo amigo Pierre-Octave Ferroud, y durante una visita al santuario de Nuestra Señora de Rocamadour siente de nuevo agitarse en su interior el sentimiento religioso, que ya le acompañara hasta su muerte.

    El texto es un rezo a la Virgen Maria pidiendo su misericordia. Poulenc en persona adapto dicho texto a partir de las oraciones de los peregrinos:

    Seigneur, ayez pitié de nous.
    Jesus-Christ, ayez pitié de nous.
    Jesus-Christ, écoutez-nous.
    Jesus-Christ, exaucez-nous.

    Dieu le père, créateur, ayez pitié de nous.
    Dieu le fils, rédempteur, ayez pitié de nous.
    Dieu le Saint-Esprit, sanctificateur, ayez pitié de nous.
    TrinitéSainte, qui êtes un seul Dieu, ayez pitié de nous.

    Sainte Vierge Marie, priez pour nous.
    Vierge, reine et patronne, priez pour nous.
    Vierge que Zachée le publicain nous a fait connaître et aimer,
    Vierge à qui Zachée ou Saint Amadour éleva ce sanctuaire,
    Priez pour nous, priez pour nous.

    Reine du sanctuaire, que consacra Saint Martial,
    Et où il célébra ses saints mystères,
    Reine, près de laquelle s'agenouilla Saint Louis
    Vous demandant le bonheur de la France,
    Priez pour nous, priez pour nous.

    Reine, à qui Roland consacra son épée, priez pour nous.
    Reine, dont la bannière gagna les batailles, priez pour nous.
    Reine, dont la main délivrait les captifs, priez pour nous.

    Notre-Dame, dont le pélerinage est enrichi de faveurs specials,
    Notre-Dame, que l'impiété et la haine ont voulu souvient détruire,
    Notre-Dame, que les peuples visitent comme autrefois,
    Priez pour nous, priez pour nous.

    Agneau de Dieu, qui effacez les péchés du monde, pardonnez-nous.
    Agneau de Dieu, qui effacez les péchés du monde, exaucez-nous.
    Agneau de Dieu, qui effacez les péchés du monde, ayez pitié de nous.

    Notre-Dame, priez pour nous,
    Afin que nous soyons dignes de Jésus-Christ.


    Esta escrta para un coro femenino, con un canto modal, pero evitando las cadencias mas convencionales, acompañados por un organo que va subrayando el discurso coral. Una autentica maravilla, que contrasta con el estilo mas ligero y divertido de otras obras de Poulenc, y que apenas dura nueve minutos:



  13. #10
    Schigolch
    Guest
    Brian Ferneyhough es relacionado a menudo con el movimiento denominado "New Complexity", cuyo nombre deriva precisamente de la densidad, a veces realmente impactante, de la notación musical que requieren las piezas.

    Ferneyhough es un maestro escribiendo para flauta. Un ejemplo de esa densidad lo encontramos en Unity Capsule, escrita en 1975:



    y como suena la obra, mientras nos duele la cabeza viendo pasar la partitura:



    Aunque, sin duda, mi preferida es Cassandra's Dream Song, tal vez la composición más bella para flauta jamás escrita, y compuesta por Brian Ferneyhough en 1970:


  14. #11
    Schigolch
    Guest
    ¿Qué es la música?.

    Tal vez, una combinación de silencio y ruido. Un tratamiento realmente extraordinario de estos dos elementos, imbricados en su discurso musical junto al enorme virtuosismo que reclama a sus intérpretes en busca de timbres cada vez más refinados, caracteriza las composiciones de Salvatore Sciarrino.

    Infinito nero, escrita en 1998, participa de estas cualidades, usando como base las recitaciones de la santa italiana Maria Maddalena de’Pazzi durante sus arrebatos místicos, junto a textos del propio Sciarrino. Los elementos abstractos que emplea el compositor siciliano, se plasman sin embargo en una música sombría, muy concreta, por momentos casi escalofriante. La interpretación de los músicos y la mezzo Sonia Turchetta es excelente:


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