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View Full Version : Gemas ocultas: La Juive



Loge
June 25th, 2012, 07:12 AM
LA JUIVE
de Jacques Fromental Halévy

EL COMPOSITOR

Si la Grand Opéra fuese un club de baloncesto, un partido político o una sociedad gastronómica, “La juive” tendría uno de los números de socio más bajos, pues fue estrenada en fecha tan temprana como 1835, cuando el género aún tenía casi un siglo de vida por delante. El padre del compositor era bávaro, pero Jacques Fromental nació en París, en 1799, y llevó el apellido Lévy hasta 1807, año en que toda la familia lo cambió por Halévy. Un año antes, Jacques había entrado en el Conservatorio de París donde tuvo como profesor a Cherubini, entre otros. Debió de demostrar buenas dotes para la composición, ya que a los 17 años logró el 2º Premio de Roma y a los 19 el primero. Su carrera burocrática fue más lustrosa que la musical: con 35 años era profesor de contrapunto en el Conservatorio y había sido elegido miembro de la Academia de Bellas Artes; en cambio, no había obtenido aún el éxito con ninguna de las nueve óperas que llevaba estrenadas para entonces, de las cuales hoy en día sólo recordamos una, "Clari" (estrenada en 1828 por Maria Malibran) gracias a la resurrección, grabada en DVD, verificada por la Opernhaus de Zurich con Cecilia Bartoli como protagonista.

Así pues, a una edad ya bien adulta Halévy vegeta. No ha tenido aún la oportunidad de componer una obra de envergadura. Y entonces se produce un oportunísimo encuentro con Scribe, el incombustible proveedor de argumentos de la ópera francesa, que se encuentra por esos años "fundando", libreto a libreto, el género de la Grand Opéra con diversos compositores. Scribe le cuenta que tiene una historia estupenda para una ópera, pero no tiene compositor. Halévy queda inmediatamente fascinado por la violencia de las pasiones que se desatan en la tragedia, por ese encadenamiento de odios homicidas transmitidos de generación en generación, y sobre todo, por el personaje de Eleazar y su maquiavélica venganza.

Conmovido en sus sentimientos culturales, se abstrae del mundo durante un año, en el que se dedica en exclusiva a esta ópera. Trabaja como poseído en su casa, en su despacho en el Teatro de la Opera y en las casas de campo de sus amigos. ¿Y para qué? Para que el día de su estreno el público la acoja con frialdad. Y eso que cantan Adolphe Nourrit (Eléazar), Cornelie Falcon (Rachel), Julie Dorus-Gras (Eudoxie) y Nicholas Levasseur (Brogni). El espectáculo escénico parece excesivo y diversos comentaristas consideran que la música queda relegada a segundo plano. Pero, tras dos o tres funciones, "La juive" va siendo mejor comprendida y progresivamente aumenta la admiración hacia ella.

Así lo atestiguan las siguientes declaraciones de eminentes compositores:



http://img843.imageshack.us/img843/7767/declaracionesdedonizett.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/843/declaracionesdedonizett.jpg/)


http://img217.imageshack.us/img217/6340/declaracionesdeberlioz.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/217/declaracionesdeberlioz.jpg/)


http://img341.imageshack.us/img341/5373/declaracionesdewagner.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/341/declaracionesdewagner.jpg/)


http://img826.imageshack.us/img826/2271/declaracionesdemahler.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/826/declaracionesdemahler.jpg/)


Además, Berlioz incluirá el aria de Eleazar "Rachel, quand du Seigneur", como ejemplo para su "Tratado de instrumentación"

"La juive" se asentó rápidamente en el repertorio de las casas operísticas del mundo. A mediados de 1840 había alcanzado las cien representaciones en la Opéra de París, y se usó para la inauguración del Palais Garnier en 1875. Llegó en 1845 a Nueva York, donde la han oído no sólo en francés, sino también en italiano, alemán, ruso y yiddish. Sus personajes fueron interpretados por cantantes de la talla de Rosa Ponselle y Enrico Caruso, quien precisamente dijo adiós a la escena en 1920 interpretando el papel de Eleazar. Aquí le tenemos, unos tres meses antes de esa despedida:



http://www.youtube.com/watch?v=_jc0_aoeAJM


Pero el declive de la popularidad del género grande, una preferencia por el estilo romántico tardío, y un creciente antisemitismo en Europa la fue borrando de los repertorios entre las dos guerras mundiales. El ascenso de los nazis al poder le da la puntilla. La recuperación empieza a mediados de los años 60, con unas representaciones en Gante y, sobre todo, con el impulso que le da Richard Tucker (Nueva York, 1964; Londres, versión de concierto, 1973), aunque con unas adaptaciones en las que, al decir de algún crítico (Arthur Jacobs) se realiza una virtual carnicería: media docena de compases suprimidos por aquí, media docena de páginas quitadas por allí... Posteriormente, toma el testigo la Opera de Viena, donde se reestrena en 1999, y su producción se pasea por Europa. En el 2000 sube al escenario de la Opera de Tel Aviv. Y después Venecia, Londres, Zurich... En 2007, tras setenta años largos ausente del repertorio parisino, regresa a la capital francesa en una producción de Audi, con Daniel Oren a la batuta. A pesar de las polémicas por los abundantes cortes infligidos, supone un gran éxito, tanto de público como mediático. Entre 2009 y 2010 se representa veintidós veces en tres ciudades distintas.

Halévy compuso un buen montón de óperas más, hasta completar una producción de 36. Pero ninguna ha tenido la relevancia de esta “Juive”, quizá porque en ninguna otra puso tanto de sí mismo.

Schigolch
June 25th, 2012, 07:23 AM
Extraordinaria ópera, sin duda, estimado Loge, y una excelente elección para seguir con esta serie.

Loge
June 25th, 2012, 07:57 AM
y una excelente elección para seguir con esta serie.
Gracias. :tiphat:
Además, estoy seguro de que, si hubiera elegido usted, también hubiese escogido ésta. :laugh4:

Loge
June 28th, 2012, 05:41 AM
ARGUMENTO (1)

La acción se desarrolla en la ciudad alemana de Constanza en el año 1414, cuando está a punto de inaugurarse el histórico concilio que tuvo lugar en esa ciudad entre el 5 de noviembre de 1414 y el 22 de abril de 1418. Se convocó para solucionar el Gran Cisma de Occidente y estudiar la reforma de la Iglesia, aunque en la ópera da la impresión de que sólo se hubiera tratado el asunto de la condena de los protagonistas. Las dos principales conexiones entre la ópera y la historia son la presencia en la primera de personajes reales (el cardenal Brogni, el Emperador Segismundo) y la mención en el Acto I a la derrota de Jan Hus, que fue condenado a muerte en el Concilio.

Pero hay varios hechos, de importancia para el argumento, que han sucedido antes de los acontecimientos que narra la ópera, y que van apareciendo durante la misma.

Veinte años antes de la trama, Brogni era seglar. Tenía el título de conde y vivía con su familia cerca de Roma. Pues bien, en aquel entonces Brogni hizo condenar por herejes a la mujer e hijos del judío Eleazar. Este tuvo que exiliarse y le ha guardado desde entonces un odio constante. Recién emprendido el viaje de exilio, Eleazar encontró a las afueras de Roma una casa calcinada. Unos bandidos le habían prendido fuego. Entre las ruinas encontró un bebé todavía vivo, una niña a la que se llevó consigo. Esa casa era la de Brogni quien, cuando llegó a su hogar se encontró con el desastre y, dando por muerta a toda su familia, se ordenó sacerdote.

Otro suceso previo, éste recién ocurrido, es la derrota de los husitas a manos del ejército católico, capitaneado por un príncipe del Sacro Imperio llamado Leopoldo, que será uno de los protagonistas de la ópera. Y también tiene su importancia saber que, para cuando empieza la ópera, Leopoldo está casado con la princesa Eudoxia, sobrina del Emperador, pero lleva un tiempo flirteando con la hija de Eleazar, Raquel, ante quien se hace pasar por pintor y por judío.

La obra empieza con un fragmento instrumental, que, dependiendo de la versión que escuchemos, será una obertura o un preludio. La obertura en forma de popurrí fue lo primero que compuso Halévy, pero después lo desechó y compuso en su lugar un preludio de mayor unidad dramática.

Y se alza el telón.


ACTO I

Es día de fiesta en la ciudad de Constanza. Los fieles católicos celebran una misa. Pero un ciudadano no guarda la fiesta: es el orfebre judío Eleazar, y los golpes que da al trabajar el metal se oyen desde la plaza. Aparece Leopoldo, príncipe del Imperio y general del ejército católico, que se encuentra con un oficial suyo. Es el oficial quien nos pone al corriente de que la ciudad espera al Emperador Segismundo, quien viene a inaugurar el concilio y, además, a premiar a Leopoldo por haber derrotado a los husitas. Ahora bien, Leopoldo no está hoy para ceremonias: ha venido disfrazado a ver a Raquel, la hija del orfebre. Viendo que la misa está a punto de acabar, escurre el bulto y se va.

Salen los feligreses. Oyen el martilleo proveniente del taller. Ruggiero, magistrado de la ciudad, ordena prender a Eleazar. El judío no sólo rechaza la orden de guardar la fiesta católica, sino que, con gran altivez, se enfrenta a sus enemigos religiosos y nos hace partícipes del odio que les profesa desde que viera morir quemados a sus hijos. Los ánimos se van exaltando y los cristianos están a punto de pasar a la acción, cuando aparece el Presidente del Concilio, el cardenal Brogni. Eleazar, al reconocerlo, le recuerda su pasado: está allí porque el propio Brogni le obligó a exiliarse de Roma. También hace mención a la esposa e hija que tuvo el cardenal, quien, tocado en la fibra más sensible y arrepentido de sus antiguos actos, pide perdón a Eleazar, pero éste se lo niega, impávido. Ello da pie a Brogni para uno de los fragmentos más bellos y conocidos de la ópera, “Si la rigueur”, donde ruega por los judíos. Lo escuchamos a un gran bajo, aunque parezca una contradicción en los términos:

Cesare Siepi con la Orquesta Sinfónica de la RAI de Milán. Director: Fulvio Vernizzi



http://www.youtube.com/watch?v=-6k2iuas8I0

Si la rigueur et la vengeance
leur font haïr ta sainte loi,
que le pardon, que la clémence,
mon Dieu,
les ramène en ce jour vers toi.
Rappelant nous son précepte sacré,
ouvrons nos bras
à l'enfant égaré!
Si la rigueur et la vengeance
leur font haïr ta sainte loi
que le pardon, que la clémence,
mon Dieu,
les ramène en ce jour vers toi!
Si el rigor y la venganza
les hacen odiar tu santa ley,
que el perdón, que la clemencia,
Dios mío,
les hagan volver a Ti en este día.
¡Recordando su sagrado precepto,
abramos nuestros brazos
al hijo perdido!
Si el rigor y la venganza
les hacen odiar tu santa ley
¡que el perdón, que la clemencia,
Dios mío,
les hagan volver a Ti en este día!


Pese a las buenas intenciones del prelado, el odio religioso se palpa en el ambiente: el judío reitera que nunca le perdonará; el magistrado Ruggiero canta: “¡No, nada de clemencia. Nada de perdón. Esa es mi ley!”. Los demás cristianos, no obstante respetar al cardenal, se muestran sorprendidos por su docilidad. Un poco más tarde, cuando el campo está despejado, reaparece Leopoldo. Se sitúa ante la casa de Raquel y le canta una serenata nada fácil.

Escojo la interpretación de Eric Cutler, ya que canta las dos estrofas de la serenata, y Soile Isokosky. Met 2003. Director: Marcelo Viotti



http://www.youtube.com/watch?v=FuObmy2gJlQ

LÉOPOLD
Loin de son amie
vivre sans plaisirs,
ne compter sa vie
que par ses soupirs,
voilà de l'absence
quelle est la souffrance.
Mais voici le jour
o maîtresse chérie,
le jour du retour.
Oui, voici le jour,
o maîtresse chérie,
par qui tout s'oublie,
oui, maïtresse chérie,
le jour du retour!

Les cités nouvelles
où Dieu me guida
ne me semblaient pas belles,
tu n'étais pas là.
Tout durant l'absence
est indifference.
Mais voici le jour
heureux et prospère,
mais voici le jour,
le jour du retour.
Oui, voici le jour
heureux et prospère,
le jour du retour!

RACHEL
Quelle voix chérie,
si douce à mon coeur,
me rend à la vie?
Quelle voix chérie,
me rend au bonheur?
J’avais dans l’absence
perdu l’espérance.

RACHEL, LÉOPOLD
Béni soit le jour
qui vers moi l’amène.
Mais voici le jour,
le jour du retour!
Mais voici le jour,
qui finit ma peine,
oui, voici le jour
heureux et prospère,
Le jour du retour!

LEOPOLDO
Lejos de su amada,
vivir sin placeres,
no contar su vida
más que por sus suspiros,
éste es el sufrimiento
de la ausencia.
¡Pero al fin llega el día,
oh, amada querida,
el día del regreso!
¡Sí, éste es el día,
oh, amada querida,
por el que todo se olvida,
sí, amada querida,
el día del regreso!

Las ciudades nuevas
a las que Dios me llevó
no me parecieron bellas
pues tú no estabas allí.
Todo, durante la ausencia,
es indiferencia.
Pero he aquí el día
feliz y próspero,
pero he aquí el día,
el día del regreso.
¡Sí, éste es el día
feliz y próspero,
el día del regreso!

RAQUEL
¿Qué voz adorada,
tan dulce a mi corazón,
me devuelve la vida?
¿Qué voz adorada
me devuelve la felicidad?
En la ausencia,
había perdido toda esperanza.

RAQUEL, LEOPOLDO
¡Bendito sea el día
que lo trae hasta mí!
¡Ya ha llegado el día,
el día del regreso!
¡Ya ha llegado el día
que acabará con mi pena,
sí, ha llegado el día
feliz y próspero,
el día del regreso!


Sale Raquel. Leopoldo la tiene engañada haciéndole creer que se llama Samuel, que es judío y pintor. Todo un acto de fe, habida cuenta que jamás ha visto un cuadro suyo. También se ha tragado un ficticio viaje de él, cuando en realidad estaba liquidando husitas. Como sea, celebran el reencuentro, pero al oír que vuelve el gentío se separan, no sin antes citarse para esa misma noche: los judíos van a celebrar su Pascua en casa de Eleazar y Samuel-Leopoldo queda invitado.

La multitud invade la plaza. Van todos muy contentos por el día de fiesta y porque van a ver al Emperador. Eleazar y Raquel no encuentran sitio para colocarse hasta que dan con el pórtico de la iglesia, que ha sido dejado respetuosamente libre por los cristianos. Estos, al verles, se disponen a lincharlos. ¡Ya es la segunda provocación del día! En esto aparece un pelotón de soldados y la turba deja en sus manos a los prisioneros, fiados en que los colgarán del primer árbol que encuentren. Para su sorpresa, los soldados obedecen una orden de Leopoldo y dejan en libertad a los judíos. Raquel no da crédito a lo que ve. Aquí hay gato encerrado. Pero no hay tiempo para más reflexiones, pues el Emperador está entrando en la ciudad. Con un Te Deum laudamus y un "¡Hosanna, gloria al Emperador!" por parte del coro, concluye este primer acto.

Schigolch
June 30th, 2012, 08:50 PM
El tenor Roberto Alagna tiene previsto debutar en teatro el role de Eléazar en la Bayerische Staats Oper, el año 2014.

Una muestra de Alagna cantando "La Juive":


http://www.youtube.com/watch?v=v6FnGnogIk8

Loge
July 1st, 2012, 05:57 AM
ARGUMENTO (2)

ACTO II

Ese mismo día, por la noche, se está celebrando la Pascua judía en casa de Eleazar. Como es él quien oficia, tiene oportunidad de cantar esta cavatina, “Dieu, que ma voix tremblante”, que escuchamos en la voz de José Carreras (1989):

"Dieu, que ma voix tremblante". José Carreras (http://www.divshare.com/download/17442511-eaf)

Dieu, que ma voix tremblante
s’élève jusqu'aux cieux.
Etends ta main puissante
sur tes fils malheureux.
Tout ton peuple succombe
et Sion dans la tombe,
implorant ta bonté,
vers toi se lève et crie
et demande la vie
à son père irrité!

¡Dios, que mi voz temblorosa
se eleve hasta los cielos!
¡Extiende tu poderosa mano
sobre tus desdichados hijos!
¡Todo tu pueblo sucumbe,
y Sión en la tumba,
implorando tu bondad,
se levanta hacia ti y grita
y suplica la vida
a su padre enojado!


Entre los asistentes está Leopoldo, bajo la falsa identidad de Samuel. Cuando Eleazar reparte pan sin levadura, el infiltrado lo tira al suelo con disimulo. Aunque no con el suficiente, pues Raquel se apercibe del gesto.

Llaman a la puerta. Peligro. Se esconden todos menos los dueños de la casa. Quien viene es un miembro de la familia imperial: Eudoxia, sobrina del Emperador y ... ¡horror!, esposa de Leopoldo. Al verla, el farsante se queda más blanco que el papel de oficio; y aún más cuando oye que le encarga al orfebre una cadena con incrustaciones para celebrar su regreso y su victoria sobre los husitas. Por tanto, la joya debe estar lista para el día siguiente, y el judío, al que casi linchan antes por trabajar en festivo, tiene que hacerlo ahora para contentar precisamente a la esposa del azote de los herejes. Pero se consuela pensando en los ducados y los florines que le van a pagar por ello.

Hecho el encargo, Eudoxia se va. Al cabo de un rato, sin moros en la costa, también se marchan sigilosamente los invitados. Entre ellos Leopoldo, aunque promete a Raquel volver más tarde. Eleazar se retira al taller, que tiene tarea. Raquel, a solas, expresa su desasosiego mientras espera al amante:

Régine Crespin. Orchestre Symphonique de Paris, Dir. Jésus Etcheverry. 1961



http://www.youtube.com/watch?v=QBll3syk1Uo

Il va venir!
Et d'effroi je me sens frémir.
D'une triste et sombre pensée
hélas, mon âme est oppressée.
Mon coeur bat, mais non de plaisir
Et cependant… il va venir!
La nuit et le silence,
l'orage qui s'avance
augmentent ma terreur.
L'effroi, la défiance
s'emparent de mon coeur!
Il va venir!
Chaque pas me fait tressaillir!
J'ai put tromper les yeux d'un père
mais non pas ceux d'un Dieu sévère.
Oui, je le dois, oui je veux fuir.
Et cependant... il va venir!

¡Él va a venir!
Y me siento estremecer de terror.
Con un sombrío y triste pensamiento
está oprimida, ¡ay!, mi alma.
Mi corazón late, pero no de placer,
y sin embargo…¡él va a venir!
La noche, el silencio
y la tormenta que se acerca
aumentan mi terror.
¡El terror y la desconfianza
se apoderan de mi corazón!
¡Él va a venir!
¡Cada paso me hace estremecer!
He podido engañar a los ojos de un padre
pero no a los de un Dios severo.
¡Sí, debo, quiero huir!
Y sin embargo... ¡él va a venir!


Reaparece Leopoldo. Confirmando las sospechas de la joven, reconoce que su fe es la cristiana. Raquel se horroriza ya que la ley castiga con la muerte las relaciones sexuales entre judíos y cristianos. Pero el Príncipe del Imperio, además del problema trae la solución. Le propone huir, buscar un refugio seguro y vivir sólo para ellos dos, olvidándose del mundo. Cuando, tras insistir lo suyo, logra convencerla y están a punto de escaparse, Eleazar los intercepta.

Julia Varady y Dalmacio González. Philharmonia Orchestra. Antonio De Almeida (1989)



http://www.youtube.com/watch?v=AFavtB6t5VM

RACHEL
C'est lui! la force m'abandonne!

LÉOPOLD
Rachel, ma bien aimée...
À mon aspect frissonne.

RACHEL
N'approchez pas!
Sais-je, en cette maison,
si vous n'apportez pas
parjure et trahison?
Vous que le mystère environne,
vous qui, pâle et confus, tremblez,
je le vois bien.

LÉOPOLD
Oui, mon regard tremblant
est celui d'un coupable.
Je t'ai trompée et le remords m'accable!

RACHEL
Samuel!

LÉOPOLD
Tu sauras tout.
Ton Dieu n'est pas le mien.

RACHEL
Qu'ai je entendu?

LÉOPOLD
Rachel… je suis chrétien!

RACHEL
(avec force)
Lorsqu'à toi je me suis donnée,
j'outrageais mon père et l'honneur,
mais j'ignorais, infortunée,
que j'outrageais un Dieu vengeur.

LÉOPOLD
Quand mon âme à toi s'est donnée,
j'oubliai fortune et grandeur,
j'oubliai tout,
ma destinée est en toi
comme mon bonheur.

RACHEL
Mais ta loi nous condamne
et défend que je vive.
La Juive amante d'un Chrétien,
le Chrétien amant d'une Juive,
sont livrés à la mort!
Le sais-tu bien?

LÉOPOLD
Je le sais, mais qu'importe? viens!
Rachel, viens!
Ah! Que ton coeur m'appartienne,
que l'amour nous enchaîne
et Juive ou bien chrétienne
ton sort sera le mien.
Que le courroux céleste
me garde un sort funeste.
Si ton amour me reste,
je ne regrette rien!

RACHEL
Que mon coeur t'appartienne,
que l'amour nous enchaîne!
Ta foi n'est pas la mienne,
ton Dieu n'est pas le mien.
Mon père vous déteste.
Et dans mon sort funeste
c'est la bonté céleste
qui seule est mon soutien!

LÉOPOLD
Eh bien, fuyons!
Cherchons une retraite obscure
où de tous oubliés,
nous les oublierons tous,
où gloire, amis, parents,
tout sera mort pour nous!

RACHEL
Abandonner mon père?

LÉOPOLD
Oui, que dans la nature
il ne me reste rien
que mon amour et toi!

RACHEL
Abandonner mon père!

LÉOPOLD
Oui! crois-tu donc que moi
je n'abandonne rien?

RACHEL
Que dis-tu?

LÉOPOLD
Tais-toi! Rachel!
Que ton coeur m'appartienne,
que l'amour nous enchaîne
et Juive ou bien Chrétienne,
ton sort sera le mien.
Que le courroux céleste
me garde un sort funeste…

RACHEL
Moi, que je t'appartienne,
que l'amour nous enchaîne,
ta foi n'est pas la mienne,
ton Dieu n'est pas le mien.
Moment funeste!

LÉOPOLD
…si ton amour me reste,
je ne regrette rien.

RACHEL
Eh bien! c'en est fait!
Oui, c'en est fait!
Pardonne, ô mon Dieu,
A ce coeur malheureux.
C'en est fait!
Dans les cieux,
Même sort, désormais
Nous attend tous les deux!

LÉOPOLD, RACHEL
Rachel, suis-moi!
Quittons ces lieux!
c'en est fait!
Ici-bas, dans les cieux,
Même sort, désormais
Nous attend tous les deux!

(Éléazar arrive)

ÉLÉAZAR
Où courrez-vous?

RACHEL
Mon père!

ÉLÉAZAR
Pour m'éviter
Où portez vous vos pas?
Connaissez-vous donc sur la terre
quelqu'endroit où n'atteigne pas
la malédiction d'un père?
RAQUEL
¡Es él! ¡Las fuerzas me abandonan!

LEOPOLDO
¡Raquel, mi bienamada!...
¿Te estremeces al verme?

RAQUEL
¡No te acerques!
¿Cómo estar segura
que a esta casa
no traes el perjurio y traición?
¡Tú, que te rodeas de misterio!
¡Tú, que tiembas pálido y confuso!
¡Lo veo todo muy claro!

LEOPOLDO
Sí, mi mirada temblorosa
es la de un culpable.
¡Te engañé, y el remordimiento me abruma!

RAQUEL
¡Samuel!

LEOPOLDO
Debes saberlo todo...
¡Tu Dios no es el mío!

RAQUEL
¿Qué oigo?

LEOPOLDO
Raquel... ¡soy cristiano!

RAQUEL
(con fuerza)
Cuando me entregué a ti,
ofendí a mi padre y al honor,
pero, desgraciada,
ignoraba que ofendía a un Dios vengador.

LEOPOLDO
Cuando te entregué mi alma,
olvidé fortuna y grandeza,
lo olvidé todo.
En tus manos está
mi destino y mi felicidad.

RAQUEL
Pero tu ley nos condena
y me prohíbe vivir.
¡La judía que ama a un cristiano,
el cristiano que ama a una judía,
son condenados a muerte!
¿Te das cuenta?

LEOPOLDO
Lo sé, pero, ¿qué importa? ¡Ven!
¡Raquel, ven!
¡Ah, que tu corazón me pertenezca,
que el amor nos encadene
y, judía o cristiana,
que tu suerte sea la mía.
¡Que la ira celestial
me guarde una suerte funesta,
si me queda tu amor,
no me lamentaré nada!

RAQUEL
¡Que mi corazón te pertenezca,
que el amor nos encadene!
Tu fe no es la mía,
tu Dios no es el mío.
Mi padre os detesta.
¡Y en mi suerte funesta
la bondad celestial
es mi único apoyo!

LEOPOLDO
¡Muy bien, huyamos!
Busquemos un refugio oscuro
donde, olvidados por todos,
olvidaremos a todos.
Donde gloria, amigos, parientes,
¡todo habrá muerto para nosotros!

RAQUEL
¿Abandonar a mi padre?

LEOPOLDO
¡Sí, que en la naturaleza
no quede más que
mi amor y tú!

RAQUEL
¡Abandonar a mi padre!

LEOPOLDO
¡Sí! ¿Acaso crees que
yo no abandono nada?

RAQUEL
¿Qué dices?

LEOPOLDO
¡Cállate, Raquel!
¡Que tu corazón me pertenezca,
que el amor nos encadene,
y judía o cristiana,
tu suerte sea la mía!
¡Que la ira celestial
me guarde una suerte funesta...

RAQUEL
Que yo te pertenezca,
que el amor nos encadene...
Pero tu fe no es la mía,
tu Dios no es el mío.
¡Momento funesto!

LEOPOLDO
… pero si me queda tu amor
no lamentaré nada!

RAQUEL
¡Muy bien! ¡Lo haré!
¡Sí, lo haré!
Perdona, Dios mío
a este corazón desdichado.
¡Lo haré!
¡En el cielo, a partir de ahora,
la misma suerte,
nos aguarda a los dos!

LEOPOLDO, RAQUEL
¡Raquel, sé mía!
¡Abandonemos estos lugares!
¡Lo haré!
¡Aquí abajo y en el cielo,
la misma suerte, en lo sucesivo,
nos aguarda a los dos!

(Llega Eleazar)

ELEAZAR
¿Adónde vais?

RAQUEL
¡Mi padre!

ELEAZAR
¿Adónde os encamináis,
que queréis evitarme?
¿Acaso conocéis en la tierra
algún lugar donde no alcance
la maldición de un padre?

Eleazar ya viene de malas, porque tiene ojos en la cara y se ha dado cuenta de que el supuesto artista lo es con cualquier cosa menos con los pinceles. Pero si el intento de levantarle a la hija ya le ha puesto de malas pulgas, imaginad su reacción cuando Leopoldo le cuenta lo mejor: que es cristiano. Eleazar se le tira al cuello con los ojos inyectados en sangre, y muy mal lo hubiera pasado el caballero si Raquel no llega a interceder por él, calmando al viejo. Sorprendentemente, éste cede: "Mi furor vengador cede ante tus lágrimas. (...) Que sea tu esposo"

Y en este momento, Leopoldo le da un giro inesperado a la historia: "¿Esposo? ¡Imposible!" O sea, que después de argumentar, rogar y coaccionar a Raquel, y después de conseguir que tanto ella como su padre dejen a un lado sus creencias y accedan a su relación, va y les dice que de casarse ni hablar. Eleazar se enciende como una antorcha: "¡Malditos sean los cristianos y quien los ama!". Raquel le insulta muy convencionalmente: "¡Pérfido, infame!". Y el "héroe" escapa con tal rapidez que no lo alcanzaría un plusmarquista olímpico.

Loge
July 4th, 2012, 05:33 AM
ARGUMENTO (3)

ACTO III

Una sala de palacio. Para expresar la alegría por el regreso de su marido, y mientras espera a que éste despierte, Eudoxia canta su aria. En el 2003, en el Met, Elizabeth Futral lo hacía así:

Aria de Eudoxia. Elizabeth Futral (http://www.divshare.com/download/17442901-59c)

Assez longtemps
la crainte et la tristesse
ont habité les murs
de ce palais.
Que tout partage mon ivresse,
que le plaisir y règne désormais!
Tandis qu'il sommeille
et sans qu'il s'éveille,
puisse son oreille
entendre mes chants!
A lui plus craintive
que ma voix arrive
et qu'elle captive
son coeur et ses sens.
Qu'un songe heureux
m'offre à ses yeux
et lui rappelle
les traits de celle
qui veille ici, pensant à lui!
Je l'ai revu,
J'ai pu lui dire
et mes tourments et mon amour.
Ô douce joie, heureux délire,
avec lui tout est de retour!
Qu'importent les chagrins passés?
Un jour les a tous effacés,
un seul jour... ah!

Desde hace mucho tiempo
el temor y la tristeza
han habitado en los muros
de este palacio.
¡Que todo comparta mi embriaguez,
que, en lo sucesivo, reine el placer!
¡Mientras él duerme,
y sin que se despierte,
que pueda su oído
escuchar mis cantos!
¡Que mi voz llegue
hasta él
y que cautive
su corazón y sus sentidos!
¡Que un sueño feliz
le ofrezca a sus ojos
el recuerdo
y los rasgos de aquélla
que aquí vela, pensando en él!
He vuelto a verlo,
he podido expresarle
mis tormentos y mi amor.
¡Oh, dulce dicha, feliz delirio,
con él regresa todo!
¿Qué importan las penas pasadas?
¡Un día las borró todas,
un solo día!... ¡Ah!



Cuando Léopold se despierta (con signos de preocupación por lo ocurrido la noche anterior), Eudoxia le recibe con un bolero que a veces se suprime. Lo escuchamos a Anna Moffo:



http://www.youtube.com/watch?v=NEV0J0YNdds

Mon doux seigneur et maître,
sur ce front gracieux
d'où vient que je vois naître soucis
et soins fâcheux?
qu'ils partent, je le veux!
aujourd'hui dans ces lieux,
on ne doit reconnaître
que les lois du plaisir!
Mon doux seigneur et maître,
c'est à vous d'obéir!

Trop longtemps la victoire
vous éloigna de nous
et même de la gloire
mon coeur était jaloux;
mais dans ce jour si doux
qui me rend un époux
on ne doit reconnaître
que les lois du plaisir!
Mon doux seigneur et maître,
c'est à vous d'obéir!

Mi dulce señor y amado,
¿por qué veo nacer
en esa frente agraciada
preocupaciones y cuitas desagradables?
¡Que se vayan, yo lo quiero!
¡Hoy, en estos lugares,
no se reconocen otras leyes
que las del placer!
Mi dulce señor y amado,
¡hay que obedeceros a vos!

Demasiado tiempo la victoria
os alejó de nosotros
e incluso de la gloria
estaba celoso mi corazón.
¡Pero en este día tan dulce
que me devuelve un esposo
no se reconocen otras leyes
que las del placer!
Mi dulce señor y amado,
¡hay que obedeceros a vos!


Un poco más tarde, en los jardines del palacio real, todo está preparado para el banquete durante el cual el Emperador homenajeará al victorioso general. Segismundo quiere animar la velada con una pantomima, lo que al público del siglo XIX le permitió disfrutar del ballet típico de la Grand Opéra. Al de los siglos XX y XXI, en cambio, le está vedado por la obsesión casi unánime de acortar las óperas. A fin de “ganar” diez o quince minutos (y no sé para qué, pues un melómano no los puede considerar mejor empleados que escuchando música), no se respeta ni el deseo de un Emperador. No hay función ni grabación discográfica que no meta la tijera en la partitura, y, naturalmente, lo primero que cae en todas es el ballet. En casi todas: por suerte, Antonio De Almeida incluyó algunos fragmentos en su grabación para Philips:


Ballet 1 (http://open.spotify.com/track/1VZRtKjkXRJ59wc0UmPUk1) - Ballet 2 (http://open.spotify.com/track/4nku2lOfRraPVldZIYBW1I) - Ballet 3 (http://open.spotify.com/track/4Vl1YmqQoMfdEViu2Oho4Q)

Eudoxia se dispone a entregar la joya a Leopoldo. Que pasen los judíos. Entra Eleazar con la cadena y con su hija. Raquel se queda de una pieza: Pero... pero... ¡si ése que se sienta en el lugar de honor es clavadito al que anoche mismo se empeñaba en fugarse conmigo! ¡Y la princesa dice que es su esposo! La judía, con el corazón arrasado por la rabia y el coraje, descubre el pastel. Que no es la tarta con la que iban a redondear el banquete, no, sino la revelación de que, siendo cristiano, ha tenido tratos con ella, que es judía. ¿Hará falta describir el pasmo de los comensales? No se hubiera producido mayor conmoción de haber estallado una bomba. El principal implicado, el “héroe” no dice ni pío. “¡El calla, Dios mío!", lamenta Brogni. Y ya se sabe: quien calla, otorga.

Eleazar, consciente de que acaban de jugarse el cuello, reclama igualdad de trato: “Bueno, y a ése qué: ¿no lo vais a castigar?”, dice, refiriéndose a Leopoldo. Entonces, el cardenal se levanta y se despacha con una bronca de las que caben dos en un portaaviones. Segundo momento de lucimiento para el bajo, que encomendamos a Ezio Pinza:



http://www.youtube.com/watch?v=r1a-pf--HNE

Vous qui du Dieu vivant
outragez la puissance
Soyez maudits!
Vous que tous trois unit
une horrible alliance
Soyez maudits!
Anathème! ¡anathème!
C'est l'Éternel lui-même
qui vous a par ma voix
rejetés et proscrits!

(A Léopold)

De nos temples, pour toi,
que se ferme l'enceinte!
Que de l'eau salutaire
et de la table sainte
tu ne puisses plus approcher!
Que toujours redoutant
ton souffle et ton toucher
le chrétien se détourne
et s'éloigne avec crainte.
Et maudits sur la terre
et maudits dans les cieux,
que leurs corps soient enfin
à leur heure dernière
laissés sans sépulture
ainsi que sans prière
aux injures du ciel
qui s'est fermé pour eux!

Vosotros, que del Dios vivo
ofendéis el poder
¡malditos seáis!
Vosotros tres, que os habéis unido
en una horrible alianza
¡malditos seáis!
¡Anatema, anatema!
¡Es el Eterno mismo
quien por mi voz
os rechaza y proscribe!

(a Leopoldo)

¡Que el muro de nuestros templos
se cierre para ti!
¡Que al agua sagrada
y a la santa mesa
no puedas volver a acercarte!
¡Que siempre temeroso
de tu aliento y tu tacto
el cristiano se aparte
y se aleje espantado!
¡Que sean malditos en la tierra
y malditos en los cielos!
¡Que sus cuerpos queden,
en su última hora,
abandonados sin sepultura
y sin plegarias
a las injurias del cielo
que se ha cerrado para ellos!


Ahí queda eso. Se habrá quedado a gusto. El acto termina con un concertante donde Raquel suplica que se excluya a su padre del castigo, Leopoldo (por fin recupera el habla) pide que no se maldiga a nadie más que a él, Eudoxia se rasga las vestiduras, y Brogni reitera su anatema, secundado por el coro (“¡Que expíen con su vida la perfidia de su crimen horrible!”)

Loge
July 7th, 2012, 05:26 AM
ARGUMENTO (y 4)

ACTO IV

Autorizada por el cardenal, Eudoxia visita a Raquel en la cárcel. Quiere que la judía se desdiga de su acusación para salvar a Leopoldo, que está a punto de enfrentarse al juicio del concilio. Al principio se niega, pero la princesa cristiana insiste y, cuando le coloca ante la perspectiva de la muerte de aquél a quien aman ambas, accede a cambiar su declaración. Notoriamente aliviada, Eudoxia se va.

Annick Massis y Anna Caterina Antonacci. Opera de Paris, Bastilla 2007



http://www.youtube.com/watch?v=4CdbLmtvRBE

EUDOXIE
(Seule)
Du cardinal voici
l'ordre suprême,
Il me permet de voir Rachel
quelques instants.
Mon Dieu, pour délivrer
l'infidèle que j'aime
viens soutenir ma voix
et dicter mes accents.
Que je sauve ses jours
et puis, qu'après, je meure!

(Rachel arrive)

RACHEL
Pourquoi m'arrachez-vous
à ma sombre demeure?
M'apportez vous la mort
qu'appellent mes souhaits?
Que vois-je ô ciel! mon ennemie!

EUDOXIE
Une ennemie, hélas, qui te supplie!

RACHEL
Que peut-il entre nous
exister désormais?

EUDOXIE
Pour moi je ne veux rien,
mais pour lui seul je tremble.
Ce concile terrible
en ce moment s'assemble.
Personne excepté vous
ne pourrait désarmer
ces juges impitoyables.
Ils le condamneront!

RACHEL
Ils sont donc équitables?
J'estime les chrétiens
Et je veux les aimer!

EUDOXIE
Ah, que ma voix plaintive,
fléchisse votre coeur!
Ô vous, mon ennemie,
accordez-moi sa vie
et prenez mon bonheur!

RACHEL
Moi, permettre qu'il vive?
Quand de la pauvre Juive
il a brisé le coeur?
Non, que ma triste vie
près de lui soit finie.
C'est là mon seul bonheur.

EUDOXIE
Rachel accordez-moi sa vie.

RACHEL
Non

EUDOXIE
Vous pouvez le soustraire
à l'arrêt implacable,
en déclarant ici
qu'il n'était pas coupable.

RACHEL
Pas coupable!
Sais-tu qu'il avilit mes jours?
Sais-tu que je l'aimais?
Que je l'aime toujours?

EUDOXIE
Entendez-vous
et ce signal affreux,
ce bruit, ces pas tumultueux?
C'est lui que l'on
traîne au concile!
Si vous tardez, tout devient inutile:
il meurt!

RACHEL
Ô ciel!

EUDOXIE
Rendez-vous à mes voeux!

RACHEL
Ô Dieu! que faire?

RACHEL
Dieu tutélaire,
Toi qui vois ma misère,
Dieu tutélaire à toi j'ai recours.
Ah! pour moi peine extrême,
oui, je sens que je l'aime,
et pour toujours!

EUDOXIE
Dieu tutélaire,
Oh! reçois ma prière
Dieu tutélaire
Ah! sauve ses jours!
Ah! pour moi peine extrême,
oui, je sens que je l'aime,
hélas! et pour toujours!

EUDOXIA
(Sola)
Esta es la orden
del cardenal
que me autoriza ver a Raquel
unos instantes.
¡Dios mío, para liberar
al infiel que amo,
apoya mi voz
y dicta mis palabras!
¡Que yo salve sus días
y muera después!

(Llega Raquel)

RAQUEL
¿Por qué me sacáis
de mi sombría morada?
¿Acaso ya me traéis la muerte
que tanto ansío?
¡Qué veo, cielos! ¡Mi enemiga!

EUDOXIA
¡Una enemiga, ay, que te suplica!

RAQUEL
¿Qué puede haber ahora
entre nosotras?

EUDOXIA
Nada quiero para mí,
pero tiemblo por él.
El concilio terrible
se reúne en este momento.
Nadie excepto tú,
podría desarmar a
esos jueces despiadados.
¡Lo condenarán!

RAQUEL
¿Son justos?
¡Valoro a los cristianos
y quiero amarlos!

EUDOXIA
¡Ah, que mi voz quejumbrosa
ablande tu corazón!
¡Oh, tú, mi enemiga,
concédeme su vida
y dame la dicha!

RAQUEL
¿Yo? ¿Permitir que él viva?
¿Cuando ha roto el corazón
de la pobre judía?
¡No, que mi triste vida
acabe a su lado!
¡Esa es mi única dicha!

EUDOXIA
¡Raquel, concédeme su vida!

RAQUEL
¡No!

EUDOXIA
Puedes protegerlo
del fallo implacable,
declarando
que él no era culpable.

RAQUEL
¿Que no es culpable?
¿Sabéis que arruinó mis días?
¿Sabéis que lo amaba?
¿Qué lo amaré siempre?

EUDOXIA
¿Escuchas esa señal terrible,
ese ruido,
esos pasos tumultuosos?
¡Es él,
que lo arrastran al concilio!
Si tardas, todo será inútil.
¡Morirá!

RAQUEL
¡Oh, cielos!

EUDOXIA
¡Cede a mis deseos!

RAQUEL
¡Oh, Dios! ¿Qué hacer?

RAQUEL
¡Dios protector,
Tú que ves mi miseria!
¡Dios protector, a Ti recurro!
¡Ah, por mi pena extrema,
sí, siento que lo amo
y para siempre!

EUDOXIA
¡Dios protector,
ah, recibe mi plegaria!
¡Dios protector,
ah, salva su vida!
¡Ah, por mi pena extrema,
sí, siento que lo amo, ay,
y para siempre!


Entra Brogni. También viene a velar por los intereses del libertino. Debe de haber sufrido un ataque de amnesia o algún tipo de trastorno bipolar, porque después de los espumarajos que echaba por la boca hace menos de un acto, ahora se presenta conciliador y piadoso (“¿Qué es esta voz secreta que se eleva en mi corazón y la defiende?”). Raquel sale hacia el tribunal, dando garantías de que cambiará su testimonio para salvar a Leopoldo. Brogni ordena que le traigan a Eleazar. Este no tiene escapatoria ni la espera, pero el cardenal le ofrece salvar a su hija a cambio de abjurar del judaísmo. Ni aun así. Su ansia de venganza es inconmovible, y se lo dice tal cual: “Quiero, por encima de todo, vengarme de algún cristiano. ¡Y ese cristiano serás tú!”. El cardenal lo toma como una bravata (¿qué daño podría hacerle el judío?), pero entonces el orfebre le cuenta una vieja historia.

¿Te acuerdas, Brogni? Cuando los napolitanos entraron en Roma, las casas de los cristianos poderosos fueron entregadas al pillaje. La tuya fue pasto de las llamas y creíste que tu hija había perecido en el incendio, junto con tu esposa. Pero no fue así. Un judío que pasaba la salvó, y sólo yo sé quién es.

A nosotros, avezados consumidores de melodramas decimonónicos, no hace falta decirnos cuál de los personajes es la hija desaparecida de Brogni. Pero el cardenal no lo sabe, y el taimado judío no quiere decírselo. Esa es su venganza… por ahora. Brogni sale desesperado y Eléazar medita a solas. Es el aria que todo el mundo está esperando: “Rachel, quand du Seigneur”

Aquí tenemos al mejor Eléazar del siglo XX, Richard Tucker, cantando en 1973 esta aria y la cabaletta "Dieu m'éclaire":
"Rachel, quand du Seigneur". Richard Tucker (http://www.divshare.com/download/17475130-887)

Algunos consideran aún mejor su directo en Barcelona del año siguiente (quince días antes de fallecer) Pues hela aquí, aunque sin la cabaletta:



http://www.youtube.com/watch?v=gz1PINY5AKs

ÉLÉAZAR
Rachel, quand du Seigneur
la grâce tutélaire
à mes tremblantes mains
confia ton berceau,
j'avais à ton bonheur voué ma vie entière.
Et c'est moi qui te livre au bourreau!
Mais j'entends une voix qui me crie:
Sauvez-moi de la mort qui m'attend!
Je suis jeune et je tiens à la vie,
ô mon père, épargnez votre enfant!
Je suis jeune et je tiens à la vie,
ô mon père, ô mon père, épargnez votre enfant!
Ah! Rachel, quand du Seigneur
la grâce tutélaire
à mes tremblantes mains
confia ton berceau,
j'avais à ton bonheur voué ma vie entière.
Et c'est moi qui te livre au bourreau.
Rachel, je te livre au bourreau!
Rachel, c'est moi, moi,
moi qui te livre au bourreau!

Et d'un mot,
et d'un mot arrêtant la sentence,
d'un mot arrêtant la sentence
je puis te soustraire au trépas!
Ah, j'abjure à jamais ma vengeance,
Rachel, non, tu ne mourras pas!

CHOEUR
(dans la coulisse)
Au bûcher, au bûcher les Juifs!
Les Juifs qu'ils périssent!
La mort est due à leurs forfaits.
La mort, la mort,
la mort pour leurs forfaits!

ÉLÉAZAR
Quels cris de mort retentissent?

CHOEUR
Au bûcher les Juifs,
les Juifs qu'ils périssent!
La mort, la mort pour leurs forfaits!
Oui! Oui! Oui!

ÉLÉAZAR
Ils demandent ma mort.
Vous voulez notre sang, Chrétiens
et moi j'allais vous rendre ma fille Rachel.
Non, non, jamais!

(avec exaltation)

Dieu m'éclaire,
fille chère.
Près d'un père
viens mourir.
Et pardonne
quand il donne
la couronne
du martyre!
Vaine crainte,
plus de plainte!
En mon coeur
saint délire
qui m'inspire,
ton empire est vainqueur!
Dieu m'éclaire,
fille chère.
Près d'un père
viens mourir.
Et pardonne
s'il te donne
la couronne
du martyre!

CHOEUR
(dans la coulisse)
Au bûcher les Juifs, qu'ils périssent!

ÉLÉAZAR
Israël la réclame!

CHOEUR
(dans la coulisse)
La mort est due à leurs forfaits, la mort!

ÉLÉAZAR
Israël la réclame!
ELEAZAR
Raquel, cuando la gracia
protectora del Señor
a mis manos temblorosas
confió tu cuna,
consagré mi vida entera a tu felicidad.
¡Y soy yo quien te entrega al verdugo!
Pero oigo una voz que me grita:
¡salvadme de la muerte que me espera!
¡Soy joven y me aferro a la vida!
¡Oh, padre mío, salvad a vuestra hija!
¡Soy joven y me aferro a la vida!
¡Oh, padre, padre mío, salvad a vuestra hija!
¡Ah, Raquel, cuando la gracia
protectora del Señor
a mis manos temblorosas
confió tu cuna,
consagré mi vida entera a tu felicidad.
¡Y soy yo quien te entrega al verdugo!
¡Raque, yo te entrego al verdugo!
¡Raquel, soy yo, yo,
yo quien te entrega al verdugo!

¡Y con una palabra,
deteniendo la sentencia con una palabra,
deteniendo la sentencia con una palabra,
yo puedo evitarte la muerte!
¡Ah, abjuro por siempre de mi venganza!
¡Raquel! ¡No, no morirás!

CORO
(Fuera de escena)
¡A la hoguera, a la hoguera con los judíos!
¡Mueran los judíos!
¡La muerte es el castigo por sus pecados!
¡La muerte, la muerte!
¡Muerte por sus pecados!

ÉLÉAZAR
¿Qué gritos de muerte son esos?

CORO
¡A la hoguera, a la hoguera con los judíos!
¡Mueran los judíos!
¡La muerte es el castigo por sus pecados!
¡Sí, sí, sí!

ÉLÉAZAR
Piden mi muerte...
Queréis nuestra sangre, cristianos,
y yo iba a entregaros a mi hija Raquel.
¡No, no, jamás!

(Con exaltación)

¡Que Dios me ilumine,
hija querida!
Junto a tu padre
vas a morir…
¡Perdona
si él te entrega
la corona
del martirio!
¡Vano temor!
¡Basta de llorar!
En mi corazón nace
el santo delirio
que me hace ver
la victoria.
¡Que Dios me ilumine,
hija querida!
Junto a tu padre
vas a morir.
¡Y perdona
si él te entrega
la corona
del martirio!

CORO
(Fuera de escena)
¡Los judíos a la hoguera!

ELEAZAR
¡Israel la reclama!

CORO
(Fuera de escena)
¡La muerte es el pago por sus pecados!

ELEAZAR
¡Israel la reclama!


En ese momento crítico, cuando el hombre vacila entre llevar hasta el extremo su venganza, o salvar a Raquel, que no es su hija pero la ha querido y cuidado como si lo fuera, y cuando ya está decidido a esto último, oye unos gritos provenientes del exterior. Los cristianos reclaman el exterminio de los judíos. Y la balanza se inclina en favor de la venganza y la muerte: “¡La ofrezco a Israel! ¡El Dios de Jacob la reclama!”



ACTO V

Tras una marcha fúnebre, el magistrado proclama el veredicto del concilio: los judíos han sido condenados; el cristiano no, pues la propia Raquel lo ha declarado inocente, y así lo ratifica ante su padre. Con lo cual no pueden acusarles de confraternizar con el enemigo pero sí de denuncia falsa contra un Príncipe del Imperio. En resumidas cuentas, el resultado es el mismo: condenados a morir en una caldera de aceite hirviendo. Eleazar le dice a Raquel que puede salvarse si se convierte al cristianismo. Pero ella lo rechaza con firmeza (para un cristiano que ha conocido, le ha salido bien falso) y avanza hacia el suplicio. Brogni realiza un último intento de arrancarle la información a Eléazar: “¿Dónde está mi hija?”. Y entonces, consumando su venganza, el judío señala hacia Raquel: “¡Ahí!”. Horrible paradoja: en el mismo momento en que Brogni recupera a su hija, él mismo se la devuelve definitivamente a la muerte. Mientras tanto, los cristianos celebran el desenlace con un dramático coro: “¡Sí, es el fin! ¡Nos hemos vengado de los judíos!”

Schigolch
July 9th, 2012, 09:09 AM
Estoy totalmente de acuerdo en que Tucker es el Eleazar de referencia, entre otras cosas tampoco tenemos el papel entero grabado por muchos tenores, y su interpretación es excelente.

Me gustaría destacar esta otra interpretación del aria principal, en alemán, de otro tenor judío, Joseph Schmidt, en 1931:


http://www.youtube.com/watch?v=zNihjrloAQs

Loge
July 10th, 2012, 05:43 AM
¡Gracias por la aportación, Schigolch! No conocía esa interpretación.



¿ÓPERA MILITANTE?
Visto con ojos lógicos, que seguramente no son los más adecuados para mirarlo, este argumento es un cúmulo de despropósitos. ¿Un cardenal católico pidiendo perdón a un judío en el siglo XV? ¿Un simple orfebre judío (aún, si fuese un banquero…) rechazando la oferta de paz y mostrándose tan altivo? ¿Un poderoso príncipe de la Iglesia a punto de quedarse sin el secreto por permitir que el judío muera, en lugar de torturarlo para que lo confiese? ¿Y lo de los cadáveres calcinados? ¿Es que Brogni no vio que sólo había un cuerpo quemado y que el de su hija no estaba? Si el público de 1836 encontró esto plausible, no me extraña que Verdi, no mucho después, hiciera cometer a Azucena su error en “Il trovatore”. ¿Y qué decir de la actitud de Leopoldo en el acto III, arrugándose hasta lo indecente cuando Raquel lanza su acusación? Por mucho que las leyes castigasen esa relación, un príncipe emparentado con el Emperador, que además ha ganado gloria en el campo de batalla, en suma, uno de los personajes más poderosos del Imperio, nada tenía que temer de una denuncia así. Y si verdaderamente estuviera en peligro, trataría de salvarse degradando el testimonio de Raquel por mentirosa, por judía o por lo que fuera, pero no se achantaría como un alfeñique moral.

A mi entender, semejante sucesión de hechos y actitudes irreales sólo se explican porque contribuyen a un doble objetivo: uno, dramático, al construir una figura extraordinaria, de las que quedan en la memoria, como es el judío Eleazar; y otro, religioso, militante, ofreciendo una imagen de los cristianos en un nivel moral muy inferior al de los judíos.

Los críticos de primera hora percibieron la historia presentada por Halévy como una muestra de anticlericalismo y de defensa de los judíos en la sociedad francesa. Esta interpretación ha sido rechazada por otra corriente crítica, según la cual la historia de un amor imposible entre un cristiano y una judía supone una defensa de la tolerancia religiosa. Tengamos en cuenta que en la época de su composición la Monarquía de julio había liberalizado las prácticas religiosas en Francia. En esos años, tanto Halévy como Meyerbeer, ambos judíos, incluyeron en sus óperas tramas religiosas (“Les Huguenots” se estrenó un año después que “La juive”). Abonaría la segunda tesis el carácter de Eleazar, que no se delinea con trazos muy positivos, pues es reservado, vengativo y materialista, con lo que flaco favor le hace a la causa judía.

En cambio, yo veo, sin más elementos de juicio que las sensaciones que me provoca la obra, que el autor presenta a los judíos bajo una luz mucho más favorable que los cristianos, lo cual, por otra parte, sería muy lógico. Realmente, el judío protagonista no es un paradigma de bondad ni llega a “caer bien” en ningún momento. Pero sí que se empatiza con él cuando en el Acto I revela que ha visto morir a sus hijos, y más aún al final del Acto IV, cuando la lucha que por segunda vez (ya ha ocurrido en el final del Acto II) se libra en su interior entre la religión y el amor paterno le hace adquirir una dimensión humana de la que habíamos llegado a pensar que carecía.

Por otro lado, la imagen del cardenal destrozado emocionalmente, suplicando lloroso ante Eleazar tuvo que complacer íntimamente a Halévy y a toda la audiencia judía. Y la conclusión de la ópera, con el orfebre y su hija sufriendo martirio por no renegar de sus creencias, evidencia una superioridad moral sobre los cristianos, hipócritas promulgadores de leyes anticonfraternización que, a la hora de la verdad, sólo castigan a una de las partes. Ante un final así, vienen a la memoria los primeros cristianos, y es como si Halévy se dirigiese a la sociedad, mayoritariamente católica, y le dijera: vosotros veneráis a aquellos santos y mártires que fueron sacrificados por los romanos, pero luego os habéis comportado igual con nosotros.

Por tanto, yo sí creo que Halévy, aunque sin adoptar una postura maximalista que hubiese alejado al público de su ópera, utilizó ésta, aprovechando la favorable coyuntura histórica de la Monarquía de Julio, para hacer apología de su fe. No creo que buscase ninguna neutralidad, pero, si lo hizo, diría que se quedó lejos de ella.

Schigolch
July 11th, 2012, 12:48 PM
El libretista de Halévy, Eugène Scribe, era íntimo de la actriz judía Mademoiselle Rachel, que estrenó su tragedia Adrienne Lecouvreur, más tarde llevada a la ópera por Cilea, y, además de trabajar con Meyerbeer, colaboró con el propio Halévy en otra ópera de tema "judío", Le Juif errant.

Loge
July 13th, 2012, 05:19 AM
CINCO PERSONAJES EN BUSCA DE AMOR

Para mí, ésta es la ópera de las renuncias por amor. Los comportamientos de los personajes principales se articulan en torno a dos clases de amor: el heterosexual y el paternofilial. Conforme a ello tenemos dos triángulos: el formado por Raquel, Leopoldo y Eudoxia, y el que integran Eleazar, Raquel y Brogni. Por ese amor todos ellos, en un momento u otro, renuncian a algo o están dispuestos a hacerlo:

Tomemos en primer lugar la imponente figura de Eléazar. Lo considero el verdadero protagonista de la ópera porque, para mí, el desarrollo fáctico está más condicionado por su enfrentamiento contra los cristianos que por la relación amorosa de su hija con Leopoldo, que de hecho termina abruptamente en el Acto III. Su combate religioso es el elemento “estructural” de la ópera, en tanto que los avatares de los dos jóvenes serían un elemento “circunstancial”, un motivo más para acrecentar la ira del orfebre.

Eléazar es inflexible, irreductible en su obsesión de vengarse de los cristianos, a los que, mientras tanto, va fastidiando todo lo que puede: trabaja en festivo, se pone a ver el desfile en la puerta de la iglesia, se regodea pensando en el dinero que les cuestan sus servicios... Pero hay dos ocasiones en que el amor paterno produce fisuras en su postura aparentemente granítica. Una es en el Acto II, cuando las súplicas de Raquel consiguen que acepte su matrimonio con el hombre que quiere, aunque sea cristiano. La otra es al término del Acto IV. Hasta ahí, le ha negado a Brogni, con pétrea determinación, cualquier información sobre su hija. Pero, una vez que el cardenal se va, le entran las dudas. ¿Es tan importante mi venganza como para condenarla a morir? Y la verdad es que ya está cediendo, ya cambia de actitud cuando oye a sus enemigos cristianos reclamar a gritos su muerte. La suerte de ambos, padre e hija, queda decidida, pues, por el fanatismo cristiano, al que se ve obligado a oponer el fanatismo judío. Pero sus dudas en este momento y su concesión en el segundo acto demuestran que, en definitiva, en el alma de Eleazar pesa más el amor que la fe.

Resulta llamativo que este papel sea interpretado por un tenor, cuando normalmente los roles de padres o personas de cierta edad los cantan barítonos o bajos. Más aún si tienen tintes odiosos. En realidad, para un bajo había concebido Halévy el personaje, pero Adolph Nourrit se entusiasmó con el papel y convenció al compositor para que lo reescribiera para él. Tanta fue su influencia que, según se dice, fue suya la idea de acabar el acto IV no con el conjunto tradicional sino con el aria “Rachel, quand du Seigneur”, llegando a sugerir el texto.

El segundo personaje en importancia, (el primero, si nos atenemos al título) es Raquel. Habida cuenta que puede salvarse in extremis renegando de su fe y no lo hace, no se le puede considerar creyente menos firme que el padre. Pero sí es más conciliadora al principio. Se muestra más dispuesta a comprender a los cristianos. Cuando en el Acto I Eleazar rechaza cualquier trato con Brogni, Raquel aprecia el gesto del cardenal y canta “Los cristianos y sus creencias ya no me inspiran tanto terror”. Una nueva muestra la tenemos en el Acto II: descubre que su amante no le ha dicho ni media verdad (nombre falso, profesión falsa, religión falsa). Pero ella antepone el amor a sus diferencias religiosas y por eso decide fugarse con él, aun renunciando a la religión y al género de vida que hasta ahora ha conocido junto a su padre. Ahora, que su estado civil también sea falso, como descubre en el Acto III, ya es demasiado. El amor, en forma de despecho, provoca su rabia y la delación, sin parar mientes en que se condena a sí misma. Pero es precisamente el amor que todavía siente lo que, al final, se antepone a su ira y le lleva a cambiar su declaración para salvar a Leopoldo sin por eso salvarse ella misma. Mutatis mutandis, acaba convirtiéndose en el precedente de Gilda.

Leopoldo es el falsario, el garbanzo negro en esta historia. Es un paladín cristiano, pero sus actos demuestran que para él, la fe es secundaria. Lo prioritario es su pasión por Raquel, hasta el punto de hacerse pasar por judío y proponerle fugarse y abandonarlo todo, lo que en su caso implica renunciar a una eminente posición social. En buena lógica, eso significa que el amor falso es el que aparenta sentir por su esposa. A la hora de la verdad, su figura se enaniza: ni confirma, echándole valor, su amor por la judía y salga el sol por Antequera, ni desmiente la acusación de Raquel, ni hace profesión de amor hacia Eudoxia. Se queda en un limbo indefinido, donde lo único que le importa es su propia vida, pues aunque ya no aparece en los dos últimos actos, es evidente que acepta el dondedijediego de Raquel con tal de salvar el pellejo y el status.

Eudoxia no tiene conflictos religiosos, morales, éticos, ni de ninguna clase. Lo que tiene es un amor enorme por su marido. Lo demuestra en el Acto II, al encargar la joya para él. También en el Acto III, cuando espera ilusionada el momento de agasajarlo. Y sobre todo, en el Acto IV, con su súplica a Raquel para que cambie la declaración. No es que su fe se vea sometida aquí a ninguna prueba, pero sí que, para humillarse ante la judía, tiene que dejar aparte creencias y posición social. Incluso tiene que encajar el uppercut que le lanza su enemiga: “¿Ves ahora cuál de nosotras dos lo ama más?”. Que no sé a qué viene, porque no habían discutido antes sobre eso. Da igual. Si con ello salva al marido, Eudoxia renuncia al orgullo, a las diferencias de clase, de religión y a lo que sea.

Brogni. El alter ego de Eleazar, su espejo en el lado cristiano. Ambos han perdido a sus familias, ambos se enfrentan activamente al enemigo religioso (el judío a título personal, él de forma institucional), y ambos tienen una trayectoria vital que convergerá en la figura de Raquel, su común denominador. Aunque de vocación tardía y sobrevenida cuando se le vino abajo su vida de seglar, Brogni es el único personaje que se dedica profesionalmente a la religión. Pero su actitud es ambigua, parece sufrir algún trastorno bipolar. Pues por una parte, hizo quemar a los judíos antes de empezar la ópera y los hará quemar de nuevo al final, y sin embargo, en el Acto I les pide perdón y ofrece la paz. Por otra parte, lanza un furibundo anatema sobre los tres infractores de la ley, pero a renglón seguido trata de salvar a dos de ellos, como si se hubiera olvidado de que la condena la ha dictado él. Como en el caso de Eleazar, su amor de padre se impone sobre la religión: si el judío revela el secreto, perdonará a su hija. "Por supuesto", debe de pensar Eleazar, "como que es la tuya". Pero Brogni no lo sabe. No lo sabrá hasta el final, hasta que sea demasiado tarde y comprenda que, víctima de la venganza del judío, ha hecho ejecutar a su propia hija.

He hablado de los cinco personajes principales, pero quisiera dejar aunque sea sólo un apunte para referirme a un secundario, precisamente porque me ha sorprendido su secundariedad. Se trata del Emperador, que es un papel mudo. ¿No os parece un desperdicio el tener dos veces en escena al Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y que no diga nada? Yo echo de menos, en el primer acto, alguna proclama a los súbditos en plan "Me llena de orgullo y satisfacción" y en el tercero una intervención para glosar las virtudes del guerrero al que va a condecorar. Lo más lamentable es verlo en el ensemble que cierra el Acto III, donde Raquel, Eleazar, Leopoldo, Eudoxia, Brogni, y hasta el magistrado Ruggiero cantan para expresar sus sentimientos tras la denuncia de la judía, y a él, al Emperador, lo tienen poco menos que arrinconado, en silencio y poniendo cara de circunstancias.

Loge
July 16th, 2012, 05:32 AM
TENORES MALDITOS

Por si “La juive” contaba con pocos atractivos, se dice que arrastra incluso una maldición. Y no una maldición cualquiera, de ésas de “cada vez que se va a montar esta ópera cancela alguien” o “No hay manera de que consiga entradas para verla”. No, no. Es una maldición de tomo y lomo, formulada por quien más derecho tenía para hacerlo: su propio autor.

He comentado en el post anterior, de pasada, que Adolphe Nourrit influyó sobre Halévy para que el papel principal fuese asignado a un tenor y no a un bajo. Y que, además, fue quien sugirió que el Acto IV se cerrase con el aria “Rachel, quand du Seigneur”. Pues bien, junto a esta relación directa y visible con Halévy, Nourrit mantenía otra menos evidente con su esposa. Pero cuando el compositor la descubrió, recurrió a un ritual de magia negra contra el cantante, consistente en enterrar un corazón de vaca atravesado por un objeto punzante,:devilish: y es de suponer que murmuraría al mismo tiempo algunos conjuros. Y, dado que los tenores son los principales seductores de las óperas, y recordando que gracias a Nourrit esa cuerda tenía ahora una magnífica aria que originalmente debería haber sido para los bajos, amplió su maldición a todo aquel tenor que cantase el rol completo de Eleazar.


http://img528.imageshack.us/img528/6489/adolphenourrit.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/528/adolphenourrit.jpg/)
El tenor francés Adolphe Nourrit


Naturalmente, para que una leyenda sobre maldiciones tenga algún crédito, es necesario ver resultados. Y el primero no tardó en llegar: en 1839, sólo cuatro años después del estreno de “La juive”, y a la corta edad de 37 años, Nourrit padeció crisis paranoicas, enloqueció y se suicidó defenestrándose, ante los atónitos asistentes a la recepción que se estaba dando en su honor. Esto ocurrió en Nápoles. Que por aquel entonces su competidor, el tenor Gilbert Duprez, estuviera triunfando y arrinconándole (fue contratado por la Opera de París, lo que provocó la dimisión de Nourrit y su marcha a Italia) no parece pesar mucho en el ánimo de los amantes de historias románticas y sobrenaturales, que prefieren ver en ello el primer jalón del camino en la maldición de Halévy.

El siguiente caso importante que podríamos citar es el de Carusso, quien, como mencioné en el post inicial, falleció después de interpretar este papel. Más cercano en el tiempo, los problemas de salud de José Carreras comenzaron cuando empezó a grabar en disco esta obra, de manera que, como veremos dentro de poco, hubo que realizar la grabación en dos partes.

Amigos lectores: ¿en qué creen más ustedes, en las maldiciones o en las casualidades? Recordemos que todo esto no es más que leyenda, cosas que se dicen y que van aderezándose a medida que quienes las cuentan van poniendo de su cosecha. Pero sea cierta o no tan truculenta historia, no me negarán que es un original broche para concluir la exposición de esta obra, antes de adentrarnos en el terreno de su discografía y videografía.

Schigolch
July 16th, 2012, 10:58 AM
Bueno, así el circulo se completa: Eleazar (judío) maldice a Leopold (cristiano). Halévy (también judío) maldice a Nourrit (cristiano), y ese efecto se extiende a los cristianos Caruso y Carreras. Sin embargo, los judíos Shicoff y Tucker son inmunes a esa maldición... ¡ah, no!, que Tucker murió poco después de cantar La Juive...

Pues sí, claro, simples casualidades. :)

Loge
July 19th, 2012, 05:16 AM
DISCOGRAFÍA 1 (1951-1990)

Han sido muchos los cantantes que han dejado grabado algún fragmento de “La juive”. De los históricos, hemos oído en posts anteriores a Enrico Caruso y Ezio Pinza.

Ahora podemos escuchar a Rosa Ponselle en “Il va venir”



http://www.youtube.com/watch?v=7wHL7_OLAwQ


Y a Emmanuel Lafarge en “Rachel, quand du Seigneur”



http://www.youtube.com/watch?v=68Idach4iOc


Entre los más actuales, podemos citar a Plácido Domingo:



http://www.youtube.com/watch?v=LqLsg1ePAOA


Y a Roberto Alagna:



http://www.youtube.com/watch?v=v6FnGnogIk8




http://img41.imageshack.us/img41/972/1951suttlerschluter.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/41/1951suttlerschluter.jpg/)

La primera grabación entera de la que tengo noticia es de 1951, de la discográfica Walhall.
Su mayor virtud es precisamente ésa: haber sido la primera. Se trata de un estudio con
intérpretes más bien wagnerianos y straussianos.

Eléazar: Joachin Sattler
Rachel: Erna Schlüter
Eudoxie: Maria-Meta Kopp
Léopold: Franz Fehringer
Brogni: Otto von Rohr
Ruggiero: Rolf Heide
Orquesta y Coro Hessischen Rundfunks Frankfurt
Director: Kurt Schröder



http://img21.imageshack.us/img21/2370/1964poncetrhodes.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/21/1964poncetrhodes.jpg/)

La presencia de “La juive” en escenarios y discográficas parece haber ido en paralelo al
interés que ciertos tenores han tenido por ella: Poncet, Tucker, Carreras, Schicoff…
TONY PONCET ofrece dos ejemplos de 1964. El primero, de Philips, es un único
disco de vinilo donde, lógicamente, no está la ópera entera sino una selección.

Eléazar: Tony Poncet
Rachel: Jane Rhodes
Eudoxia: Denise Monteil
Léopold: Robert Andreozzi
Brogni: Gérard Serkoyan
Ruggiero: Bernard Demigny
Orchestre de l'Opèra de Karsruhe
Director: Marcel Couraud



El otro es un registro de la representación llevada a cabo en el Théâtre Royal de Gante el 27 de septiembre de 1964.

Eléazar: Tony Poncet
Rachel: Géry Brunin
Eudoxie: Lia Rottier
Léopold: Stany Bert
Brogni: Taddeusz Wierzbicki
Ruggiero: Aurélio Burzi
Orchestre et Choeurs du Téâtre Royal de Gand
Director: Robert Ledent



Como ya se ha dicho durante la exposición, RICHARD TUCKER fue el gran Eléazar del siglo XX. De él existe, para empezar, una toma en directo desde el Carnegie Hall de Nueva York, el 17 de abril de 1964.

1964. Grabación en directo. Edizione Lirica
Eléazar: Richard Tucker
Rachel: Suzanne Sarroca
Eudoxie: Micheline Tessier
Léopold: Jean Deis
Brogni: Norman Treigle
Ruggiero: Spiro Malas
New York Philharmonic Chorus and Orchestra
Director: Robert Lawrence



http://img822.imageshack.us/img822/7558/1973tuckerhayashi.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/822/1973tuckerhayashi.jpg/)


En 1973 llega una grabación de culto, precisamente por el estado de gracia de Tucker y la
interpretación que hace. Ahora bien, al proceder de una interpretación en directo (pero no
una representación, sino una versión de concierto), el sonido es sólo pasable.

Es una versión muy cortada: comprime los cinco actos en tres, logrando encajar en sólo
dos discos una ópera que, sin cortes, debería durar unas cuatro horas.

1973. Grabación en directo, Londres. Opera d'Oro
Eléazar: Richard Tucker
Rachel: Yasuko Hayashi
Eudoxie: Michèle Le Bris
Léopold: Juan Sabaté
Brogni: David Gwynne
Ruggiero: Robert Bickerstaff
New Philarmonia Orchestra
Director: Anton GuadagnoDurante la explicación del argumento oímos a Tucker en el aria y cabaletta del final del Acto IV. Aquí lo tenemos ahora en la cavatina “Dieu, que ma voix tremblante” del comienzo del Acto II: "Dieu, que ma voix tremblante". Richard Tucker (http://www.divshare.com/download/17562231-8ee)



http://img88.imageshack.us/img88/6555/1974tuckerarroyomoffo.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/88/1974tuckerarroyomoffo.jpg/)


Y finalmente en lo que a Tucker se refiere, una selección de 1974 editada por RCA,
compartiendo cartel con Anna Moffo.

Eléazar: Richard Tucker
Rachel: Martina Arroyo
Eudoxia: Anna Moffo
Léopold: Juan Sabaté
Brogni: Bonaldo Giaiotti
Ruggiero: Leslie Fyson
Ambrosian Opera Chorus / New Philharmonia Orchestra
Director: Antonio De Almeida


Anna Moffo y Martina Arroyo cantan el dúo de Raquel y Eudoxia del Acto IV : "Ah, que ma voix plaintive"



http://www.youtube.com/watch?v=Id1cfKmXMk0



En los años 80, JOSÉ CARRERAS recoge el testigo de Tucker. Tenemos dos ejemplos, uno de 1981 en directo y otro, a finales de la década, en estudio.

1981. Staatsoper de Viena 23-1-81. Legato Classics
Eléazar: José Carreras
Rachel: Ilona Tokody
Eudoxie: Sona Ghazarian
Léopold: Chris Merritt
Brogni: Cesare Siepi
Ruggiero: Hans Helm
Wiener Philharmoniker
Director: Gerd Albrecht

De éste podemos escuchar la serenata de Léopold a cargo de Merritt: Serenata de Léopold. Chris Merritt (http://www.divshare.com/download/17559149-8b6)



http://img9.imageshack.us/img9/3480/1989carrerasvaradyander.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/9/1989carrerasvaradyander.jpg/)


1986-1989. Grabación en estudio. Philips
Eléazar: José Carreras
Rachel: Julia Varady
Eudoxie: June Anderson
Léopold: Dalmacio González
Brogni: Ferruccio Furlanetto
Ruggiero: René Massis
Ambrosian Opera Chorus
Director: Antonio de Almeida

Para muchos, este estudio es, aún hoy, la mejor grabación que se ha hecho de la obra.
El sonido, por supuesto, es mejor que el director de Tucker. Además, los cortes inferidos
a la obra son más reducidos. Afectan sobre todo a las escenas multitudinarias, como el
coro que abre el quinto acto. En lugar de la obertura, se incluye el preludio que Halévy
compuso después, se realiza un corte en el trío final del segundo acto y el aria de Eudoxia
"Je l'ai revu" cae en beneficio del bolero. Pero al menos, incluye algo del ballet. Dura unas
tres horas y se distribuye en tres discos. Esta grabación se realizó en dos veces. En agosto de 1986 se registró en Londres sin la parte de Eléazar, pues en esa época José Carreras ya estaba luchando contra la leucemia. Tras su recuperación, grabó su parte en Munich, en febrero de 1989, y se añadió a lo existente. Pese a su recuperación, su voz ya no era la de antes: ni es completamente fresca ni firme, pero sí tiene un carácter y concentración sobresalientes. Julia Varady canta una Rachel redonda tanto en drama como en voz, registro medio de gran belleza, fraseo cuidadoso e instinto dramático subordinado al trabajo musical. June Anderson hace una Eudoxie solvente en los agudos, ligeramente anónima en caracterización pero siempre en estilo. Dalmacio González aborda con mayor prestancia que otros el estratosférico papel de Leopold y lo dota además de la necesaria debilidad de carácter que debe tener este completo antihéroe. Ferruccio Furlanetto es un Cardenal Brogni con un canto convincente y autoritario.

La Orquesta Philarmonia y el Ambrosian Opera Chorus son de primer nivel e insuperados en cualquier registro gracias a la batuta comprometida y enérgica de Antonio de Almeida que da a la obra una unidad sin grietas.

Un defecto que se ha apuntado para esta versión es que, a veces, cuesta distinguir a los dos tenores, pese a que el timbre de Dalmacio González es un poco más claro que el de Carreras. Y otro, el carácter políglota del elenco, que alguna vez ocasiona problemas de dicción con el francés.

June Anderson canta el bolero:



http://www.youtube.com/watch?v=mlnUk6q1A0w

Y Carreras el aria "Rachel, quand du Seigneur", con la cabaletta "Dieu m'éclaire": "Rachel, quand du Seigneur". José Carreras (http://www.divshare.com/download/17523735-c73)



Como curiosidad, hasta la llegada de Shicoff, existe una grabación de la obra en alemán (“Die Judin”), realizada en directo en Berlín el 14-10-90.

http://img823.imageshack.us/img823/8712/1990berln.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/823/1990berln.jpg/)


1990. Grabación en directo, Berlín.
Eléazar: James O'Neal
Rachel: Andrea Trauboth
Eudoxie: Petra Ines Strate
Léopold: Richard Becker
Brogni: Dieter Schweikart
Grossen Rundfunkorchester Leipzig
Director: Fritz Weisse

Schigolch
July 21st, 2012, 08:48 AM
Otro gran cantante historico, Georges Thill:


http://www.youtube.com/watch?v=WmX2ZgG6pGo

Loge
July 22nd, 2012, 07:15 PM
DISCOGRAFÍA 2 (La era Shicoff)

Si Tucker fue el Eléazar por antonomasia del siglo XX, NEIL SHICOFF lo es del siglo XXI. Bueno, empieza un poquito antes, en 1999, con la producción de Kramer y Piltz para la Staatsoper de Viena, que registra este disco:

http://img688.imageshack.us/img688/982/1998schicoffisokoskisch.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/688/1998schicoffisokoskisch.jpg/)
1999. Grabación en directo, Staatsoper de Viena. RCA
Eléazar: Neil Shicoff
Rachel: Soile Isokoski
Eudoxie: Regina Schörg
Léopold: Zoran Todorovic
Brogni: Alastair Miles
Ruggiero: István Gáti
Wiener Staatsoper
Director: Simone Young

Ahora bien, la gran baza de Shicoff no es tanto su interpretación vocal como la recreación
del papel sobre el escenario, donde construye una figura arquetípica. Por eso funciona muy
bien en el DVD del que hablaré al final, pero no tanto en el CD, que, en comparación con el
de Carreras y Varady, se queda algo por debajo en el apartado vocal.

Los tres primeros papeles más o menos mantienen el pulso: Shicoff hace un Eleazar
conmovedor, Isokoski aporta fuerza interior y Schörg muestra una buena técnica, con
algún apuro en el agudo. Pero los dos últimos del quinteto protagonista desnivelan la
balanza: Zoran Todorovic está decepcionante con sus desafinaciones y Alastair Miles
carece de un registro bajo redondo.



La producción de la Opera de Viena se ha llevado a otras ciudades, como Nueva York, Venecia y Amsterdam.
2003. Grabación en directo, Met.
Eléazar: Neil Shicoff
Rachel: Soile Isokoski
Eudoxie: Elizabeth Futral
Léopold: Eric Cutler
Brogni: Ferruccio Furlanetto
Ruggiero: Julien Robbins
Orquesta y Coro del Met
Director: Marcello Viotti

Furlanetto lanza aquí el Anatema de Brogni. (http://www.divshare.com/download/17442931-a5c)


En la ciudad de la laguna, Shicoff la vuelve a cantar, el 11 de noviembre de 2005, con unos acompañantes totalmente distintos:
Venecia, 2005
Eléazar: Neil Shicoff
Rachel: Iano Tamar
Eudoxie: Annick Massis
Léopold: Bruce Sledge
Brogni: Roberto Scandiuzzi
Ruggiero: Vincent Le Texier
Orchestra e Coro del Teatro la Fenice di Venezia
Director: Frederic Chaslin


Otro tenor que incorpora el papel es Francisco Casanova. Por ejemplo, en un concierto en el Carnegie Hall.
1999. Grabación en directo, Nueva York.
Eléazar: Francisco Casanova
Rachel: Hasmik Papian
Eudoxie: Olga Makarina
Léopold: Jean-Luc Viala
Brogni: Paul Plishka
Opera Orchestra of New York
Directora: Eve Queler


Y al año siguiente, en lo que desde luego es una ocasión histórica, la lleva a Israel:
4-2-2000. Grabación en directo, Tel Aviv
Eléazar: Francisco Casanova
Rachel: Krassimira Stoyanova
Eudoxie: Sharon Rostorf-Zamir
Léopold: Marc Laho
Brogni: Julian Konstantinov
Ruggiero: Boz Daniel
New Israel Symphony Orchestra
Director: Jonathan Webb


Asimismo, queda constancia de la interpretación de la obra, en versión concierto, en el Barbican de Londres, en septiembre de 2006, con un reparto encabezado por Dennis O’Neill:
Eléazar: Dennis O'Neill
Rachel: Marina Poplavskaya
Eudoxie: Nicole Cabell
Léopold: Dario Schmunck
Brogni: Alastair Miles
Ruggiero: Joachim Seipp
Chorus and Orchestra of the Royal Opera House, Covent Garden
Director: Daniel Oren


Llegamos así a las representaciones de la obra que se hicieron en París, en el 2007. Tras más de setenta años, “La juive” volvía a la capital gala, y lo hacía de la mano de:
Eléazar: Neil Shicoff
Rachel: Anna Caterina Antonacci
Eudoxie: Annick Massis
Léopold: John Osborn
Brogni: Robert Lloyd
Ruggiero: André Heyboer
Director: Daniel Oren

La première tuvo lugar el 16 de febrero. Cuatro días después, Shicoff, cuyo “miedo escénico” es legendario, fue sustituido por Chris Merritt, y los espectadores perdieron bastante con el cambio, pues el tenor americano compareció con la voz casi destrozada. Quien triunfó fue Annick Massis como Eudoxia, que se reconcilió, y de qué manera, con el público parisino tras muchos años de no cantar en casa.

Aria de Eudoxia, Acto III. Annick Massis. París, 2007:



http://www.youtube.com/watch?v=SFLE7vv1RNA



Para terminar con el repaso a la discografía, tenemos dos grabaciones de 2008:

Una Juive en Stuttgart, con el propio Merritt acompañado por Tatiana Pechnikova (Rachel), Catriona Smith (Eudoxie), Ferdinand von Bothmer (Leópold) y Lian Li (Brogni). Director: Sébastian Rouland.

Y el registro realizado el 20 de enero de 2008 en la Opernahus de Zürich con Shicoff (Eléazar), Angeles Blancas (Rachel), Malin Hartelius (Eudoxia), Celso Albelo (Léopold) y Alfred Muff (Brogni), dirigiendo Carlo Rizzi.




EL DVD DE LA STAATSOPER

http://img809.imageshack.us/img809/2821/2003dvdschicoff.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/809/2003dvdschicoff.jpg/)

Este DVD está entero en youtbe, con subtítulos en español:
http://www.youtube.com/watch?v=9byEOzA-4Tg&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=MJPOVFZat9Y&feature=fvwrel


Había leído algunas críticas muy elogiosas esta producción y este DVD. Y ciertamente, la principal sensación que me quedó tras verlo fue la de haber asistido a una excelente labor interpretativa por parte de los cantantes. Shicoff el mejor, por supuesto. Su actuación es maravillosa. Y los demás también están a un nivel bastante bueno. El año pasado, el Presidente de la Asociación Aragonesa de la Opera escribió esta reseña:
http://operaaragon.blogspot.com.es/2011/04/cronicas-de-funciones-la-juive-zurich.html

Si esto se podía decir de él en 2011, qué no se diría en 2003, cuando era ocho años más joven pero ya llevaba un lustro metido en el papel. Jianyi Zhang no me parece un buen Leópold, pero Krassimira Stoyanova, Simina Ivan y Walter Fink sirven adecuadamente el papel.

Ahora bien, hay varios elementos a tener en cuenta en esta producción que a mí me han decepcionado profundamente, hasta el punto de que, en mi opinión, si uno no supiera que “La juive” pertenece al género de Grand Opéra, sería imposible adivinarlo viendo dicha producción. Uno de esos elementos son los cortes, y otro la escenografía.

El peor de los cortes es, para mí, la supresión del ballet, del que no se interpreta una sola nota. Sólo eso ya desilusiona a un amante de la “Grand Opéra”. Otro corte se realiza en la serenata de Léopold, de la cual Jiany Zhang sólo canta la primera estrofa.



http://www.youtube.com/watch?v=X3lzLVzK28o


El bolero de Eudoxia se ve igualmente forzado a exiliarse. Y como colofón, en el aria de Elézar no sólo se prescinde de la cabaletta, sino también del coro que debe sonar fuera del escenario y se pasa al acto V sin más trámite que interpretar la marcha fúnebre. De este modo, no oímos a los cristianos reclamando la muerte de los judíos, y por tanto, “desconocemos” la razón por la que, tras haber visto a Eléazar dispuesto a salvar a su hija, a renglón seguido la entrega al suplicio.



http://www.youtube.com/watch?v=NY9YoHliT6c


En cuanto a la escenografía, si la "Grand Opéra" tiene alguna seña de identidad es la magnificencia, incluso la exageración en la escenografía. Se lee en wikipedia que la primera producción de "La juive" destacó por su fastuosidad, incluyendo un órgano en escena en el primer acto, un enorme elenco secundario y un decorado elaborado sin precedentes. Y que todo ello costó la entonces exorbitante cifra de 150.000 francos. Pues bien, nadie podrá convencerme de que, casi dos siglos después, los decorados utilizados por la Staatsoper valen ni 150.000 euros (otra cosa es que los haya pagado)

En cuestión de producciones me confieso más inocente que un recién nacido y, por tanto, debo de ser el único que, al alzarse el telón, esperaba ver aparecer la "plaza en la ciudad de Constanza" que indica el libreto. Suponía también que la plaza estaría rodeada por la fachada de la iglesia y casas típicas centroeuropeas, y engalanada con flores, guirnaldas, banderolas… En fin, la alegría y el colorido que despliega una pequeña ciudad cuando recibe al Emperador del Sacro Imperio, que tampoco es que venga todos los días.

Bien, véase el decorado del Acto I:

http://img403.imageshack.us/img403/3252/escenografaacto1.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/403/escenografaacto1.jpg/)

Un entramado a modo de rejas, con unos cristales traslúcidos que permiten adivinar al otro lado las figuras de los cristianos rezando. Además, el armatoste acristalado se sitúa cerca del borde del escenario porque detrás se esconde una rampa, que se hará visible mediado el acto, y que quita una buena cantidad de metros cuadrados. En consecuencia, la primera escena se desarrolla en una estrecha franja de espacio, y como implica a un gran número de gente, los intérpretes quedan casi amontonados.

Naturalmente, diría que esto es aún peor, si alguien me lo preguntase:



http://www.youtube.com/watch?v=Mj993Dh7g0g


En los cuatro actos restantes veremos el mismo decorado, con mínimas variaciones en cuanto a la disposición del mobiliario:

Acto II

http://img215.imageshack.us/img215/6146/escenografaacto2.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/215/escenografaacto2.jpg/)



Acto III

http://img27.imageshack.us/img27/8254/escenografaacto3.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/27/escenografaacto1.jpg/)



Acto IV

http://img848.imageshack.us/img848/2018/escenografaacto4.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/848/escenografaacto1.jpg/)



Acto V

http://img256.imageshack.us/img256/391/escenografiaacto5.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/256/escenografaacto1.jpg/)




El acto II tiene lugar en la casa de Eléazar, y teniendo en cuenta que es un simple orfebre, tiene sentido que la parte inferior sea austera y oscura. Pero la gran rampa del fondo no viene a cuento y dificulta los intercambios entre los personajes. Eleazar, para entregar la joya a Eudoxia, tiene que subirse a una silla haciendo equilibrios que, a día de hoy, con sesenta años cumplidos, son harto peligrosos para su integridad física:



http://www.youtube.com/watch?v=e4UzDg8uFvc


El decorado para el tercer acto, que según el libreto debería trasladar al espectador a unos "jardins magnifiques", es casi idéntico al del segundo acto, pese a transcurrir en dos ambientes tan distintos. Un ojo bien entrenado percibirá, sin embargo, la principal diferencia: la mesa para el banquete, tan pequeña que, más que participantes en una fastuosa comilona, lo que parecerán los personajes cuando se sienten a ella es un grupo de amigos jugando al cinquillo. Pero volvamos a la rampa. Porque, si no era bastante con hacer evolucionar por ella a los cantantes, en este acto le vendan los ojos a una niña y la ponen a dar vueltas sobre el plano inclinado:



http://www.youtube.com/watch?v=ZfP_aaT2UqI


Y luego que pasan cosas. ¿Dónde están las normas de seguridad en el trabajo? La misión de esa rampa es crear dos niveles para simbolizar en los tres primeros actos que los cristianos están en el superior y los judíos en el inferior, y que en los dos últimos se invierte la situación. A mí, que no me gustan las cosas torcidas cuando pueden estar rectas, me parece igual de entendible la metáfora (que tampoco veo tan necesaria; pero bueno, supongamos que para alguien era irrenunciable plantearla) poniendo dos niveles en planos horizontales. Con que el superior estuviera medio metro más alto que el inferior serían igualmente evidentes las jerarquías.

El cuarto acto debe representar una prisión. Mira, ahora vendrían bien las rejas del principio, y, sin embargo, aquí no aparecen. Nuevamente triunfa la austeridad: se retira la mesa, se bajan las sillas y ¡voilá!: los magníficos jardines quedan transformados en lóbrega cárcel. Quien ahora está abajo es la cristiana y quien se encuentra arriba es la judía. Lo mismo sucederá un poco después con Brogni y Eleazar. La inversión obedece a que ha cambiado la situación, y ahora son los cristianos quienes van a humillarse ante los judíos.

En el último acto tiene lugar la condena y ejecución de los judíos, recordando bastante a los autos de fe hispánicos. Hubiera sido congruente con una Grand Opéra la presencia en el escenario de una formidable hoguera, masas corales alrededor, el Emperador y los cargos públicos presidiendo con pompa y ceremonia desde un estrado… Pues no. En esta producción se corta el final del acto IV y se enlaza con el comienzo del V, de modo que ahí sigue el mismo decorado. Según el libreto, Rachel debe perecer en una caldera de aceite hirviendo, pero ni eso pusieron sobre el escenario los vieneses. Mientras tanto, la población de Constanza y el Emperador están abajo, mirando al público, totalmente indiferentes a los dramáticos hechos que suceden detrás. ¿Otra metáfora, ésta sobre dos religiones que se dan la espalda?

Pasemos al vestuario. La indumentaria que portan los personajes no es, obviamente, la que llevarían en el siglo XIV, sino moderna. Para una vestimenta actual, los trajes de los judíos quedan bien (aunque a Leopold le da un aire mafioso), pero el cardenal, el Emperador y los príncipes deberían exhibir algo más de cromatismo y no quedarse en el blanco. En particular, el capelo cardenalicio y la mozzetta deberían ser rojos, porque yendo completamente de blanco uno ve más a un papa que a un cardenal. Cómo no, el vestuario también ha sido utilizado para diferenciar a los miembros de ambas religiones, pero el resultado es que, donde podría haberse desplegado un colorido acorde con las pretensiones de una Grand Opéra, nos encontramos con un ambiente ajedrezado y tristón.

Y si, movilizando todos los recursos de la voluntad, uno consigue abstraerse de lo anterior, y, sumergiéndose en los conflictos morales de los personajes con la inestimable ayuda de Shicoff, llega a imbuirse de sensibilidad, emoción, dramatismo… Si todo eso es posible, digo, todo salta por los aires con dos entradas en escena que rayan en la bufonada. La primera es la aparición de Segismundo, el Emperador, cuya llegada se nos anuncia desde que empieza la ópera. La ciudad hierve de ansia, se ha decretado que el día sea festivo, se oficia un Te Deum, la multitud se arremolina… ¡Ya viene, ya viene! De un personaje con un título como “Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico”, cabe esperar, incluso exigir, una entrada revestida de pompa, ceremonia, dignidad, grandeza. Pero Segismundo entra como un político llegando a un mitin o un atleta al estadio olímpico en el desfile de inauguración:



http://www.youtube.com/watch?v=cufIAXx1HHk


Sin embargo, eso no es nada comparado con el final de la ópera. Si uno es medianamente sensible, está compungido por la suerte de la pobre Raquel, con el alma en vilo porque va a ser quemada, con los cinco sentidos pendientes de la tragedia, cuando de pronto saltan al escenario unos individuos que parecen escapados de una procesión, para, en apenas diez segundos, agarrar a Raquel, meterla por el agujero del suelo y quedarse en una postura similar a una melée de rugby. Toda la emotividad y el dramatismo acumulados desde el “Rachel, quand du Seigneur” se van por el mismo agujero que Raquel. Indigna manera de terminar una ópera maravillosa:



http://www.youtube.com/watch?v=laudvsvJEck


Y esta mi opinión, que, como dicen los Abogados al final de sus dictámenes, someto a cualquier otra mejor fundada. :)


Con ello, termino esta serie de posts sobre "La Juive". Sólo me resta agradecer de nuevo a Schigolch su impresionante labor traduciendo y subiendo estos mensajes en el área de habla inglesa.

Saludos, y hasta la próxima, que ya tendrá que ser, por motivos vacacionales, de mediados de agosto en adelante. ¡Buen verano para todos!

Schigolch
July 22nd, 2012, 07:18 PM
Gracias, estimado Loge, y buen viaje. Nos vemos, Dios mediante, a la vuelta de esas merecidas vacaciones.